Los datos sobre actividad industrial siguen siendo alarmantes, incluso para sectores que en general apoyan al modelo del gobierno nacional. Así, el indicador más reciente registra en mayo una caída del 5 por ciento interanual y del 0,8 por ciento mensual respecto de abril, según los datos preliminares del último informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA). El acumulado de los primeros cinco meses del año se ubica un 3 por ciento por debajo del mismo período de 2025 y un 10 por ciento por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
El propio informe advierte que el estancamiento fabril más grave se inició a mediados de 2025 y que hoy persiste “sin señales de reversión”. La dinámica “es heterogénea entre sectores, con mejoras puntuales en algunos, que no alcanzan para modificar el panorama general de catástrofe productiva”.
Entre los pocos indicadores que mostrarían una mejora mensual aparecen la construcción y la producción automotriz. Los despachos de cemento crecen 3,5 por ciento respecto de abril y el Índice Construya avanza 1,9 por ciento, aunque ambos continúan muy por detrás en la comparación de largo plazo, ya que el en acumulado, los despachos de cemento están 23 por ciento por debajo de 2022 y el Índice Construya, 30 por ciento abajo. La producción de autos creció 2,2 por ciento mensual pero con una caída del 19,3 por ciento frente al mismo período de 2025 y del 14,2 por ciento respecto de 2022, consolidándose como uno de los sectores con peor desempeño anual.
Grave deterioro
El resto de los indicadores muestra un grave deterioro, con la producción metalmecánica cayendo 1,4 por ciento mensual y el patentamiento de maquinaria industrial desplomándose 11,2 por ciento, dato que la ubica por debajo tanto de los registros de 2025 como de los de 2022. La demanda de energía eléctrica de grandes usuarios industriales baja 2,1 por ciento respecto de abril, la producción de bebidas retrocede 3,1 por ciento mensual y acumula una caída del 13,6 por ciento frente a 2022. Todos estos indicadores confirman que la industria no recupera y la inversión en maquinaria y equipamiento, uno de los termómetros más confiables de las perspectivas empresariales, sigue sin aparecer.
El cuadro que muestran los datos de la UIA es el de una industria que “no encuentra piso”. Las mejoras puntuales de algunos sectores en la comparación mensual no alcanzan para hablar de recuperación cuando el acumulado anual sigue en rojo y la brecha con los niveles de 2022 continúa ampliándose. Para los trabajadores industriales, este escenario se traduce en empleos que no se crean, horas que no se recuperan y salarios que siguen perdiendo contra una inflación que, aunque desacelerada, sigue erosionando el poder adquisitivo. El Gobierno celebra la estabilización macroeconómica mientras el tejido productivo “sigue achicándose”.
Frente externo
En el frente externo el panorama también fue negativo. Las exportaciones hacia Brasil cayeron 7,6 por ciento mensual, arrastradas por menor dinamismo en autos, productos primarios y molienda. La liquidación de divisas del sector agroindustrial bajó 6,2 por ciento mensual y acumula una caída interanual del 11,7por ciento. En relación con 2022, esa liquidación está 32,5 por ciento por debajo, lo que refleja el deterioro estructural del sector exportador industrial.
La directora ejecutiva de la UIA, María Laura Bermúdez, alertó ante el Congreso que “en los últimos 10 años las exportaciones industriales se encuentran estancadas” y que cambió la composición del perfil exportador: se redujo la participación de los sectores petroquímicos y creció la de los sectores mineros, un síntoma del proceso de desindustrialización en curso.