La tradicional marca de ropa Rever Pass tiene una deuda que supera los $7.000 millones, paga salarios en cuotas y hay temor por el futuro de más de 100 empleos

La firma de indumentaria que también opera la marca Be Rebel tiene más de 40 años de trayectoria y actualmente cuenta con 13 locales y una planta industrial. Tras una fuerte caída de las ventas, el avance de las importaciones y un rojo de $4.365 millones, IGT33 S.A. entró en concurso preventivo y busca reestructurar sus pasivos.

Miércoles, 19 de agosto de 2026 16:28

La crisis que atraviesa la industria textil y de indumentaria sumó un nuevo capítulo. IGT33 S.A., la empresa que opera las tradicionales marcas Rever Pass y Be Rebel, entró en concurso preventivo ante la Justicia y busca reestructurar una deuda que supera los $7.000 millones, en medio de una fuerte caída de las ventas, el avance de las importaciones y un deterioro de sus cuentas que ya impacta sobre su estructura laboral.

La compañía, que tiene más de 40 años de trayectoria, presentó su pedido de concurso en junio y el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 18 abrió formalmente el proceso el 14 de julio. En el expediente, la firma describe un escenario de cesación de pagos y falta de liquidez, luego de haber agotado distintas alternativas para sostener su funcionamiento.

La situación genera preocupación por el futuro de más de 100 puestos de trabajo, ya que la empresa cuenta actualmente con 13 locales alquilados y una planta industrial propia ubicada en Ricardo Rojas. Además, en los últimos meses comenzó a pagar los salarios en dos etapas y acumuló dificultades para afrontar obligaciones fiscales y de seguridad social.

El deterioro financiero quedó reflejado en los últimos balances. IGT33 cerró 2025 con ventas por $11.814 millones, casi 24% menos que el ejercicio anterior en moneda constante, y terminó el año con una pérdida de $4.365 millones, frente al rojo de $515 millones registrado en 2024.

A este escenario se suma un pasivo superior a los $7.000 millones. Según la presentación judicial, la cesación de pagos quedó formalmente expuesta el 16 de mayo de 2026, cuando la compañía no pudo afrontar compromisos asumidos con trabajadores que habían acordado desvinculaciones.

Importaciones y caída del consumo

En la presentación realizada ante la Justicia, IGT33 señala que la crisis comenzó a profundizarse durante 2024 y que responde a una combinación de factores económicos y comerciales.

Uno de los principales argumentos de la compañía es el cambio en las condiciones de competencia provocado por el avance de las importaciones, particularmente a través de plataformas internacionales. Según la empresa, el ingreso de productos terminados generó una presión adicional sobre las marcas nacionales, que deben afrontar una estructura de costos mucho más elevada.

La firma menciona entre esos costos los alquileres, el personal, las cargas sociales, los impuestos, la logística y el mantenimiento de una estructura física. En cambio, sostiene que las plataformas de venta directa desde el exterior pueden llegar al consumidor argentino sin afrontar una red equivalente de locales y gastos operativos.

A esto se agregó la retracción del consumo interno de indumentaria. De acuerdo con el expediente, los precios de venta quedaron rezagados respecto de la evolución de los costos, mientras que las promociones y descuentos aplicados para intentar sostener las ventas no alcanzaron para compensar el deterioro de los márgenes.

La empresa también señaló que durante 2025 el costo del crédito llegó a niveles cercanos al 100% anual, lo que complicó todavía más sus posibilidades de financiamiento. En un contexto de menor demanda y rentabilidad en caída, la compañía sostuvo que no pudo absorber semejante costo financiero.

Un cambio de modelo para intentar sobrevivir

La crisis también obligó a Rever Pass y Be Rebel a revisar su modelo de negocios.

La empresa cuenta actualmente con 13 locales alquilados en distintos centros comerciales y una planta industrial ubicada en Marcos Sastre 1804, en Ricardo Rojas. Los elevados alquileres, expensas, fondos de publicidad, servicios, impuestos y costos laborales llevaron a cerrar puntos de venta que habían dejado de ser rentables, incluidos locales en shoppings y en la Costa Atlántica.

En paralelo, la compañía comenzó a apostar por canales como el comercio electrónico y las franquicias.

La estrategia que plantea IGT33 consiste en pasar de una matriz predominantemente productiva a otra que combine producción nacional con importación de productos terminados. El objetivo es reducir costos y mejorar la capacidad de competir frente a las prendas importadas.

Sin embargo, esa reconversión requiere inversiones, acuerdos con proveedores y una nueva estructura logística, en un momento en el que la empresa atraviesa una severa falta de liquidez.

A los problemas comerciales se sumaron el incremento de los costos salariales, de los insumos y de la producción nacional. Según la compañía, estos gastos aumentaron por encima de los precios de venta, provocando un desfasaje que fue erosionando progresivamente la rentabilidad.

Ventas en caída y una pérdida millonaria

Los números del último balance muestran la magnitud del deterioro.

Las ventas pasaron de $15.475 millones en 2024 a $11.814 millones en 2025, medidas en moneda constante. La ganancia bruta también sufrió una fuerte caída: pasó de $8.962 millones a $5.678 millones.

Al mismo tiempo, los gastos de comercialización y administración alcanzaron los $8.567 millones, mientras que el resultado financiero fue negativo en $1.200 millones, frente a los $546 millones negativos del ejercicio anterior.

El resultado antes del impuesto a las ganancias arrojó una pérdida de $4.262 millones y el ejercicio terminó con un rojo de $4.365 millones.

La compañía intentó durante los últimos tres años sostener su estructura mediante distintas herramientas de financiamiento. Tomó créditos bancarios para afrontar remuneraciones, indemnizaciones, nuevos contratos, obras, renovación de locales, incorporación de líneas de productos y reformulación de áreas como marketing digital.

También los propios accionistas y socios fundadores realizaron aportes mediante préstamos extraordinarios para intentar sostener la actividad.

Pero el financiamiento terminó profundizando el problema. De acuerdo con la empresa, las tasas de esos préstamos fueron significativamente elevadas y en algunos casos superaron ampliamente la inflación oficial.

Salarios en cuotas y concurso preventivo

La falta de liquidez llegó a afectar incluso el pago de los salarios. En los últimos meses, la empresa tuvo que abonar las remuneraciones en dos etapas, mientras que también caducaron planes de financiación de obligaciones de seguridad social e impuestos debido a la imposibilidad de afrontar las cuotas.

En ese contexto, el concurso preventivo aparece como una herramienta para intentar ordenar la situación financiera y negociar con los acreedores.

La empresa sostiene que agotó las alternativas disponibles para continuar sosteniendo el nivel de actividad y que ahora necesita reestructurar sus pasivos para intentar garantizar la continuidad del negocio.

El caso de Rever Pass y Be Rebel se suma así a una lista cada vez más extensa de empresas textiles y de indumentaria que atraviesan dificultades en el marco de la apertura importadora, la caída del consumo y el incremento de los costos.

El impacto sobre el empleo es uno de los principales puntos de preocupación. IGT33 mantiene más de 100 trabajadores, además de una estructura productiva y comercial que lleva más de cuatro décadas en el mercado argentino. El desenlace del proceso concursal será determinante para conocer si la empresa logra reestructurar sus deudas y sostener esos puestos de trabajo.