Desesperación laboral: cientos de personas hicieron cuadras de cola por un puesto en un local de Havanna en Lomas de Zamora

La escena ocurrió en pleno centro de Lomas de Zamora y se volvió una postal cruda de la crisis social y laboral que atraviesa el país. Una búsqueda de personal en una cafetería reunió a cientos de personas que, bajo temperaturas extremas, esperaron durante horas con la esperanza de conseguir un empleo.

Martes, 27 de enero de 2026 13:03

Los altos costos del nivel de vida, los despidos y la caída del consumo dieron lugar a una imagen que impacta y conmueve en el Conurbano bonaerense. En Lomas de Zamora, un local de la cadena Havanna abrió una convocatoria laboral y generó una extensa fila de personas que se acercaron para dejar su currículum y aspirar a un puesto de trabajo.

El comercio, ubicado en la intersección de España y Bartolomé Mitre, se convirtió en el epicentro de una escena que funciona como radiografía de la realidad social. Cientos de personas aguardaron pacientemente en una cola que se extendió por varias cuadras, incluso bajo una temperatura extrema: el Servicio Meteorológico Nacional había emitido una alerta naranja por calor.

La postal no es un hecho aislado. En un contexto donde los despidos se multiplican y la apertura de importaciones, sumada a la fuerte caída del consumo interno, profundiza la recesión, el Conurbano replica una situación que se repite en distintas regiones del país.

“Desde las 4 de la mañana hay gente haciendo cola”

Alberto Kahale, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Lomas de Zamora, se refirió a lo ocurrido y dimensionó la gravedad del fenómeno. “Hace tres meses abrió un nuevo local de Havanna y publicaron un aviso de búsqueda laboral. Hay 150 metros de cola en este momento porque la gente está buscando un puesto de trabajo”, señaló.

El dirigente empresarial advirtió que la situación refleja el nivel de desesperación social. “Ellos publicaron que iban a hacer entrevistas y desde las 4 de la mañana hay gente haciendo cola. Es terrible y es lo que está pasando, la gran desocupación. Hay gente que no puede llegar ni al día 10 y cada día va a empeorar”, alertó.

En su mayoría, quienes esperan con el currículum en la mano son jóvenes que buscan su primer empleo. Sin embargo, también se observa la presencia de adultos que perdieron su trabajo en los últimos meses o que necesitan sumar un segundo o tercer ingreso para poder subsistir.

La escena sorprendió a vecinos y comerciantes de la zona de Las Lomitas, y dejó al descubierto una realidad que duele y se profundiza día a día en el Conurbano bonaerense.

Un entramado productivo que se desmorona

La imagen registrada en Lomas de Zamora se conecta con un diagnóstico más amplio sobre la crisis productiva. Un mes atrás, el propio Kahale —también vicepresidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA)— había trazado un panorama alarmante sobre la situación de las PyMEs.

“Hay fábricas de calzado que tenían 800 empleados y bajaron a 600, 200, y ahora están cerradas”, graficó. Según explicó, empresas que hasta 2023 tenían márgenes para crecer hoy directamente desaparecieron del mapa productivo.

“Fábricas que podían pasar de 800 a 1.600 empleados porque tenían maquinaria al 50% y, sin embargo, andaban muy bien hace dos años, hoy están cerradas. Son galpones. Eso está pasando, no es que lo digo yo, lo vemos todos los días”, sentenció.

El testimonio se suma a las advertencias de distintos sectores gremiales y productivos que observan con preocupación el desplome de la capacidad instalada y la destrucción de empleo formal. En la provincia de Buenos Aires, corazón industrial del país, fábricas emblemáticas se transforman en estructuras vacías ante la imposibilidad de competir en un mercado interno deprimido y abierto a productos importados.

Desde el movimiento sindical advierten que, sin políticas activas de defensa del empleo y de la producción nacional, escenas como la de Lomas de Zamora —cientos de personas haciendo cola por un solo puesto de trabajo— dejarán de ser una excepción para convertirse en una triste normalidad.