Mariana Berbeglia: “Se están enriqueciendo a costillas del que menos tiene”

La titular del SUTFRA apuntó contra el endeudamiento de los trabajadores independientes por el alto costo del crédito de las billeteras virtuales dominantes. A su vez, ponderó el modelo de formalización que el sindicato impulsa, con acceso a monotributo, salud y préstamos, y destacó a Waya como herramienta de inclusión financiera.

Sabado, 22 de agosto de 2026 17:10

La expansión del trabajo independiente y el crecimiento del endeudamiento comienzan a cruzarse cada vez con mayor fuerza entre quienes buscan generar ingresos por fuera del empleo asalariado tradicional. Para Mariana Berbeglia Turon, secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores Feriantes de la República Argentina (SUTFRA), la situación exige discutir no solamente cómo formalizar a quienes trabajan en ferias y en la vía pública, sino también qué tipo de herramientas financieras tienen disponibles para sostener sus actividades y sus hogares.

En una entrevista con Política del Sur Radio, la dirigente advirtió sobre el impacto que tiene el endeudamiento en los sectores de menores ingresos y cuestionó especialmente el funcionamiento de las billeteras virtuales que ofrecen financiamiento a quienes tienen dificultades para acceder al sistema bancario tradicional.

Hoy la gente está sumamente endeudada y lamentablemente un par de billeteras, por decirte, se están enriqueciendo a costillas del que menos tiene, sostuvo Berbeglia. Y agregó: “Siempre se va deformando la mirada de siempre captar al que menos tiene para poder sacarle y exprimirlo hasta el último instante. El tema es que ya no hay mucho más para exprimir”.

El crédito caro y el endeudamiento

La advertencia de la titular del SUTFRA se da en un escenario de fuerte crecimiento de la morosidad vinculada con las plataformas digitales. Según los datos incluidos en uno de los informes utilizados para contextualizar la entrevista, la deuda en billeteras digitales ya representa más del 27% de la cartera total, mientras que la morosidad en estas plataformas es significativamente superior a la registrada en los bancos tradicionales.

El problema adquiere una dimensión mayor cuando se observa el costo del financiamiento. En el mismo relevamiento se señala que algunas billeteras virtuales llegaron a ofrecer préstamos con un Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) de entre 400% y 700%. Incluso desde el propio Gobierno se reconoció que se trata de “tasas abusivas”, aunque el Banco Central descartó establecer topes máximos.

Para trabajadores independientes, que muchas veces no cuentan con ingresos estables o un historial crediticio que les permita acceder a productos bancarios tradicionales, el problema puede profundizarse. La falta de alternativas termina empujando a quienes necesitan financiar una compra de mercadería, cubrir un gasto familiar o atravesar una caída de ventas hacia mecanismos de crédito de elevado costo.

La situación se vuelve todavía más compleja en un contexto en el que, según los materiales de referencia, existen 19,7 millones de personas con deudas y la morosidad en las billeteras virtuales es tres veces superior a la de los bancos tradicionales.

Más feriantes y menos consumo

Berbeglia Turon vinculó el fenómeno financiero con el deterioro de la actividad económica. Según explicó, mientras cada vez más personas recurren al trabajo feriante como alternativa para generar ingresos, al mismo tiempo se reduce la capacidad de consumo de la población.

Hay muchos más trabajadores feriantes”, señaló, al describir el incremento de la oferta de productos. Pero, en paralelo, remarcó que la demanda es mucho menor”. Como ejemplo del deterioro del poder de compra, planteó que una familia que antes podía comprar un conjunto de ropa y un par de zapatillas para un hijo ahora debe conformarse, muchas veces, solamente con una de esas compras.

Ese escenario genera una doble presión: más personas necesitan desarrollar actividades independientes para sostener sus ingresos y, al mismo tiempo, los consumidores tienen menos capacidad para comprar. El resultado es una competencia creciente entre trabajadores que buscan sobrevivir en un mercado cada vez más reducido.

Formalizar para salir de la informalidad

Frente a este panorama, el SUTFRA impulsa una estrategia que busca que la formalización no sea solamente una cuestión tributaria, sino un proceso integral de incorporación de derechos y herramientas.

Berbeglia puso como ejemplo el trabajo que vienen realizando en Villa Celina, donde el sindicato acompaña la reubicación de trabajadores que desarrollaban su actividad en la vía pública hacia un predio destinado a la feria. El objetivo es que puedan trabajar en condiciones ordenadas, pagar el monotributo, comercializar mercadería legal y contar con mayor seguridad.

El proceso ya había sido presentado por el sindicato como una experiencia que alcanza inicialmente a entre 500 y 600 feriantes, con un predio de unos 50 por 40 metros y alrededor de 500 puestos. La propuesta contempla además acceso al monotributo, obra social, crédito, medios de pago electrónicos y capacitación en educación financiera.
Para la dirigente, el desafío es que quienes hoy trabajan en la informalidad puedan dejar de estar expuestos a intermediarios y mecanismos que se aprovechan de su necesidad. Lo que logramos en este momento en Villa Celina es lograr reubicar (...) a todos esos trabajadores que estaban sobre la calle (...) dentro de un predio”, explicó.

Waya y la inclusión financiera

En ese esquema aparece Waya, una billetera virtual desarrollada para acompañar a feriantes, emprendedores y trabajadores independientes. La herramienta forma parte del modelo de formalización que impulsan SUTFRA y la Organización Latinoamericana de Trabajadores Independientes (OLTI).

El proyecto contempla que los trabajadores puedan utilizar medios de pago digitales y, a partir de su incorporación a la formalidad, acceder progresivamente a herramientas financieras que les permitan construir un historial y ampliar sus posibilidades de crédito.

La propuesta se presentó recientemente también en General Rodríguez, donde SUTFRA, OLTI y Waya inauguraron una sede destinada a acompañar a trabajadores independientes. Allí se incorporaron como ejes la educación financiera, el acceso al crédito, la capacitación, la orientación legal y tributaria y el acceso a herramientas vinculadas con la salud.

Uno de los puntos centrales es precisamente intentar romper con el circuito de endeudamiento caro. El modelo contempla educación financiera para que los trabajadores puedan comprender el costo del crédito, evitar el sobreendeudamiento y administrar sus ingresos, además de un Fondo de Impacto Social orientado a facilitar créditos a tasas accesibles tanto para ordenar deudas como para financiar capital de trabajo, compra de mercadería e inversiones.

La iniciativa encuentra un punto de contacto con el diagnóstico realizado por Leonardo Ferrucci, fundador de Waya, quien cuestionó el “vicio de prestar caro” y sostuvo que el problema del endeudamiento también está relacionado con las condiciones en las que se ofrece el crédito. En ese sentido, planteó que las billeteras pueden convertirse en herramientas de inclusión financiera si se utilizan para ampliar el acceso y no para profundizar la exclusión.

“Trabajar por cuenta propia no significa estar solo”

La apuesta del SUTFRA es que la formalización permita transformar esa realidad. En lugar de abordar al feriante únicamente desde sus obligaciones tributarias, el sindicato propone acompañarlo para que pueda acceder a derechos, crédito, salud, capacitación y herramientas para desarrollar su actividad.

La experiencia de Villa Celina y el modelo que comenzó a desplegarse en General Rodríguez buscan, en ese sentido, ser replicables en otros municipios. El objetivo es construir una red de acompañamiento para un universo de trabajadores independientes que crece al mismo tiempo que se deteriora el mercado laboral tradicional.

Trabajar por cuenta propia no significa estar solo”, es una de las premisas del proyecto.

Para Berbeglia Turon, la discusión sobre los feriantes excede entonces la cuestión de dónde instalar un puesto. Se trata de definir qué herramientas tiene un trabajador para generar ingresos, formalizarse, acceder al sistema financiero y evitar que la necesidad de crédito termine convirtiéndose en una nueva forma de dependencia.

En un contexto de caída del consumo, aumento del trabajo independiente y fuerte endeudamiento de los hogares, el planteo del SUTFRA apunta a que la inclusión financiera forme parte de la formalización laboral. El desafío, según esta mirada, es que el acceso al crédito deje de ser una salida de emergencia a tasas elevadas y se convierta en una herramienta para sostener y hacer crecer el trabajo.