Reforma laboral: la CGT mueve sus fichas con gobernadores para frenar o “vaciar” el proyecto del Gobierno

La central obrera acelera negociaciones con mandatarios provinciales para frenar o morigerar lo máximo posible la reforma laboral impulsada por el Gobierno, mientras mantiene en agenda la posibilidad de movilizaciones y un nuevo paro general.

Por Matías Tagliani

Director de Data Gremial

Viernes, 16 de enero de 2026 17:44

La reforma laboral impulsada por el Gobierno entra en una etapa clave de definiciones y la Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a ponerse en estado de alerta. Mientras el oficialismo acelera las negociaciones parlamentarias, la central obrera reactiva su plan de acción frente a una iniciativa que, advierten, “piensa en despedir mejor, pero no en contratar mejor”.

El objetivo de máxima de la CGT es bloquear el proyecto tal como fue presentado. El de mínima, licuar su contenido y evitar los artículos más regresivos para los derechos laborales. En ese marco, la central participó en la elaboración de una contrapropuesta del peronismo, aunque sin asumirla como propia: saben que no tiene chances reales de llegar al recinto.

La CGT no ve los votos, pero desconfía

En Azopardo 802 confían en que el Gobierno no cuenta hoy con los votos necesarios para aprobar la reforma laboral en su versión original. Sin embargo, también admiten que las negociaciones están abiertas y que el oficialismo buscará construir mayorías artículo por artículo. Frente a ese escenario, la CGT intenta no quedar al margen y busca ser parte del proceso de discusión.

Por ese motivo, la semana próxima la central iniciará una ronda de reuniones con gobernadores, tanto peronistas como no peronistas, con el objetivo de influir en sus posicionamientos y condicionar el respaldo legislativo al proyecto.

Reuniones en lugar de gira federal

En los últimos días circuló la versión de una supuesta gira federal encabezada por dos de los triunviros de la CGT, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, para reunirse con mandatarios provinciales. Sin embargo, esa iniciativa quedó en suspenso. Con los tiempos ajustados, la estrategia se reconfiguró: los encuentros se realizarán por Zoom a partir de la semana que viene, según confirmaron fuentes sindicales.

El vínculo con los gobernadores está a cargo de Héctor Daer, excosecretario general de la central y actual responsable del área del Interior, quien maneja con hermetismo el estado de las conversaciones. Su bajo perfil mediático no es casual: buscan no entorpecer negociaciones sensibles en un contexto donde el Gobierno aparece con ventaja.

Movilización y paro, sobre la mesa

En paralelo a las gestiones políticas, la CGT mantiene abiertas las conversaciones con sus regionales para organizar acciones directas si el diálogo fracasa. Entre las opciones que se barajan figuran movilizaciones y, incluso, un nuevo paro general.

Si no somos escuchados, reaccionamos con las herramientas que tenemos”, advirtió días atrás Cristian Jerónimo, dejando en claro que la central no descarta una escalada del conflicto.

El Gobierno excluyó a la CGT y ahora la central mira a las provincias

Desde el inicio, el Gobierno dejó afuera a la CGT de la elaboración del proyecto. Tras la masiva movilización del 18 de diciembre, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ironizó en redes sociales: “Gracias a la CGT por sus palabras. Las tendremos en cuenta. Ahora volvemos a lo importante”. Esa actitud, denuncian en la central, no se modificó.

La central obrera concentra sus esfuerzos en gobernadores no peronistas —sobre todo de Provincias Unidas (foto)— y en los peronistas Jaldo (Tucumán) y Jalil (Catamarca), claves en la discusión por la reforma laboral.

Ante ese escenario, la estrategia sindical se desplazó hacia las provincias. Los principales esfuerzos están puestos en los gobernadores no peronistas de Provincias Unidas y en los peronistas Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), ambos con llegada directa a la Casa Rosada.

Si bien estos mandatarios ya se pronunciaron a favor de una “modernización laboral”, también expresaron reparos frente al proyecto oficial. En particular, preocupa el impacto que algunos artículos podrían tener sobre la recaudación coparticipable. El ministro de Economía de Tucumán, Daniel Abad, advirtió recientemente que la reforma podría reducir el impuesto a las Ganancias, afectando los ingresos provinciales.

Negociar para morigerar la reforma

En la CGT no consideran a Jaldo ni a Jalil aliados seguros. No te olvidés que les votan leyes, así que hay que ir a conversarlos”, explicó Horacio Arreceygor, secretario de Prensa de la central. Por eso, el sindicalismo apuesta a la negociación como principal herramienta.

Puertas adentro, reconocen que hay más margen para suavizar la reforma laboral que para imponer una iniciativa alternativa del peronismo. “Participamos de la contrapropuesta, sí, pero a nosotros nos interesa más la negociación. Si el otro proyecto tiene más votos, gana. Entonces lo central es ver qué puntos se pueden discutir y modificar”, resumió Arreceygor.

Con el calendario legislativo en marcha y las tensiones en aumento, la CGT busca incidir en un debate que considera decisivo para el futuro del trabajo en la Argentina, mientras mantiene en reserva su carta más fuerte: la protesta en la calle.

 

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