La autopartista de capitales extranjeros Adient cierra su planta en Santa Fe y despide a 70 trabajadores debido a la caída de la actividad

La autopartista Adient cerrará su planta en Pueblo Esther y dejará a unas 70 familias sin trabajo, en un contexto marcado por la caída del consumo, la retracción de la producción automotriz y el derrumbe de proveedores vinculados a las terminales.


 

Sabado, 23 de mayo de 2026 08:00

El entramado productivo nacional no para de sangrar debido a que el cierre de empresas parece no tener fin. Esta vez le tocó a la autopartista Adient, de la localidad santafesina de Pueblo Esther, que anunció que bajará sus persianas y despedirá a unas 70 personas a partir de junio.

La firma fabricaba los asientos para el modelo Chevrolet Tracker ensamblado por General Motors en su planta de Alvear, en las afueras de Rosario, en el que también hay recortes en la producción y ejecutan programas de retiros voluntarios.

Como sucede en otros casos, la compañía es víctima de una retracción en la demanda interna y una baja actividad industrial que perjudican demasiado a las empresas proveedoras de piezas y componentes. Precisamente, se debe a que las automotrices sostienen su producción a través de la comercialización hacia el exterior, especialmente a Brasil, ya que las ventas domésticas bajaron drásticamente.

Esa situación derivó también en la reorganización de esquemas productivos, ya que dependen de contratos específicos y volúmenes estables de fabricación.

Los antecedentes 

Líder mundial en la fabricación de asientos para vehículos y con una plantilla de 85.000 empleados distribuidos en 238 plantas de 34 países, la firma argumentó que el cierre obedece a una estrategia de reorganización global. Sin embargo, la determinación está influenciada por el escenario local marcado por la desaceleración económica.

No es la primera vez que Adient padece graves problemas y reducción de personal, ya que en 2019, la empresa pasó de 230 a 204 empleados mediante retiros voluntarios. 

Igualmente , el cierre ya es definitivo y golpea a una región donde la actividad metalmecánica y automotriz viene mostrando dificultades sostenidas desde el año pasado, con suspensiones, menor utilización de capacidad instalada y caída de proveedores vinculados a las terminales.

Precisamente, la fábrica no pudo escapar de los numerosos problemas que aquejan la economía del país, inmersa en la reducción del gasto público, la liberalización de precios y la apertura comercial, medidas que impactaron sobre el consumo interno y la actividad industrial.

A esto también hay que sumar las tasas de interés elevadas, el encarecimiento de costos productivos y la caída del poder adquisitivo redujeron las ventas en distintos segmentos del mercado automotor. Para reducir los daños, las empresas buscaron ajustar estructuras y reducir costos laborales frente a una demanda raquítica.


Una radiografía 

El sector autopartista es el caso testigo de la crisis económica del país. En este caso, el cierre de una planta proveedora de una empresa internacional mantiene encendida las alarmas en sindicatos y cámaras empresarias vinculadas a la industria.

Como se mencionó arriba, General Motors también se ve perjudicada por este proceso y redujo producción en su complejo de Alvear durante los últimos años y avanzó con planes de retiros voluntarios para disminuir su plantilla.

En ese aspecto, la continuidad del Chevrolet Tracker permitió sostener parcialmente la actividad, aunque con volúmenes menores a los proyectados inicialmente. Sin embargo, la salida de Adient suma inquietud sobre la cadena de abastecimiento local y sobre el futuro de otros proveedores vinculados a la terminal.

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