En contraposición a la reforma laboral impulsada por el presidente de la Nación Argentina, Javier Milei, donde extendió la jornada laboral, su par brasileño, Luiz Inácio Lula de Silva, propuso en su país ponerle fin a la jornada laboral de seis días por uno de descanso (6x1).
La medida tendría un alto impacto tanto social como económico en el territorio vecino y fue propuesta por el propio Lula mediante sus redes sociales. Posee como objetivo garantizar dos francos semanales y el mandatario que busca su reelección relacionó su argumento con los avances tecnológicos y la mejora en la calidad de vida, en un contexto global de transformaciones en el mundo del trabajo.
El ex dirigente sindical y líder del Partido de los Trabajadores citó al filósofo coreano Byung-Chul Han, al referirse a la actualidad como una “sociedad del cansancio”, donde la presión constante por el rendimiento genera un desgaste psicosocial y afecta el equilibrio entre la vida profesional y personal.
Sin dudas, implica una cambio de perspectiva donde se centra más allá del aspecto técnico o sindical, sino que también lo hace desde un componente cultural y filosófico.
Para el titular del Ejecutivo brasileño, el objetivo es redefinir la organización del tiempo en diversos sectores de la economía para asegurar que el bienestar de las personas sea una prioridad.
Como se mencionó más arriba, tomó la relación entre la tecnología y los niveles de eficacia actuales tras considerar que la innovación permitió alcanzar “niveles inimaginables de productividad”.
En esa misma línea, sugirió que el progreso técnico debe traducirse en calidad de vida y no solo en un aumento de la producción.
Con el foco sobre el bienestar
Igualmente, es una propuesta que cambiará al país en sus aspectos institucionales y económicos porque implicaría una redefinición de costos laborales y de la organización de turnos, lo que requerirá de consensos amplios entre el Estado, las empresas y los sindicatos.
La iniciativa tiene dos miradas diferentes. Desde el foco de los trabajadores, ya que lo perciben como un fortalecimiento de derechos, mientras que el sector empresarial pone el foco en la necesidad de evaluar los impactos operativos.
No obstante, el mensaje de Lula instaló el bienestar laboral como un componente explícito del desarrollo en la agenda regional, planteando interrogantes sobre cómo compatibilizar el crecimiento económico con la innovación y la salud de los trabajadores.
Una teoría cuestionable
El año pasado, Javier Milei ya se había manifestado a favor de la extensión de la jornada laboral al señalar que derribó “la teoría de la explotación”.
“Si alguien quiere trabajar 16 horas por una miseria, es su decisión”, pronunció y fue más allá al comentar que “puede que los trabajadores estén explotando a los empresarios”. “Porque son los que compran dinero a cambio de trabajo”, manifestó.