Luego de realizar un paro en todo el país, los gremios docentes alineados a la CGT realizaron un balance de la medida de fuerza, y confirmaron que en la reunión convocada por las autoridades educativas no se expresó ninguna oferta respecto de los reclamos que llevaron a la medida de fuerza. Acompañados por los integrantes del triunvirato de la central obrera, el líder de la Unión Docentes Argentinos (UDA) Sergio Romero denunció que existe “el nivel salarial histórico más bajo en dos décadas” para los maestros. Además, alertó sobre el avance de una nueva ley de la administración libertaria que modificaría el sistema educativo “sin consultas” con los sindicatos docentes.
En su presentación, el también secretario de Políticas Educativas de la CGT confirmó que en la reunión convocada ayer lunes por el gobierno no se hizo ninguna propuesta de aumento de sueldos a los sindicatos del sector. Desde la UDA, SADOP, AMET y los gremios universitarios FEDUN y FATUM –que se acercaron a respaldar el pedido –la lectura es claro: el gobierno no solo busca licuar los salarios frente a la inflación, sino desarticular la estructura del sistema educativo nacional mediante el desfinanciamiento.
Durante el encuentro, Romero sostuvo que “la educación no figura entre las prioridades de la gestión actual”, señalando el retiro de la inversión nacional y el abandono de áreas clave como la educación técnica. “Han retirado la inversión en todo el sistema educativo, y cuando digo han retirado, es de público conocimiento, han sacado la responsabilidad que tiene el Estado nacional de garantizar la inversión en la educación, artículo 9 de la Ley Nacional de Educación”, afirmó el líder de UDA. El dirigente subrayó la gravedad de la situación al informar que “en los últimos 20 años el salario medio docente nunca estuvo tan bajo como ahora” y detalló que un decreto del Estado que fijó en febrero de 2025 el salario mínimo docente nacional en 500 mil pesos, por lo que advirtió que los sueldos en todas las provincias están “por debajo de la línea de pobreza” y en varios casos incluso “más cerca de la indigencia”.
Nueva ley educativa
Romero resaltó el impacto del paro nacional que llevaron adelante ese lunes los sindicatos de la CGT y otros del sector: “En 16 provincias fue muy importante. Es una manera de decirle a las autoridades: dialoguemos, busquemos solución a este tipo de cosas”, dijo. El conflicto se profundiza por la inminente presentación en el Congreso de un proyecto de Libertad Educativa, que, según denunció Romero, “carece de intercambio con los trabajadores y replica la lógica de la reforma laboral”. “Una ley que no tiene intercambio con los trabajadores es una ley que prácticamente se ha hecho como se hizo la reforma laboral, sin consultas”, criticó.
El sindicalista remarcó que los docentes siempre asumieron la “esencialidad” de su labor: “Nosotros, los educadores, siempre la vimos como esencial la educación porque el Estado ha estado precisamente ausente y nosotros hemos estado presentes en el aula, formando y capacitando a jóvenes para que después se puedan incorporar al mundo del trabajo". Romero confirmó que se analizan nuevas medidas de fuerza y reiteró: “No nos vamos a quedar de brazos cruzados. La educación debe ser parte esencial y primordial en la gestión de cualquier gobierno”.
Sobre el intento de declarar a la educación como “servicio esencial” para limitar el derecho a huelga, Romero fue categórico: “Nosotros los educadores siempre la vimos esencial a la educación, porque el Estado ha estado siempre ausente y nosotros hemos estado siempre presentes en el aula”. En sintonía, Alejandro Salcedo (UDOCBA) advirtió que la nueva normativa busca “quitar la centralidad del Estado en la educación”, tras haber recortado fondos vitales como el FONID, que representa entre el 10 y 15 por ciento del sueldo docente.
Respaldo
Por su parte, el cotitular de la CGT Jorge Sola (Seguros) insistió en que la educación es central no sólo como política pública, sino también como herramienta de distribución de riqueza y de movilidad social ascendente. Enseguida hizo hincapié en sobre la relevancia de los docentes en contraste con la idea de reemplazo tecnológico: “No se puede hacer a través de la inteligencia artificial o no sólo a través de ella o la tecnología, que son utilizadas como herramientas. Es imprescindible que lo haga un educador, un maestro”. El dirigente cuestionó iniciativas orientadas a “enfrentar” a padres y docentes, y rechazó la lógica de programas como los “vouchers educativos o la ‘Ley de Libertad Educativa’”, que, a su juicio, excluyen a los actores fundamentales: “Para hacer un proyecto en el que todo el mundo se sienta partícipe, como pasó con esta reforma laboral, hay que llamar a los verdaderos actores sociales de cada actividad. Y en este caso, especialmente, son los docentes y los no docentes".
Por su parte, Cristian Jerónimo vinculó el conflicto docente con el panorama general del país, denunciando una “transferencia de recursos obscena” hacia los sectores concentrados. “Este Gobierno quiere una sociedad más ignorante”, sentenció Jerónimo, reafirmando que la CGT acompañará la pelea por la dignidad salarial y la justicia social. Por su parte, Marina Jaureguiberry, titular de SADOP, aportó datos sobre la pérdida del poder adquisitivo: “Desde diciembre de 2023 a la fecha, el salario docente ha perdido un 38,5 por ciento”. Destacó además que en provincias como Tucumán, Jujuy y Corrientes existen salarios por debajo del mínimo, compuestos en un 80 por ciento por cifras no remunerativas.