La “revolución de los aviones” se estrelló: Flybondi no pagó los sueldos y cierra las rutas al sur

La low cost que fuera emblema del macrismo atraviesa una fuerte crisis: no pagó los sueldos de marzo, enfrenta amenazas de paro y recorta rutas en el sur, mientras su actual dueño, Leonardo Scatturice, cercano al gobierno de Javier Milei, queda en el centro de la escena.

Viernes, 10 de abril de 2026 20:13

La promesa de la “revolución de los aviones”, impulsada durante el gobierno de Mauricio Macri bajo la política de “cielos abiertos” y el desembarco de las low cost, atraviesa uno de sus momentos más críticos. Flybondi, emblema de ese modelo, enfrenta una fuerte crisis operativa y laboral: no pagó los salarios de marzo y anunció el cierre de rutas clave al sur del país.

La situación expone el deterioro de una compañía que supo ser presentada como símbolo de modernización del mercado aerocomercial y hoy acumula conflictos con trabajadores, pasajeros y una estructura que parece en retroceso.

Salarios impagos y malestar interno

La gestión de Leonardo Scatturice al frente de la empresa sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que la firma no depositara los sueldos correspondientes a marzo.

En una comunicación interna dirigida a sus empleados —a quienes la empresa denomina “flybondiers”—, la compañía argumentó que “por motivos administrativos hoy nos fue imposible concretar el depósito de los salarios correspondientes al mes de marzo” y prometió resolver la situación “a la brevedad”.

Desde la empresa intentaron llevar tranquilidad y aseguraron que el pago se concretará “en los próximos días”, además de destacar que los viáticos de las tripulaciones ya fueron abonados. “Esta fue una situación totalmente excepcional ya que la compañía jamás ha incumplido con el pago de sueldos en sus 8 años”, afirmaron.

Sin embargo, la demora generó una reacción inédita del sindicato propio de la empresa, la Asociación de Trabajadores de Flybondi (ATAF), históricamente alineada con la conducción de la empresa.

El sindicato rompe la pasividad y amenaza con paro

Por primera vez desde su creación, el gremio adoptó una postura de confrontación. Denunció que “no hubo información clara y suficiente” por parte de la empresa, se declaró en estado de alerta y movilización y llevó el conflicto ante la Secretaría de Trabajo.

La organización sindical ya venía de presentar reclamos por el congelamiento salarial, pero ahora dio un paso más: habilitó a sus afiliados a retener tareas si los sueldos no se acreditan durante este viernes.

Además, lanzó una advertencia concreta: si no hay depósito, se realizará un paro de 24 horas a partir del lunes 13 a las 14 horas.

Crisis operativa y recorte de rutas

El conflicto salarial se inscribe en una crisis más profunda que atraviesa la compañía. En las últimas semanas, Flybondi puso en marcha un programa de retiros voluntarios con el objetivo de achicar su plantel.

A eso se suma el anuncio del cierre de rutas hacia el sur del país: dejará de volar a Puerto Madryn, Ushuaia y El Calafate. Si bien la empresa justificó la decisión en la baja de la temporada, lo cierto es que había vendido pasajes para fechas que ahora serán canceladas, generando incertidumbre entre los usuarios.

El panorama se agrava al considerar que la aerolínea viene de meses con fuertes problemas operativos. Durante diciembre y enero registró niveles críticos de cancelaciones y demoras que afectaron a miles de pasajeros, situación que volvió a repetirse en marzo.

Entre las causas, se menciona la salida de servicio de varios aviones en medio de una renegociación de contratos de leasing, lo que redujo significativamente la capacidad operativa.

De promesa de inversión a ajuste

El deterioro contrasta con las promesas realizadas cuando el fondo COC Global Enterprise, liderado por Scatturice, adquirió la compañía en junio de 2025.

En ese momento, se anunció un ambicioso plan de inversión de 1.700 millones de dólares para incorporar 35 aviones. Menos de un año después, la realidad es opuesta: la flota se redujo, se implementan recortes y la empresa enfrenta dificultades incluso para cumplir con obligaciones básicas como el pago de salarios.

Scatturice es, además, un empresario muy cercano al gobierno de Javier Milei, con fuerte inserción en el universo libertario y vínculos con figuras clave del oficialismo, lo que le permitió ganar protagonismo en distintos negocios durante el último tiempo.

Un modelo en crisis

La crisis de Flybondi también reabre el debate sobre el modelo de cielos abiertos impulsado por el macrismo, que tuvo en esta compañía uno de sus principales estandartes.

A casi una década de aquella apuesta, el presente muestra una postal muy distinta: conflictos laborales, rutas recortadas, pasajeros afectados y un esquema que evidencia fuertes limitaciones para sostenerse en el tiempo.

En ese contexto, lo que alguna vez fue presentado como una revolución del transporte aéreo hoy parece más cerca de un aterrizaje forzoso.