En el marco del inicio de acciones de los gremios universitarios para reclamar por la ley de financiamiento sectorial, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) presentó su cálculo salarial que viene realizando mes a mes, para un Salario Mínimo, Vital y Móvil que permita garantizar “las necesidades básicas”. En este caso, el valor establecido por la dirigencia de este espacio es de 3.065.161 pesos mensuales, para conseguir los estándares de vida “que establece la legislación laboral argentina”. El monto propuesto por el espacio sindical equivale a más de ocho veces el piso vigente desde agosto, fijado oficialmente en 376.600 pesos.
El planteo fue presentado durante una conferencia de prensa realizada frente al Palacio Pizzurno, en el marco de las protestas universitarias por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Según explicó el FreSU, su cálculo toma datos de precios del INDEC pero construye una canasta propia a partir de los conceptos contemplados en el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión. Esa definición continúa vigente en la legislación laboral.
El índice sindical estimó para julio 653.231 pesos en alimentación; 609.613 pesos en vivienda; 279.529 pesos en educación; 146.631 pesos en vestimenta; 373.934 pesos en salud; 665.055 pesos en transporte, esparcimiento y vacaciones; y 337.168 pesos en previsión social. La suma de esos componentes arroja los 3.065.161 pesos reclamados.
Vivir con dignidad
En la presentación del nuevo índice, la secretaria general de CONADU, Clara Chevalier, sostuvo que el objetivo es recuperar un ingreso que permita “vivir con dignidad” y vinculó el reclamo salarial con las distintas protestas que vienen desarrollando los gremios contra las políticas económicas del Gobierno. Por su parte, el secretario general de APLA, Pablo Biró, cuestionó esa brecha y sostuvo que el salario mínimo actual “no alcanza a cubrir ni una de las necesidades que establece la Constitución y la ley laboral”.
En tanto, el titular ATE, Rodolfo Aguiar, agregó: "El Índice FreSU elaborado con datos del Indec, pero ponderado según las necesidades de las y los trabajadores, muestran que un trabajador necesita más de 3 millones de pesos por mes para vivir dignamente y vamos a seguir luchando por ello. Porque cada peso que le falta a los trabajadores se lo quedó un puñado de empresas con la transferencia de recursos que hizo este gobierno, que lleva acumulados 69 billones de pesos". El FreSU reúne organizaciones pertenecientes a distintas centrales sindicales, entre ellas la UOM, ATE, las federaciones Aceitera y Desmotadora, CONADU, CONADU Histórica, FESPROSA y gremios aeronáuticos, marítimos, fluviales, molineros, papeleros y viales.
Retraso
La cifra no debe confundirse con las canastas oficiales de pobreza e indigencia que publica mensualmente el INDEC. El organismo estadístico utiliza una Canasta Básica Alimentaria para medir la indigencia y una Canasta Básica Total que agrega bienes y servicios no alimentarios para determinar la línea de pobreza. El cálculo del FreSU tiene otra metodología y busca estimar específicamente cuánto debería cobrar un trabajador para satisfacer la definición legal de salario mínimo.
Actualmente, el Salario Mínimo, Vital y Móvil está fijado en 376.600 pesos para los trabajadores mensualizados que cumplen una jornada legal completa y en 1.883 pesos por hora para los jornalizados. Esos valores fueron establecidos por la Resolución 9/2025 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil. La distancia entre ambos valores es considerable: el salario reclamado por el FreSU resulta aproximadamente 8,1 veces superior al vigente y deja al piso oficial en torno al 12 por ciento de la cifra calculada por el frente sindical.
El FreSU vinculó además la pérdida de poder adquisitivo con el crecimiento del endeudamiento de los hogares. Según el espacio, durante la gestión de Javier Milei los asalariados acumularon una pérdida de ingresos de $69,3 billones y la deuda familiar aumentó en $46 billones de pesos. Esas cifras corresponden a cálculos propios del frente sindical y no a indicadores publicados con esa metodología por el INDEC.