Las elecciones para la renovación de autoridades de los trabajadores del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, es el 20 de octubre y están habilitados a votar 21.474 afiliados, pero el escrutinio definitivo que arrojará un vencedor de la contienda electoral podría demorarse durante varias jornadas por la gran cantidad de irregularidades que denunciaron las agrupaciones que compiten por suceder a Guillermo Pereyra, quien deja la secretaría general del gremio luego de 38 años de mandato ininterrumpido.

El acto electoral se realizará siempre y cuando no existan hechos violentos, debidamente registrados, que ameriten la cancelación del acto de renovación de autoridades entre tres listas que se postulan, la oficialista Azul y Blanca, encabezada por Marcelo Rucci; la lista Naranja que postula a Máximo Mora y la lista Verde que preside Walter Zozaya.

El escenario en la Cuenca de Vaca Muerta y en la ciudad de Añelo es de máxima tensión, principalmente, por el gremio que se pone en disputa, pero también por la relevancia económica y política que posee el resultado de esta elección.

Varios son los hechos que pueden enumerarse acerca de los posibles efectos que puede tener el fin del statu quo en la dirección del sindicato más importante de la Patagonia y de la actividad energética. Bastará señalar dos de ellos.

En materia económica, la Secretaría de Energía de la Nación, informó que en Vaca Muerta, la extensa roca de 30.000 kilómetros cuadrados, hay 15 empresas del rubro petrolero, muchas de ellas multinacionales, operando 1.145 pozos.

Un volumen de actividad que hacía junio, produjo 152.420 barriles de shale oil y 38,5 millones de metros cúbicos de gas.

En materia política, el Congreso deberá debatir una ley de inversiones hidrocarburíferas que es resistida por los gobernadores de las 10 provincias productores de petróleo y gas pero sustentada por Guillermo Pereyra y su delfín de la lista Azul y Blanca, Marcelo Rucci.

Para Walter Zozaya, candidato de la lista Verde que intentará dar la sorpresa de vencer al oficialismo por primera vez en cuatro décadas, “existe un mito acerca de la unión entre los dueños de las empresas y Guillermo Pereyra porque garantiza la paz social.

El apoyo de Pereyra y de Rucci a la ley de hidrocarburos es inadmisible porque, en primer lugar, no se generarán más puestos de trabajo genuinos para los argentinos ya que todo lo extraído se procesa en el exterior, en segundo lugar, los gobernadores se oponen porque las provincias no tienen garantizados ingresos por los frutos de sus territorios, en tercer lugar, Pereyra levanta esta ley, junto a algunos de los empresarios del sector, porque él mismo es un empresario. Hace mucho tiempo que no es un trabajador y ha dejado de velar por los intereses de los petroleros para preocuparse por los intereses financieros”.

De hecho, la reciente aparición pública del tándem Pereyra-Rucci en un acto junto al secretario de Energía nacional, Darío Martínez, para apoyar la iniciativa legislativa junto a una gran cantidad de ejecutivos de las empresas del sector, ratifica que la ley de hidrocarburos es uno de los ingredientes principales que operan como telón de fondo en la elección sindical.

Rompiendo con el mandato del gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, que se opone a la sanción en el Senado nacional de la norma que debiera regir las reglas de juego impositivas y de inversión por las siguientes dos décadas, Pereyra se alejó de las posiciones sostenidas por el Movimiento Popular Neuquino (MPN), al afirmar, “tenemos que aprovechar esta la ley que nació con Darío Martínez en la secretaría, se debatió en el gremio y con la que estamos de acuerdo”, afirmó.

Más alejado de las preocupaciones políticas del círculo rojo, Walter Zozaya se mostró comprensivo con la posición de los gobernadores pero, según expresó, su principal preocupación son los trabajadores del sector petrolero frente a los nuevos desafíos que “el gremio, con la conducción actual,  ha  dejado de atender. Existe un gran descontento con Pereyra y Rucci entre las bases por la pérdida del poder adquisitivo de los últimos años, que se verá reflejado en el resultado electoral. Están todos enojados con esta conducción sindical. En el año 2017, con la famosa Adenda, fuimos el único sindicato que entregó a los trabajadores. A partir de ahí, en todos los aumentos dejamos de percibir los remunerativos y ahora tenemos casos de compañeros con sueldos debajo de la canasta familiar que cobran $50.000 o $60.000 en un trabajo de riesgo”, afirmó en declaraciones periodísticas.

Consultado del apoyo que podría recibir Marcelo Rucci y Guillermo Pereyra de parte del sector empresarial en esta elección, Zozaya explicó, “los ejecutivos de las empresas con las que hablo están hartos de la presión y los métodos de lobby de Pereyra para obligarlos a asociarse con firmas de su círculo, al que quiere beneficiar. Este tipo de exigencias de contratar proveedores vinculados a su gente para mantener la paz social cae muy mal en las empresas. Así que el apoyo, en algunos casos, es de la boca para afuera. Nuestra lista quiere que haya licitaciones transparentes, que esos contratos que van a las empresas de Pereyra la destinen a la inversión y a revivir el petróleo convencional que ha sido desplazado y hay que reactivarlo”.

Una elección muy disputada y con un futuro repleto de impugnaciones

Al no ser una elección más, que haya varias listas compitiendo por la renovación de autoridades en un sindicato de primer nivel es noticia por no haberse logrado una lista única de supuesta unidad, las amenazas, las impugnaciones, la tensión y el temor por posibles incidentes está presente entre los protagonistas de la votación.

La seguridad es clave. Se trata de un territorio alejado, se vota en parques industriales, en los lugares de trabajo, dentro de las plantas de las compañías que han puesto reparos, a través de sus ejecutivos de recursos humanos, porque, en caso de  incidentes, las ART no se harán cargo.

El pedido de la lista Verde para que Gendarmería Nacional garantice la jornada eleccionaria aún no obtuvo respuestas por las autoridades del ministerio de Aníbal Fernández. “Se tomó nota del pedido pero por ahora no tenemos respuesta acerca de la presencia de gendarmes para cuidar la seguridad”, afirmaron desde las oficinas de Zozaya. En la lista Azul y Blanca, ha trascendido que contarán con la presencia de seis efectivos de Gendarmería que estarán presentes en la sede del sindicato para custodiar las urnas.