Con el rubro textil a la cabeza, el 2026 comenzó con un desplome brutal de la industria manufacturera

Según los datos del INDEC, en enero y febrero de este año la actividad productiva cayó 12 puntos, y sigue mostrando un desempeño a la baja. En el sector textil, esto generó unos 120 mil despidos. Los casos de cierres se multiplican, y crece el malestar por la situación social y económica que se profundiza.

Por Diego Lanese

Redactor de Data Gremial

Viernes, 10 de abril de 2026 09:00

A fines de enero de este año, comenzaron a llegar los primeros telegramas a los operarios de la empresa Emilio Alal, que finalmente esta semana cerró las puertas de las plantas de hilados y telas en Goya, Corrientes, y la de hilados en Villa Ángela, Chaco más de 200 trabajadores quedaron en la calle. El drama de ambas ciudades, como suele suceder cuando cierra una fábrica en el interior, marca el drama de una industria que se desploma mes a mes. No por nada es uno de los rubros más golpeados por la caía del sector productivo, que en los dos primeros meses se retrajo 12 puntos respecto del 2024.

Los datos fueron difundidos este jueves por el INDEC, que muestran que pese a los muchos intentos del gobierno de marcar cierta mejora –como pasó con los datos de pobreza –el modelo libertario sigue expulsando trabajadores y cerrando empresas. Incluso en el rubro textil, otro reporte asegura que desde que asumió Javier Milei se perdieron unos 20 mil puestos de trabajo en ese sector, uno de los más castigados. Las proyecciones no parecen mejorar en el corto plazo, para ninguno de los rubros más castigados, como el automotriz, otro que está varios puntos por encima del promedio.

El reciente informe del INDEC marca nuevamente cómo la crisis industrial se sigue profundizando. El Índice de producción industrial Manufacturero “se desplomó y finalizó el primer bimestre del año con una caída del 12 por ciento”, según el reporte. Según aclaró el análisis, al que tuvo acceso Data Gremial, los resultados de la coyuntura industrial de enero y febrero de cada año “es conveniente analizarlos tomando el primer bimestre en su conjunto, dada la variabilidad del período de vacaciones y de las paradas técnicas programadas por los establecimientos industriales”.

Así, en febrero, la industria se contrajo un 8,7 por ciento contra el mismo mes del año anterior. Sumado a enero (-3,3 por ciento), la caída “se profundiza y marca un retroceso total del 12 por ciento para el primer bimestre del año”. En la medición mensual tampoco logró repuntar: se contrajo un 4 por ciento y se posicionó como la segunda peor caída, siendo superado únicamente por marzo del 2025 (-5,1 por ciento). De esta manera, “se agrava la situación del sector industrial y queda como uno de los más afectados por el programa económico del Gobierno”. Es la octava caída consecutiva que registra la industria: julio (-0,7 por ciento), agosto (-4,2 por ciento), septiembre (-0,2 por ciento), octubre (-2,7 por ciento), noviembre (-8,8 por ciento), diciembre (-4 por ciento), enero (-3,2 por ciento) y febrero (-8,7 por ciento).

Las incidencias de las divisiones que componen el nivel general del índice presentan caídas de 2,2 por ciento en Alimentos y bebidas; 1,7 por ciento en Maquinaria y equipo; 1,3 por ciento en Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes; 0,8 por ciento en Otros equipos, aparatos e instrumentos; 0,8 por ciento en Prendas de vestir, cuero y calzado; 0,7 por ciento en Productos de caucho y plástico; 0,7 por ciento en Industrias metálicas básicas; 0,6 por ciento en Productos textiles; 0,4 por ciento en Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras; 0,3 por ciento en Productos minerales no metálicos; 0,2 por ciento en Productos de metal; 0,1 por ciento en Productos de tabaco; 0,1 por ciento en Otro equipo de transporte; y 0,1 por ciento en Madera, papel, edición e impresión.

Por otra parte, se observan incidencias positivas de 0,8 por ciento en Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear y 0,5 por ciento en Sustancias y productos químicos. Otros de los rubros más castigados fueron los autos. Al respecto, la división de vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes muestra en febrero una caída interanual de 24,6 por ciento. “La principal incidencia negativa corresponde a la fabricación de vehículos automotores, que registra una baja interanual de 29,9 por ciento”, dijeron. En el mes bajo análisis, “se observa una menor cantidad de unidades producidas de automóviles, utilitarios y de vehículos de transporte de carga y pasajeros”.

Menos trabajadores

En los dos meses, la industria textil tuvo una retracción del 33,2 por ciento, uno de los peores resultados. Esto confirma la alarma de una entidad sectorial, que hace unos días informó sobre la pérdida de puestos laborales en el rubro. El último reporte de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) registró que la industria textil está “usando solo el 24 por ciento de su capacidad instalada, que los despidos alcanzaron a 20 mil empleados formales y que la contracción interanual en enero fue del 23,9 por ciento, casi ocho veces mayor que el descenso de 3,2 por ciento observado en la industria en general y el nivel más bajo de toda la serie que inicia en 2016”.

En el primer mes de 2026, la industria en general utilizó el 53,6 por ciento de su capacidad, mientras que en el sector textil ese nivel fue de apenas 24 por ciento, “unos 11,4 puntos porcentuales menos que el mes previo y 10,2 puntos menos que un año atrás, lo que evidencia un incremento de la capacidad ociosa”.

En cuanto a los puestos de trabajo, en diciembre de 2025, los sectores textil, confección, cuero y calzado registraron 100 mil puestos formales, 12 mil menos que el mismo mes de 2024. “Desde febrero de 2024, el empleo de estos sectores presenta caídas interanuales de forma ininterrumpida, acumulando desde fines del 2023 una pérdida que supera los 20.000 puestos de trabajo”, alertaron desde FITA. La entidad advirtió sobre la creciente subfacturación en las importaciones textiles, con más del 70 por ciento de los productos que ingresan en valores “significativamente inferiores a los antecedentes históricos y, en muchos casos, sin cubrir siquiera el costo de la principal materia prima”.

El informe del organismo ejemplificó: "Se han registrado importaciones de remeras de algodón por menos de 0,01 dólares, de toallas por debajo de 0,30 dólares el kilo o pantalones de jean por debajo de un dólar. Estas prácticas generan profundas distorsiones en el mercado e implican competencia desleal para la producción nacional”. La gerenta general de FITA, Celina Pena, afirmó que "en un contexto de caída de la actividad y el empleo, la existencia de un patrón recurrente de importaciones a precios llamativamente bajos demanda acciones que eviten distorsiones en las condiciones de competencia".

Casos emblemas

Casos como el de la empresa Emilio Alal se multiplican en todo el país, y muestran que los textiles son uno de los sectores más desprotegidos ante el avance de la ola importadora, que se produce como parte del modelo económico libertario. La crisis suma todos los días nuevas víctimas. La firma textil Fantome Group S.A., que supo fabricar indumentaria para reconocidas marcas como Reebok, Kappa, Kevingston y Billabong, solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores en medio de una delicada situación financiera. La medida judicial, dispuesta el pasado 23 de febrero, busca reordenar sus deudas y permitir la continuidad de sus operaciones en un contexto marcado por la recesión y la caída del consumo.

La compañía, que en su mejor momento llegó a emplear a unas 120 personas, enfrenta actualmente un pasivo significativo. Según consta en el expediente, acumula 26 cheques rechazados por más de 39,7 millones de pesos y una deuda bancaria cercana a los 45,6 millones, catalogada en situación de alto riesgo de insolvencia. Entre los principales acreedores se encuentran Garantizar SGR y el Banco Galicia. Dentro del proceso concursal, los acreedores tendrán plazo hasta el 17 de junio para verificar sus créditos, mientras que la audiencia informativa fue programada para abril de 2027. En paralelo, la empresa solicitó autorización para continuar con sus actividades y mantener contratos considerados esenciales, como el alquiler del inmueble donde funciona su planta y el arrendamiento de maquinaria productiva.

En tanto, La histórica marca de zapatillas John Foos, un emblema del calzado urbano fundado en la década de 1980, se encuentra en la etapa final de una profunda reestructuración que marcará el fin de su era como fabricante nacional. La empresa decidió finalizar definitivamente la producción en su planta de la localidad de Beccar, en el partido de San Isidro, para volcarse de lleno a un modelo de negocios basado exclusivamente en la importación de productos terminados desde China.

El desmantelamiento de la fábrica, ubicada en la calle Neyer al 700, no fue un evento aislado sino parte de un proceso gradual que se aceleró de forma drástica en el último año. Con este marco, la dotación de personal sufrió un recorte masivo: de los casi 400 trabajadores que integraban la nómina en 2023, hoy sólo permanecen unos 50 empleados. El cese de actividades productivas fue comunicado de manera interna a los operarios, quienes confirmaron que la fecha límite para la operatividad de las máquinas es el final de abril. La transición hacia el mercado asiático comenzó hace tiempo con el ingreso de contenedores que traían partes de calzado para ser ensambladas localmente, hasta llegar al esquema actual donde el producto llega totalmente terminado.