El fallecimiento de Jorge Messi, padre de Lionel Messi, ocurrido este fin de semana, puso nuevamente en primer plano la historia familiar que acompañó al futbolista argentino antes de convertirse en una de las grandes figuras del deporte mundial. Mucho antes de Barcelona, de los títulos y de los contratos millonarios, Jorge fue un trabajador de la industria siderúrgica que durante más de dos décadas tuvo como lugar de trabajo la planta de Acindar en Villa Constitución.
Su historia como obrero de la siderúrgica fue reconstruida por El Diario Norte de San Nicolás, que recuperó testimonios de antiguos compañeros y detalles de una etapa poco conocida de la vida del padre del astro argentino.
Jorge Messi ingresó a Acindar en 1980. Se había formado como técnico químico y con el paso de los años fue adquiriendo mayores responsabilidades dentro de la empresa hasta desempeñarse como supervisor en la denominada Planta de Talones, un sector relacionado con el control de la producción.
Durante aquella etapa, la realidad industrial era muy diferente de la actual en materia de seguridad y condiciones ambientales. Según relató a El Diario Norte un trabajador que compartió tareas con Jorge, en ese sector existía contacto con sustancias como plomo y cianuro, además de una importante presencia de vapores.
El trabajador, identificado como Adrián, recordó incluso haber recorrido aquel sector junto a Jorge cuando todavía daba sus primeros pasos dentro de la empresa.
“Imaginate vos, una pileta de plomo fundido, caminando nosotros por una tarima arriba de eso”, describió al reconstruir las condiciones en las que debían desplazarse para realizar las mediciones.
Un salario que sostenía a la familia
El empleo en Acindar no era simplemente un trabajo más para Jorge Messi. Constituía el principal sostén económico de su familia, en una época en la que los Messi llevaban una vida alejada de cualquier lujo.
La biografía autorizada Messi, escrita por Guillem Balagué, reconstruye parte de aquella vida familiar y señala que el salario de Jorge permitía sostener un hogar que llegó a estar integrado por seis personas. Mientras él desarrollaba su actividad en la siderúrgica, Celia Cuccittini se ocupaba de la crianza de Rodrigo, Lionel, Matías y María Sol.
Los recuerdos familiares recuperados en esa obra también permiten dimensionar la situación económica de aquellos años. Matías Messi describió a su padre como un trabajador que debía cuidar los gastos, aunque remarcó que los hijos pudieron acceder a buenas escuelas y que nunca les faltó lo necesario.
Lionel, por su parte, definió a la familia como “modesta, pero no pobre”.
Detrás del crecimiento deportivo de Lionel, entonces, existía una estructura familiar sostenida en buena medida por el ingreso de un trabajador industrial que durante años cumplió con sus obligaciones en una planta siderúrgica.
60 kilómetros todos los días
La jornada laboral de Jorge Messi comenzaba mucho antes de llegar a la fábrica. La familia vivía en Rosario, mientras que la planta de Acindar estaba ubicada en Villa Constitución, por lo que debía recorrer alrededor de 60 kilómetros para llegar a su lugar de trabajo.
Ese viaje formó parte de su rutina durante años.
Daniel Ángel Reche, un excompañero de Jorge en la siderúrgica, reconstruyó ante TN cómo realizaban aquellos traslados. Algunas veces viajaban juntos en su automóvil, mientras que en otras oportunidades utilizaban los remises que disponía la empresa.
Jorge también recurría al transporte público y tomaba un colectivo en la zona de la intersección de las avenidas San Martín y Uriburu, en Rosario.
El trayecto podía extenderse durante aproximadamente una hora y diez minutos, y los horarios estaban condicionados por el régimen laboral de la fábrica.
Según el relato de Reche, Jorge cumplía turnos rotativos de 12 horas, incluyendo sábados y domingos. Por ese motivo, los francos no necesariamente coincidían con los fines de semana y podían producirse cualquier día de la semana.
Entre sus compañeros, además, había recibido el apodo de “Peluca”, debido a la abundante cabellera que lucía durante aquellos años.
Y aunque hoy resulte difícil imaginarlo, el apellido Messi todavía no tenía ninguna relevancia especial para sus compañeros de fábrica. De hecho, uno de los trabajadores consultados por El Diario Norte contó que recién supo que el hijo de Jorge jugaba al fútbol cuando Lionel y su padre ya habían partido rumbo a Barcelona.
El fútbol empezó a cambiarlo todo
Mientras Jorge cumplía sus turnos en Acindar, Lionel comenzaba a construir su carrera en las divisiones infantiles.
El fútbol todavía no era la actividad que permitiría modificar radicalmente el destino económico de la familia. Por el contrario, durante aquellos años el trabajo industrial de Jorge representaba una fuente estable de ingresos y el sostén cotidiano del hogar.
Pero el crecimiento deportivo de Lionel terminó generando una situación que obligó a la familia a tomar una decisión trascendental.
El joven futbolista necesitaba un tratamiento para afrontar un problema relacionado con su crecimiento y, al mismo tiempo, su talento había despertado el interés de clubes del exterior. La posibilidad de viajar a Barcelona comenzó a tomar forma y puso a los Messi frente a un escenario completamente nuevo.
Para Jorge, la decisión también significaba dejar atrás una estabilidad construida durante décadas.
Reche recordó en una entrevista con TN una de las últimas conversaciones que mantuvo con su compañero dentro de Acindar. Según su relato, Jorge le contó que tenía la posibilidad de viajar a Barcelona junto a Lionel y que estaba evaluando qué hacer.
Poco después, dejó la siderúrgica.
De la planta a acompañar a Lionel
El viaje a Barcelona marcó un antes y un después para la familia. Jorge pasó de ser un trabajador de Acindar que viajaba diariamente desde Rosario hasta Villa Constitución a convertirse en una figura central en la carrera de su hijo.
Con el crecimiento de Lionel en el fútbol europeo, asumió progresivamente el rol de representante y acompañante de su carrera, una función que terminó asociándolo inseparablemente con la trayectoria del futbolista.
Pero antes de los estadios repletos, los títulos y la fama mundial, hubo una historia mucho más cotidiana: la de un trabajador que durante más de veinte años cumplió turnos extensos en una planta siderúrgica, recorrió decenas de kilómetros para llegar a su empleo y sostuvo económicamente a una familia numerosa.
La historia recuperada por El Diario Norte de San Nicolás permite conocer justamente esa etapa. La del Jorge Messi obrero, técnico químico y supervisor de Acindar, que dejó la fábrica para acompañar a su hijo en una aventura que terminaría convirtiendo a Lionel en uno de los futbolistas más importantes de todos los tiempos.
Y que, detrás de esa historia extraordinaria, tuvo durante décadas una vida marcada por el trabajo industrial, los turnos rotativos y los viajes cotidianos entre Rosario y Villa Constitución.