Pese a sostener que no registra una baja en su producción, General Motors confirmó que mantendrá durante 2026 la política de parates mensuales en la planta que posee en la localidad santafesina de Alvear. La estrategia, que implica frenar la actividad una semana por mes, se traduce en salarios reducidos al 75% del bruto y convive con una fuerte disminución del personal: la dotación actual es casi un 40% menor que la de años anteriores.
Voceros de la automotriz señalaron que durante 2025 la compañía “no tuvo caídas en la producción” y que se mantiene “el mismo ritmo anunciado a mediados del año pasado”. Ese esquema, que se prolongará durante el año en curso, contempla interrupciones periódicas de la producción en distintos sectores de la planta, con impacto directo en los ingresos de los trabajadores.
La visión de los trabajadores y la alerta de SMATA
Desde el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) de Rosario la lectura es diametralmente opuesta. Delegados gremiales dentro de la fábrica sostienen que los parates, anunciados como política empresaria a fines de mayo del año pasado, responden a una caída “estrepitosa” en las ventas de la multinacional y generan “una incertidumbre total sobre el futuro de la terminal”.
Esa preocupación encuentra respaldo en los datos oficiales. Según el INDEC, la utilización de la capacidad instalada en la industria automotriz fue del 46,3% en noviembre, frente al 64,7% registrado en el mismo mes del año anterior. En apenas doce meses, un sector que ya operaba con niveles moderados de actividad profundizó su retracción.
Una crisis que se arrastra desde 2023
Los parates en la planta de Alvear comenzaron a sistematizarse en julio del año pasado, con interrupciones de una semana por mes. Sin embargo, el deterioro venía de antes. En junio, la empresa había cerrado la planta bajo el argumento de realizar tareas de mantenimiento en el área de pintura, forzando a los operarios a tomarse “vacaciones de invierno”.
El primer freno formal se había registrado en octubre de 2023, por falta de piezas importadas necesarias para la producción. Para marzo de 2024, la terminal ya acumulaba tres parates en cinco meses. Ese mismo año, General Motors puso en marcha un plan de retiros voluntarios que alcanzó a unos 800 trabajadores, muchos de ellos con entre 10 y 25 años de antigüedad.
En noviembre de 2025 se abrió un nuevo proceso de desvinculaciones voluntarias: 90 operarios dejaron la empresa con indemnizaciones equivalentes al 120% de lo que marca la ley. Según fuentes empresarias, todos contaban con más de 15 años dentro de la firma.
Actualmente, GM emplea a unas 900 personas en todo el país, pero la planta de Alvear —que supo superar el millar de trabajadores— hoy cuenta con menos de 600. Apenas dos años atrás, la dotación era cerca de un 50% mayor.
Un sector en reconfiguración y con futuro incierto
La terminal ubicada a 14 kilómetros de Rosario dejó de fabricar el Chevrolet Cruze en 2023 y pasó a producir exclusivamente el SUV Tracker, con una capacidad estimada de 110 mil unidades anuales, de las cuales el 80% se exporta a Brasil. El cambio impactó de lleno en la cadena autopartista y redujo la demanda local de insumos.
Si bien los datos oficiales y los informes de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) muestran un crecimiento acumulado del 2,8% de la producción y un aumento del 47,8% en las ventas durante 2025, esas cifras se explican en gran parte por la comparación con 2024, considerado uno de los peores años del sector.
El año cerró con 612 mil unidades patentadas, frente a las 414 mil del año anterior, aunque todavía lejos del récord histórico de 955 mil vehículos registrados en 2013.
A este escenario se suma la concentración de la producción: según relevamientos sectoriales, Toyota y Ford explican más de la mitad de los vehículos fabricados en el país. Mientras tanto, siete de cada diez unidades producidas se destinan a la exportación, principalmente a Brasil, aunque las ventas externas cayeron un 7,7% interanual entre enero y agosto de 2025.
Con este panorama, el secretario general de la seccional rosarina del SMATA, Sergio Gazzera, advirtió que 2026 podría ser “igual o peor” en términos de actividad y empleo, en un contexto marcado por la apertura de importaciones y el avance de vehículos asiáticos, especialmente de origen chino.