La economía de la provincia de San Juan recibió un duro golpe debido a que la empresa Tía Maruca, productora de las famosas galletitas, decidió desprenderse de su fábrica de Albardón y continuar con la elaboración de manera tercerizada, mientras el establecimiento quedó en manos de otra administración.
Con fuerte presencia en el mercado local, la firma no pasaba un buen momento desde hace años, dado que estuvo afectada por diversos problemas como los cambios accionarios y reestructuraciones que no tuvieron los resultados esperados. Sin embargo, los factores que más la perjudicaron fueron la sostenida baja en las ventas y el incremento de los costos.
En 2017, Tía Maruca decidió apostar fuerte al adquirir el inmueble, conocido como Dilexis, el cual estuvo a cargo previamente operado por PepsiCo. En esa transacción también contemplaron la cesión de marcas como Dale y Argentita y un acuerdo para hacer allí las galletitas Toddy por tres años, aunque la marca continuaba en manos de PepsiCo.
Dicha compra hizo que Tía Maruca pegara un impresionante salto que la ilusionó a pelear el mercado en una dura categoría dónde sobresalen Bagley y Mondelez. En ese instante, abarcaba cerca del 5% del mercado local. Los posteriores años fueron de abundancia, con mucha actividad y alcanzó a emplear unas 300 personas, por lo que Albardón vivió su época de auge.
Sin embargo, en 2019, todo comenzó a truncarse al entrar en concurso de acreedores por una deuda de 300 millones de pesos. Cinco años después, entró un nuevo socio que permitió destrabar el proceso.
Se trató de Argensun Foods, dueña de Pipas, que compró el 50% del capital accionario y tomó el control operativo y estratégico de la empresa.
La incorporación de un nuevo socio ayudó a Tía Maruca a regularizar los salarios adeudados y ordenar los cheques rechazados. Además, fue incorporada al plan de expansión de Argensun, la cual anhelaba pasar del rubro agroindustrial al alimenticio.
Un proyecto que no prosperó
La compradora ya poseía una importante red de distribución en kioscos y comercios de cercanía a través de Pipas, marca con la que aseguraba presencia en nueve de cada diez kioscos del país. El objetivo era aprovechar esa estructura comercial para ampliar su llegada al consumo masivo: estimaba producir unas 20.000 toneladas anuales de galletitas y contaba con ventas cercanas a u$s120 millones al año y unos 700 empleados.
No obstante, la reorganización no alcanzó para mantener el ritmo de producción en la fábrica propia.
El año pasado fue escenario de frenos temporarios de actividad, disminución en el ritmo de producción y de reclamos sindicales por atrasos salariales.
Al respecto, la empresa argumentó que la interrupción obedecía a un freno programado por tareas de mantenimiento y mejoras operativas, al tiempo que afirmaba poseer un stock suficiente para continuar con el abastecimiento a sus clientes y que no se trataba de un cierre.
A la vez, reconoció un cambio en la demanda al indicar que mientras algunas líneas de mayor precio mostraban menor salida, los productos más económicos sostenían mejores niveles de ventas.
Antes de ese proceso de ajuste, decidió cerrar su planta de Chascomús, lo que anticipaba la suerte de Albardón.
Ahora, el inmueble sanjuanino pasó a manos de nuevos directivos y quedó bajo conducción del empresario Juan Carlos Crovela, quien avanzó en una reorganización interna.
Mientras tanto, Tía Maruca comenzó a trabajar con un esquema de producción a fasón, modalidad habitual en la industria alimenticia por la cual una empresa terceriza la elaboración en instalaciones de terceros y conserva el manejo comercial, la distribución y la presencia en góndolas.
Sus inicios
La firma nació en 1988 por decisión de Alejandro Ripani, quien conocía muy bien el rubro porque su padre, Cliver Ripani, fundó en 1972 una fábrica de galletitas bajo la marca RC.
Su denominación tan característica surgió después de que no prosperara un acuerdo inicial para utilizar la marca Doña Petrona. En ese contexto, se eligió Maruca, en homenaje a una tía del diseñador que trabajaba en la identidad visual de la empresa.