En el despacho de Adrián Pérez hay muchos cuadros y fotos, que recorren su trayectoria personal y sindical. Incluso algunas con grandes personajes de la Argentina. Pero una pequeña plaqueta dorada, en un costado de su escritorio, es su preferida. “No hay palabras para expresar nuestro profundo agradecimiento. Tu dedicación, amabilidad, predisposición y calidez humana. Gracias por todo lo que haz hecho”. Lo firman las familias Delgado y Arrúa, en agradecimiento de su ayuda, y son según sus propias palabras “el mejor reconocimiento, es impagable”. Nieto de un anarquista llegado de España, dice que por su sangre corre la pasión que hoy lo lleva a elegir todos los días la actividad sindical. “Es parte de mi vida”, reconoce el actual secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), regional Quilmes, Berazategui y Florencio Varela. Pérez lleva 20 años en el gremio, y hace cuatro llegó a la conducción de la seccional que condujo por décadas un metalúrgico histórico, como Francisco “Barba” Gutiérrez. No fue una tarea sencilla, pero logró encaminar las cosas, consiguió un viejo anhelo de la familia metalúrgica local: un predio recreativo. Tal vez por eso, el 2 de marzo renovará mandato, ya que no se presentó lista opositora.
Pérez recibe a Data Gremial en su despacho en una calurosa tarde de enero, un mes que suele ser bastante tranquilo, pero que varias cuestiones no permite relajarse. En plena campaña para frenar la reforma laboral que intenta imponer el gobierno de Javier Milei, el dirigente plantea la necesidad de resistir esta propuesta, ya que el presidente “quiere ir por nuestros derechos, y hay una oligarquía que quiere que vayamos a ese lugar”. Para esta pelea, le dio un aval a su secretario general, Abel Furlán, que organiza los gremios combativos, y a la CGT, que piensa la mejor estrategia para frenarla. “Si el Congreso tuviera 10 legisladores más de extracción sindical hoy no tendríamos el problema”, dispara, y pide espacios para los gremios en el peronismo, por su “mayor lealtad”. Además, se refirió a la crisis metalúrgica, los problemas diarios y la relación con un empresariado “volcado a la derecha”.
-¿Cómo es el panorama de la industria metalúrgica en los distritos que incluye la regional, teniendo en cuenta la crisis industrial que vivió en 2025?
-Fue un año malísimo, las empresas llegan “colgadas del travesaño”, usando un 40 o 50 por ciento su capacidad de producción. Pese a esto no tuvimos grandes problemas en la región, ni en Florencia Varela, ni en Berazategui ni Quilmes. En la seccional pudimos sostener un nivel de afiliados que ronda los 6 mil trabajadores. Creemos que el año que comienza va a ser mucho peor.
-La apertura indiscriminada de las importaciones que impulsa el gobierno nacional golpea a las grandes empresas, como Techint, pero también a la pequeña y mediana empresa…
-Por supuesto que golpea a toda la industria, y nos pone en un lugar donde tenemos que ser solidarios con el grupo Techint, que es el que da trabajo en la Argentina. Después ponemos los reparos del caso, que son gente difícil que te pelea hasta el último peso, pero no tengo un problema con el empresario que quiere ganar mucho dinero, pero en el lugar que ocupo tengo que sacarle a su rentabilidad la mayor participación para beneficiar a mis trabajadores. En este contexto, tengo que estar al lado de Techint y no de Milei, que no está cuidando los puestos de trabajo y los está destruyendo.
-¿Cómo se maneja la relación con el empresariado local, que no es Paolo Rocca y que en muchos casos es un vecino?
-En la regional tenemos micro y pequeña empresa, en su enorme mayoría. Acá tenemos un empresario que se porta muy mal, ex presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), José Luis Ammaturo, que tiene reflexiones demasiado de derecha, por ser condescendiente del poder, quiso ser candidato de La Libertad Avanza, tiene un discurso muy anti sindical. Más allá de este nombre, hoy tenemos que estar todos juntos, los empresarios con los trabajadores viendo como resistimos esto que se vienen. Ellos tienen que salir también, nosotros vamos recibir palos para que sus empresas queden abiertas. Estamos en un “industricidio”, la palabra es trillada pero real, están cerrando talleres de 200 operarios, y muchos están a punto de caer, con trabajadores que no cobran.
-¿Hay una mirada sobreideologizada del empresariado argentino? Porque los datos muestran que ganan mucho más en gobiernos que protegen el trabajo argentino, la producción nacional, pero apoyan las gestiones liberales que abren el mercado, que generan condiciones como las actuales.
-Sí, creo que sí, en un punto sienten lo que Patrón Costa sentía: no le molestaba tanto pagarle bien a los peones pero sí que lo miraban a la cara. Los empresarios tiene un problema ideológico contra los trabajadores, no quieren que discutamos cómo en la Argentina repartimos mejor la torta. Eso lo solucionamos rápido: pongamos en plena vigencia el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que abran los libros y muestren cómo les va. Ninguno quiere hacerlo. Tuvieron años de muy alta rentabilidad, y fueron con gobiernos peronistas. El primer peronismo industrializó un país pobre sin derechos, y les molestó. Ellos apoyaban a Braden contra Perón, que quería que en el país hiciéramos motos, barcos, aviones, pero no, ellos querían seguir yéndose a Europa con las vacas. Tienen un problema para el diván, para pensar qué Argentina quieren, hay que ver si se sienten parte del país. Esto en Brasil no pasa, que tiene una burguesía nacional. Acá no está eso, tenemos una oligarquía con raíces extranjeras.
Balance de gestión
-Se cumplen cuatro años de la asunción en la regional, sucediendo a un histórico como Francisco “Barba” Gutiérrez, ¿qué balance hace de esta gestión?
-La verdad que fue muy duro lo que heredamos, hubo mucha irresponsabilidad en el manejo de la institución en la gestión anterior, cuando asumimos teníamos 40 demandas judiciales, por ejemplo. Heredamos lo que no se había pagado de servicios en la pandemia, porque se creía que era una condonación, y no lo fue, tuvimos que pagarlo nosotros. Todas estas cosas la presentamos en un congreso de delegados, con los datos de los juicios y las ejecuciones, que fueron informadas a todos los compañeros. Así y todo pudimos llevar adelante el sueño inconcluso del camping propio. Con la venta de dos terrenos que no sabíamos que eran nuestros, en el estacionamiento del restaurante más importante del centro de Quilmes, pudimos tener nuestro pedio en San Francisco Solano. Este año tuvimos 600 chicos de las colonias que organizan la comuna de Quilmes y la Provincia, muchos de ellos hijos de trabajadores metalúrgicos. Mucho de lo que hicimos en el camping y hoy podemos disfrutar tiene que ver con el trabajo de nuestros delegados y su capacidad laboral. Fue un enorme sacrificio y acompañamiento, y estoy muy orgulloso de haber trabajado a la par.
¿Cómo se trabajó este tiempo difícil con los intendentes de la regional para proteger el empleo local, tiendo en cuenta que es fundamental el apoyo que puedan dar?
-Fui funcionario de Mayra Mendoza al comienzo de su gestión, a cargo de la recolección de residuos. Tengo una muy buena relación con su gestión. Tenía un respeto enorme con Juan José Mussi, maestro de intendentes, que nunca permitió en su distrito las grandes cadenas de supermercados y similares, porque su prioridad era cuidar al trabajador de su barrio. Siguió siendo el “doctor del pueblo” hasta lo último de su vida. Tuve la suerte que me permitiera conversar con él largas horas. Con Andrés Watson me tocó caminar, sobre todo cuando en 2024 tuvimos problemas con las dos grandes empresas de Florencia Varela: Siderar Ternium y Gri Calvino Towers, que hoy está muy complicada por la competencia china que se viven en estos días. No abro un juicio de valor. Todo imperio es malo si no sos parte.
La Patria metalúrgica
-¿Cómo ven el rol que está asumiendo Abel Furlán, que comenzó a reunir a varios gremios para intentar movilizar la resistencia ante el proyecto de la reforma laboral?
-Le toco un momento muy difícil, como a todos, con un gobierno de extrema derecha, con un presidente que no sé qué pensar. No comparto lo que dice Guillermo Moreno que está loco. Creo que es parte de algo muy perverso que tiene que ver con destruir todo lo que el peronismo le dio a las clases populares del país, que son sus derechos. Milei quiere ir por nuestros derechos, y hay una oligarquía que quiere que vayamos a ese lugar
-Muchos dicen que el dique de contención se logra en la calle, otros negociando. Esto avivó un debate en la CGT, entre los sectores que se definen combativos y los llamados dialoguistas, ¿en dónde te ubicás?
- En esta etapa, a la CGT le doy el voto de confianza para que haga lo mejor que pueda. Yo estoy muy enojado con la gente. Tomo el ejemplo del secretario general de la UOM Villa Constitución, que está peleando para que la fábrica no cierre, porque si eso pasa es la muerte de ese pueblo, pero el intendente volvió ganar con el voto de la gente. Entonces yo me pregunto: ¿La gente quiere que la representemos en la calle?, ¿nos va a acompañar?
-Es muy interesante lo que decís, daría la sensación que a los gremios se le pide una movilización que la gente no está dispuesta a hacer.
-El tema es quién pide esa movilización. Hay trabajadores que defienden este gobierno... No me entra en la cabeza. Qué hicimos mal para que ese tipo se haga de derecha. En esa coyuntura digo que la CGT está haciendo lo mejor que puede. En 2017 fui totalmente crítico de la conducción, aquella tarde donde le pedimos que ponga la fecha del paro y pasó lo del atril. Y después sufrimos una de las peores represiones, en manos de Patricia Bullrich, que parece que le da placer darle palos a los trabajadores. Pero en 2017 había una condición de pueblo muy diferente a esta.
-¿Cómo vez el rol de los gobernadores, que hoy aparecen como los árbitros de la reforma laboral?
-Si la reforma laboral se aprueba con sus votos, hay que hacerles en sus provincias monumentos por ser traidores al presente y futuro de los hijos y los nietos de todos los trabajadores de la patria. Porque el proyecto son 200 artículos y ninguno está a favor de los trabajadores. Ya sabemos cuáles vienen apoyando al gobierno. Muchos que llegaron bajo el sello del peronismo, y van a dejar sin derechos a cambio de una bolsa de limones y tres kilos de cobre, porque eso le van a dar, porque el RIGI habilita a las empresas extranjeras a llevarse todas las ganancias a sus países. Acá va a quedar el agua contaminada, y el 1 por ciento de las regalías. Ojo que estoy a favor de las inversiones, pero con las leyes de nuestro país protegiendo a los trabajadores. Lo único que falta es que vengan a poner los caños del gasoducto con mano de obra india. Los gobernadores que siguen acompañando a este gobierno son artífices de la destrucción de nuestra Patria.
Interna del peronismo
-Hablemos un poco del peronismo. Una de las preguntas que más se escuchar en diversas mesas de debate es por qué dejó de representar a ese trabajador que hoy defiende al gobierno. ¿Cuál es tu mirada?
-Algunas cosas entiendo, que nos reprochen muchas cosas que pasaron, otras sigo sin entender esa posición. Me pregunto en este tiempo qué le dimos a la gente... El massismo tratando de chorros a los kirchneristas... Daniel Scioli... Alberto Fernández, que debería haber sido un agradecido a Cristina que lo puso de presidente, a los cinco minutos quería hacer el albertismo. Hoy tenemos a Axel Kicillof, que le venimos dando. Entonces, por qué nos va a votar la gente. Ojo, lo mismo hizo Milei, que trató de asesina a Bullrich y ahora la tiene en su gobierno. Lo que veo claro es que a mayor pobreza, la derecha trabaja mejor. Ahora con esta situación, ¿qué va a venir?: Más robos. Porque sin puestos de trabajo, sin recursos, a los pibes en el conurbano no les queda nada, y por ahí se animan a robar un celular. Está mal, obvio. Y cuando pasa eso, la gente pide que salgan los milicos, la mano dura, y ahí la derecha se maneja bien.
-En el debate que se viene en el peronismo, ¿qué rol va a jugar el movimiento obrero?
-La política le tiene que dar lugar al movimiento obrero, porque somos más leales que ellos. No vas a tener a un dirigente salido de la base de los gremios apoyando la reforma laboral. Si el Congreso tuviera 10 legisladores más de extracción sindical hoy no tendríamos el problema que tenemos, no estaríamos viendo si se consiguen o no los votos. Porque si votas algo como la reforma laboral, no volvés a tu gremio.
-¿Ves espacio para ocupar esos lugares, de debate y de responsabilidad?
-Hay que trabajar para eso. La política nunca le regaló nada al movimiento obrero. En nuestro caso los compañeros nos bancaron porque trabajamos políticamente. Por eso los gremios tenemos que salir a discutir, a hablar en los barrios, recuperar tres o cuatro principios del peronismo, que es transformador y profundamente cristiano.
El periodista Juan Ruocco dijo hace poco que el peronismo debe hacer un gran programa de Huerta Grande y salir de ahí diciendo “esto es peronismo, esto no es peronismo”.
-Totalmente de acuerdo. El programa de Huerta Grande lo llevamos adelante cuando estábamos con Facundo Moyano y Hernán Escudero en la Juventud Sindical. Era algo que llevábamos con orgullo.
-¿Hay una renovación en el sindicalismo? Facundo Moyano encabezó una nueva camada.
-La crítica por la supuesta falta de renovación generacional es parte del trabajo de la derecha. Etariamente, en mi regional la tenemos, pero creo que la renovación es en idea. A mí, si la gente vota es democracia. No me importa la edad. Si los acompañan los compañeros, para mí está bien. No hay compromiso en la sociedad, dicen que en los gremios están siempre los mismos, pero hay que estar las 14, 15 horas que implica este trabajo. Lo mismo pasa con las reelecciones. No estoy de acuerdo con que las quieren limitar. Pero si quieren hacerlo, que sea bien: seamos los sindicalistas los primeros en firmar, pero después que haya límites en la política, en la justicia, en todos los ámbitos.