La Argentina de Milei: casi la mitad de las máquinas de las fábricas del país están paralizadas

El INDEC confirmó que en noviembre se profundizó el derrumbe fabril. Textiles, metalmecánica y automotrices, entre los sectores más golpeados por la recesión, la apertura importadora y la pérdida del poder adquisitivo.

Viernes, 16 de enero de 2026 16:36

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó este miércoles un nuevo informe que confirma que la crisis industrial no solo persiste, sino que se profundiza. Según los datos oficiales, en noviembre las fábricas de todo el país utilizaron en promedio apenas el 57,7% de su capacidad productiva instalada, una caída significativa frente al 62,3% registrado en el mismo mes del año anterior.

Un derrumbe que se volvió estructural

Se trata de un nivel que refleja con claridad el derrumbe de la actividad fabril y que, además, se ha convertido en una constante a lo largo de 2025. Entre enero y agosto del año pasado, el índice de utilización de la capacidad instalada nunca alcanzó el 60%. Solo en septiembre y octubre logró superar ese umbral por un margen mínimo, para volver a desplomarse en noviembre.

Estos valores remiten a momentos críticos de la historia reciente, como los meses más duros de la pandemia de coronavirus o los primeros meses de 2024, cuando la economía se contrajo fuertemente tras las violentas medidas adoptadas por el gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo. La devaluación inicial del 53%, el ajuste fiscal de fuerte impacto social y la apertura comercial indiscriminada golpearon de lleno al entramado productivo nacional.

El “optimismo” financiero que no llega a la economía real

El dato negativo, además, se conoció en el mes posterior al triunfo de Milei en las elecciones legislativas de octubre. Mientras los mercados financieros reaccionaron con subas en las acciones que cotizan en el índice Merval, ese envión especulativo no se tradujo en una mejora real para las empresas industriales, que continúan reduciendo su nivel de actividad.

Textil: siete de cada diez máquinas paradas

La retracción no afecta de igual manera a las doce ramas industriales que releva el Indec. En noviembre, el sector textil fue el más castigado, con un uso de la capacidad instalada de apenas 29,2%. En la práctica, siete de cada diez máquinas estuvieron paradas, un dato alarmante para una actividad intensiva en mano de obra.

La industria textil es una de las más golpeadas del esquema productivo actual: a la caída de las ventas internas producto de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, se suma la invasión de productos importados, que incluso incluye ropa usada, profundizando el cierre de talleres y la pérdida de puestos de trabajo.

Metalmecánica: producción en mínimos históricos

Un escalón más arriba, aunque todavía en niveles muy bajos, se ubicó el sector metalmecánico (sin contar la industria automotriz), que utilizó en noviembre apenas el 39,9% de su capacidad, es decir, solo cuatro de cada diez equipos. Al igual que el textil, sufrió la combinación de menor demanda interna y mayor competencia importada.

Dentro de esta rama, el segmento más afectado fue el de fabricación de aparatos de uso doméstico, con una producción 39,7% menor que un año atrás. Noviembre, además, marcó el cierre definitivo de la moderna planta que Whirlpool tenía en Pilar, una decisión empresarial vinculada al giro hacia la importación de lavarropas.

Automotrices: el boom de ventas no es para la producción local

La industria automotriz completó el podio de los sectores más golpeados por la crisis industrial. En noviembre utilizó solo el 46,3% de su capacidad instalada, muy por debajo del 64,7% registrado un año antes. El dato deja en evidencia que la producción local no participa del boom de ventas de 2025, un mercado dominado por autos y autopartes importadas, en detrimento del empleo y la industria nacional.

Alarmas encendidas en el sector productivo

Los números oficiales del Indec vuelven a encender las alarmas en el movimiento sindical y productivo: casi la mitad de las máquinas de las fábricas argentinas están paralizadas, en un contexto de ajuste, apertura comercial y ausencia de políticas activas que protejan la producción y el trabajo argentino.