La CGT resolvió este jueves dejar en suspenso la convocatoria a un nuevo paro general contra el gobierno de Javier Milei y avanzar en cambio con un plan de lucha sostenido en el tiempo, basado en protestas sectoriales y medidas rotativas, en un esquema que algunos dirigentes definieron como “a la francesa”.
La decisión fue adoptada durante la reunión del Consejo Directivo de la central obrera realizada en la sede de Azopardo, en medio de fuertes debates internos respecto de la estrategia a seguir frente a las políticas oficiales.
Mientras algunos sectores impulsaban la realización de un paro de 36 horas, otros dirigentes propusieron desarrollar un proceso de conflicto prolongado mediante acciones escalonadas, asambleas, movilizaciones y paros por actividad.
Finalmente, esta última postura fue la que terminó imponiéndose.
Un modelo de conflicto prolongado
La propuesta fue impulsada principalmente por el titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, y cuenta con el respaldo de diversos gremios del transporte, aeronáuticos y de la actividad televisiva.
La iniciativa toma como referencia las protestas desarrolladas en Francia durante 2023 contra la reforma previsional impulsada por Emmanuel Macron, caracterizadas por medidas sostenidas y sectoriales durante varios meses.
Ahora, la CGT abrirá un período de consultas con las regionales de todo el país, organizaciones sociales y sectores productivos, entre ellos las pequeñas y medianas empresas, para definir la modalidad y el cronograma de las medidas.
Todo indica que las acciones comenzarán después de la finalización del Mundial de Fútbol, prevista para el 19 de julio, por lo que las primeras protestas podrían concretarse durante agosto.
“Construir un paro fortalecido”
Tras el encuentro, el cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, confirmó el inicio de un trabajo conjunto con las otras centrales sindicales.
“La iniciación de la construcción de un plan de acción conjunto junto con las otras centrales de trabajadores para ir haciendo acciones y construyendo en el tiempo un paro nacional junto con una marcha federal”, señaló el dirigente.
Además, sostuvo que las medidas incluirán “asambleas, actividades en la calle y en los medios de comunicación” hasta desembocar en una huelga nacional “en el momento exacto para que sea lo más fortalecida posible”.
La ofensiva judicial contra la reforma laboral
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la decisión de impulsar una estrategia judicial contra aspectos de la Ley 27.802 de Modernización Laboral.
La conducción cegetista pidió a cada sindicato que presente acciones judiciales contra las limitaciones introducidas sobre la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo.
Hasta ahora, este principio garantizaba que un convenio continuara vigente aun después de su vencimiento hasta la firma de uno nuevo, evitando la pérdida de derechos laborales.
La nueva legislación mantiene la vigencia de las denominadas cláusulas normativas, vinculadas a las condiciones de trabajo, pero limita las cláusulas obligacionales, entre ellas los aportes solidarios y otros mecanismos de financiamiento sindical.
La preocupación sindical se profundizó luego de que el Gobierno intimara a empresarios y gremios a renegociar cerca de 800 convenios colectivos para adecuarlos al nuevo marco normativo.
Ante este escenario, la CGT resolvió avanzar en los tribunales para intentar restituir plenamente el principio de ultraactividad.
Debate político hacia 2027
Otro de los ejes de la reunión fue la necesidad de comenzar a construir una alternativa política de cara a las elecciones de 2027.
Según admitieron algunos dirigentes durante el encuentro, existe preocupación por el distanciamiento de sectores políticos que históricamente tuvieron vínculos con el movimiento obrero.
“Muchos de los que llegaron a la política por el peronismo hoy nos están dando la espalda”, señalaron fuentes sindicales.
Por ese motivo, la central comenzó a discutir la elaboración de un programa político propio que permita expresar las demandas del movimiento obrero en el próximo escenario electoral.
Balance de la actividad internacional
Finalmente, durante la reunión se realizó un balance de la participación de la CGT en la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El informe estuvo a cargo del secretario de Relaciones Internacionales de la central, Gerardo Martínez, quien detalló las denuncias presentadas ante el organismo internacional respecto de las políticas laborales impulsadas por el gobierno nacional.
De esta manera, la CGT abrió una nueva etapa de deliberación interna en la que buscará combinar la resistencia sindical a las reformas impulsadas por el oficialismo, la defensa de los convenios colectivos y la construcción de una estrategia política de mediano plazo.