La cadena de supermercados La Anónima atraviesa un escenario de tensión en la Patagonia luego de concretar una serie de despidos en Tierra del Fuego. El Centro de Empleados de Comercio (CEC) de Río Grande se declaró en estado de alerta ante las versiones que anticipan alrededor de 50 nuevas desvinculaciones antes de fin de año.
La situación genera preocupación entre los trabajadores del sector, especialmente porque la empresa acaba de ampliar su presencia en el mercado argentino con la compra de 12 de los 14 hipermercados que pertenecían al Grupo Libertad.
Despidos y alerta en Tierra del Fuego
La preocupación por el futuro de los puestos de trabajo comenzó a crecer en Tierra del Fuego, donde La Anónima aplicó cesantías en sus establecimientos de Río Grande y Tolhuin.
Según informaron desde el gremio mercantil, los despidos llegan a 85 en lo que va del año en la provincia. Desde la representación sindical aclararon que, hasta el momento, las desvinculaciones se realizaron con el pago del 100% de las indemnizaciones correspondientes de acuerdo con la legislación vigente.
Daniel Rivarola, secretario general del CEC de Río Grande, señaló a medios locales que la organización se encuentra en estado de alerta ante las versiones que indican que la empresa podría concretar unas 50 desvinculaciones adicionales de aquí a fin de año.
“Cincuenta empleados es una sucursal completa, eso seguro”, advirtió el dirigente sindical al referirse a la magnitud que tendría el eventual nuevo recorte.
Por el momento, no existen precisiones sobre si la reducción de personal podría extenderse al resto de las provincias donde opera la compañía. Sin embargo, la posibilidad de una reestructuración regional ya genera preocupación entre los trabajadores.
Preocupación en Chubut
El escenario también encendió las alarmas en Chubut, donde La Anónima cuenta con una importante presencia comercial. La compañía tiene allí 24 locales, distribuidos entre Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Esquel, Rawson, Sarmiento, Gaiman, Trevelin, Lago Puelo, Rada Tilly y Playa Unión.
Hasta el momento no fueron confirmados despidos en las sucursales chubutenses vinculados con el proceso iniciado en Tierra del Fuego. No obstante, la posibilidad de que la empresa avance con una reestructuración a escala regional genera tensión en una provincia donde La Anónima es uno de los principales actores del supermercadismo.
Las dificultades financieras de La Anónima
El proceso de reducción de personal se produce en medio de dificultades financieras que, según distintos reportes, están relacionadas con el fuerte incremento de la morosidad de la tarjeta de crédito propia de la compañía.
De acuerdo con datos presentados por La Anónima ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), en febrero de 2026 los créditos considerados incobrables alcanzaron los $19.255 millones, lo que representó un incremento cercano al 600% interanual.
Además, en sus estados contables correspondientes al período cerrado el 31 de marzo de 2026, la empresa registró un aumento cercano al 700% en la falta de pago vinculada con sus tarjetas. Al mismo tiempo, las ventas reales del segmento supermercados tuvieron una caída superior al 5%.
En mayo, la compañía difundió un comunicado en el que aseguró que sus supermercados funcionaban con normalidad y que el negocio registraba ganancias anuales superiores a los $10.000 millones, aunque por debajo de las obtenidas en el período anterior.
El CEO de La Anónima, Nicolás Braun, también reconoció las dificultades que atraviesa el negocio al señalar que a la compañía le estaba resultando “muchísimo” más difícil ser rentable.
Menos consumo y más endeudamiento
La situación de la cadena se inscribe en un escenario de retracción del consumo y creciente endeudamiento de los hogares. La estructura de La Anónima comprende casi 12.500 trabajadores, más de 170 sucursales, diez depósitos y dos frigoríficos.
Desde el sindicato mercantil señalaron que la caída del consumo se observa directamente en el funcionamiento cotidiano de los supermercados.
“Si vos analizás la situación de horarios donde no hay cliente en el supermercado, que los chicos me dicen que reponen menos, que hay veces que ni siquiera hace falta reponer, todo apunta a lo mismo”, explicó Rivarola.
El dirigente agregó que el sindicato buscará reunirse con el gerente regional de la compañía para conocer de primera mano el alcance del eventual proceso de reducción de personal.
Para el titular del CEC de Río Grande, una reducción de los horarios de funcionamiento o de la cantidad de trabajadores no constituye una solución para la crisis que atraviesa el sector. En cambio, planteó que una recuperación del consumo requiere una mejora de los salarios y el desendeudamiento de las familias.
La expansión de La Anónima tras la compra de Libertad
Los despidos en la Patagonia se producen apenas unos meses después de que La Anónima concretara una importante expansión comercial.
En marzo, la empresa anunció la compra de 12 de los 14 hipermercados que el Grupo Libertad tenía en la Argentina. El 28 de mayo, la cadena de la familia Braun tomó el control de las grandes superficies y comenzó un proceso de reconversión de los establecimientos.
Los locales adquiridos están ubicados en Córdoba, Tucumán, Rosario, Salta, San Juan, Rafaela, Posadas y Santiago del Estero.
Antes de las reaperturas, La Anónima llevó adelante tareas de readecuación que incluyeron cambios en los sistemas de cajas, incorporación de mercadería y actualización de precios. Los primeros locales comenzaron a reabrir durante la primera quincena de junio.
Así, mientras la compañía avanza con su expansión hacia el centro y norte del país, en la Patagonia los trabajadores permanecen en alerta ante una eventual profundización del ajuste.
Por ahora, el foco está puesto en Tierra del Fuego, donde ya se registraron 85 despidos y el sindicato advierte sobre la posibilidad de que se sumen otros 50 antes de fin de año.