La industria perdió 160 puestos de trabajo por día: el modelo libertario es peor que la pandemia

El “industricidio” libertario sigue avanzando, y un informe de la UBA confirmó que la retracción del sector es más importante que durante la crisis del coronavirus. Mapa de los casos más salientes. Las perspectivas es que la crisis se siga profundizando.

Por Diego Lanese

Redactor de Data Gremial

Martes, 10 de marzo de 2026 09:00

Con un festival que contó con la participación de artistas como la Delio Valdéz, los trabajadores de FATE recibieron apoyo y solidaridad de varios sectores, en su pelea por evitar el cierre de la empresa nacional de neumáticos. Hasta ahora, la firma no acató la conciliación obligatoria y mantiene su postura de cerrar la planta ubicada en la localidad de San Fernando, pero los empleados sostienen que mantendrán su plan de lucha en defensa de los puestos laborales. El caso es el más emblemático de la crisis industrial que se extiende, y que cada día genera nuevos cierres y despidos, lo que potencia la idea de “industricidio”. En este contexto, se conocieron hace unos días datos de la actividad manufacturera, que muestran que las políticas del gobierno nacional afecta especialmente a los sectores productivos. En este sentido, los números son contundentes: Según se difundió, se pierden 160 puestos de trabajo en el rubro cada día, en un contexto donde además hay otras indicadores preocupantes, como la caída de exportaciones y el aumento de la capacidad ociosa. El mapa de la crisis industrial incluye fábrica y plantas de todo tipo, y se espera que se mantenga en el tiempo, con algunas señales de alerta, como la posibilidad de que cierre una importante empresa del Grupo Techint.

El informe sobre la crisis industrial muestra que durante los dos primeros años del gobierno de Javier Milei, el sector manufacturero “perdió cerca de 100 mil puestos de trabajo, lo que equivale a 160 empleos por día”, y redujo significativamente su participación dentro de la economía nacional. Los datos surgen de un informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que además advierte sobre “retrocesos en la producción, el empleo industrial y las exportaciones de mayor valor agregado”. Según el relevamiento, al que tuvo acceso Data Gremial, entre 2023 y 2025 la industria también registró “un aumento de la capacidad ociosa hasta el 40 por ciento, mientras que las exportaciones industriales de mayor valor agregado cayeron un 28 por ciento”. En paralelo, “el peso del sector dentro del Producto Interno Bruto (PIB) descendió del 16,5 al 13,7 por ciento, el nivel más bajo en casi 90 años, de acuerdo con el estudio”. El informe señala que 2024 fue uno de los años más críticos para el sector manufacturero en la historia reciente. La actividad industrial “se contrajo 8,8 por ciento en términos reales respecto de 2023, una caída incluso mayor que la registrada durante la pandemia de Covid-19 en 2020 (−7,7 por ciento) y la crisis financiera internacional de 2009 (−7,3 por ciento)”. “El retroceso industrial fue 7,5 puntos porcentuales mayor al de la economía en su conjunto, que se contrajo 1,3 por ciento”, detalla el documento.

El informe fue elaborado por el Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) y el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. En ese contexto, la industria se ubicó como la segunda actividad económica más afectada del año, solo detrás de la construcción, que registró una caída del 17,5 por ciento. El análisis también muestra “el deterioro del sector en términos de largo plazo”. Durante 2024, el nivel de actividad industrial quedó 18,5 por ciento por debajo del máximo alcanzado en 2011, aunque todavía se ubicó 8,2 por ciento por encima del piso registrado durante la pandemia en 2020.  Uno de los datos más relevantes del estudio es “la pérdida de participación de la industria en la economía”. Según los investigadores, el sector fue el que más peso perdió dentro del PIB argentino. “Tal nivel de peso industrial se remonta a antes de la Segunda Guerra Mundial, casi 90 años”, señala el trabajo.

Mapa de los despidos

El casi de FATE es emblemático por la cantidad de despedidos que se generaron, y por el plan de lucha activo que lleva adelante el gremio SUTNA. Pero hay mucho otros que muestran la profundidad de la crisis. La mítica compañía de bebidas Quilmes tuvo que despedir parte de sus 260 empleados totales que poseía en la planta ubicada en Zárate. Ahora operarán con 80 trabajadores, un recorte del 43 por ciento del personal total. Había sido inaugurada hace seis años, en 2020, con una inversión por más de 5 mil millones de pesos. Entre las principales causas, desde la firma sostiene que la caída en el consumo y la apertura de importaciones golpearon en su situación financiera, que venía siendo arrastrada desde el 2025. La empresa textil Dass desvinculó, a principios del 2026, a más de 40 trabajadores. Con sede en la ciudad misionera de Eldorado, la firma se vio obligada a hacer un recorte en su plantilla dado un menor nivel de actividad productiva y caída de la demanda. Actualmente, la planta tiene personal limitado y su producción solo estaría garantizada hasta junio del 2026.

En el sector lechería, hace unos días la Justicia declaró la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), compañía que producía yogures y postres de SanCor, y tuvo que despedir alrededor de 400 trabajadores entre las dos plantas de Buenos Aires (Lincoln) y Córdoba (Monte Cristo), con 180 y 200 empleados respectivamente. En tanto, trabajadores de la empresa láctea Verónica junto a sus familiares y vecinos realizaron la semana última una movilización hacia la sede de la compañía ubicada en Lehmann, provincia de Santa Fe. La situación de crisis en la empresa de lácteos alcanza a sus tres plantas de producción ubicadas en Suardi y Clason, junto a la de Lehmann misma. La empresa avícola atraviesa un conflicto laboral, dado que adeuda pago de salarios, aguinaldos, horas extras y vacaciones. Eso derivó en que los trabajadores accionen con medidas de fuerza y tensiones operativas significativas, según consignó el CEPA a través de un informe.

Recuperación y perspectivas

Si bien los datos muestran que durante el 2025 hubo alguna recuperación, las perspectivas son bastante complejas. Durante el primer semestre de 2025, la industria mostró “una recuperación del 6,1 por ciento interanual”. Sin embargo, ese repunte no alcanzó para compensar la fuerte caída previa. El nivel de actividad seguía siendo 10,2 por ciento inferior al registrado en la primera mitad de 2023, antes del cambio de tendencia que comenzó en el segundo semestre de ese año. El informe advierte además que a mediados de 2025 la recuperación se interrumpió, en un contexto marcado por tensiones cambiarias y un descenso de las reservas. El tercer trimestre de 2025 volvió a mostrar señales de deterioro: la actividad industrial cayó 2,4 por ciento interanual, retomando la dinámica negativa observada durante el bienio 2023-2024. En esos dos años, la economía argentina creció apenas 1,3 por ciento, pero con desempeños muy dispares entre sectores.

La industria manufacturera se ubicó entre los rubros más perjudicados, junto con la construcción y la pesca, con una reducción cercana a 8 puntos porcentuales en su producto. Y las perspectivas son preocupantes. En diciembre del año pasado, luego de perder la licitación para producir los tubos sin costura para un nuevo tramo de uno de los gasoductos más importantes del país, se corrió la versión que el grupo Techint podría cerrar su planta de Tenaris Siat en Lanús. El impacto de esta situación enfrentó al grupo argentino con el gobierno, y Milei llamó a Paolo Roccadon chatarrín”, generando un enfrentamiento que se mantiene. Hasta ahora, en la fábrica no hay novedades respecto a un posible cierre. “No se habló más de esta posibilidad”, le dijo a Data Gremial una fuente de la seccional UOM de Avellaneda, que sigue atento el posible conflicto. Según explicaron las fuentes consultadas, la firma “está buscando nuevos proyectos para evitar un cierre”. Por ahora, se espera que se siga produciendo, pero el contexto y los datos desalentadores hacen pensar que la crisis puede volver en cualquier momento.

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