Por la crisis libertaria, un municipio pagó parte de los salarios con vales para comprar comida: “Nadie paga un impuesto; todos eligen comer”

La intendencia entrerriana de Sauce de Luna reemplazó un bono salarial por vales alimentarios para los trabajadores municipales. La medida refleja la caída de ingresos por coparticipación, el desplome de la recaudación local y las consecuencias del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei.

Lunes, 13 de abril de 2026 13:49

Ante la imposibilidad de afrontar la totalidad de los salarios municipales, la intendencia de Sauce de Luna, en Entre Ríos, implementó este mes un mecanismo excepcional: reemplazó un bono no remunerativo en efectivo por un vale alimentario. La medida fue confirmada por el intendente peronista Alcides Alderete, quien reconoció la crítica situación financiera que atraviesa la comuna.

En concreto, el jefe comunal decidió sustituir un adicional de $30.000 que se pagaba junto al salario por un ticket canasta de $50.000. “Nadie paga un impuesto; todos eligen comer”, explicó, al describir el complejo contexto económico local y la caída en la recaudación.

Salarios atrasados y una economía local sin alternativas

Alderete sostuvo que al asumir, en diciembre de 2023, el municipio se encontraba en una situación límite. “Era la Franja de Gaza”, graficó. En ese marco, aseguró que durante su gestión impulsó una recomposición salarial del 300% para los trabajadores municipales, cuyos ingresos —según indicó— estaban fuertemente retrasados.

El intendente también describió el perfil socioeconómico de la localidad: “Es una ciudad muy pobre. No hay actividad privada. El que no trabaja en el colegio, la policía o el hospital, es empleado municipal. No hay salida laboral”. La dependencia del empleo público, en ese sentido, profundiza el impacto de la crisis fiscal.

Cuentas embargadas y caída de la coparticipación

De acuerdo a los datos brindados por el propio intendente, el municipio recibe alrededor de $167 millones mensuales por coparticipación nacional y provincial. Con esos fondos debe cubrir los salarios de más de un centenar de trabajadores —entre planta permanente, jornalizados y contratados—, además de afrontar compromisos como obra social, aportes jubilatorios y seguros.

A este escenario se suman cuentas municipales embargadas por juicios heredados, lo que agrava aún más la falta de liquidez. En paralelo, Alderete advirtió que el 94% de la población no paga las tasas municipales, lo que reduce significativamente los ingresos propios.

Acuerdo con el gremio y expectativas de mejora

La decisión de implementar el vale alimentario fue conversada previamente con el gremio, en un contexto en el que la intendencia advirtió sobre la baja en los recursos coparticipables. El esquema propuesto fue presentado como un paliativo transitorio.

“Es un paliativo; tengo la esperanza de que cambie el mes que viene”, afirmó Alderete. Según explicó, los trabajadores podrán utilizar los vales en comercios locales, a partir de un proveedor seleccionado mediante concurso de precios, en línea con los requerimientos del Tribunal de Cuentas.

Gestiones ante la provincia y reclamo de asistencia

En busca de una salida estructural, el intendente inició gestiones ante el gobierno provincial que encabeza Rogelio Frigerio. Según indicó, existe “buena voluntad” por parte de la administración entrerriana, a la que ya se le solicitó un aporte extraordinario para “oxigenar” las finanzas municipales.

El reclamo también se enmarca en un planteo más amplio de intendentes peronistas, quienes elevaron un documento conjunto solicitando asistencia a través de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) o adelantos de coparticipación.

Ajuste nacional y tensiones fiscales

Alderete apuntó además contra la política económica del gobierno nacional encabezado por Javier Milei, al señalar que “no responde a las necesidades de la gente”. En ese sentido, vinculó la crisis local con un escenario más amplio de caída real en las transferencias automáticas a las provincias.

Según distintos informes, si bien en términos nominales aumentaron los envíos por coparticipación, en términos reales se registró una baja, lo que impacta directamente en las arcas municipales.

Un escenario que recuerda a las cuasimonedas

Si bien el vale implementado en Sauce de Luna no constituye una cuasimoneda, el mecanismo remite a experiencias recientes como la de “los Chachos” en La Rioja, impulsados por el gobernador Ricardo Quintela en 2024 ante la falta de recursos.

En ambos casos, las administraciones locales recurrieron a herramientas alternativas para sostener el poder adquisitivo de los trabajadores en contextos de fuerte restricción presupuestaria.

Preocupación en el mundo gremial

La situación en Sauce de Luna vuelve a poner en agenda la fragilidad financiera de los municipios más pequeños y su impacto directo en los trabajadores estatales. El pago parcial de salarios con vales alimentarios refleja un escenario crítico que, de profundizarse, podría replicarse en otras localidades con similares niveles de dependencia de la coparticipación y baja recaudación propia.

 

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