Desde las cero hora de hoy miércoles, los trabajadores de la planta Tenaris Siat de Valentín Alsina, en el distrito de Lanús, iniciarán un paro por tiempo indeterminado, contra la intención del Grupo Techint de despedir al menos 150 operarios cuyos contratos se vencieron el último día de junio. La medida se anunció el fin de semana pasado, y movilizó a los empleados, que esta semana activaron reuniones con la regional Avellaneda de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que respaldó sus reclamos. Según la firma, al no producir los tubos parta la segunda etapa del gasoducto Perito Moreno –ex Néstor Kirchner –no tiene tareas para asignarles. Esto sucedió porque una firma india ganó la licitación, y provocó la pelea del grupo con el presidente Javier Milei.
Desde la Junta Interna de la empresa pidieron alguna alternativa, como un plan de suspensiones, pero ante la falta de respuestas, activaron la medida de fuerza. En paralelo, realizaron una denuncia en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, esperando algún tipo de respuesta. “No podemos quedar rehenes de las disputas políticas de Paolo Rocca”, afirmaron los delegados.
El paro por tiempo indeterminado fue votado por la asamblea de trabajadores que se realizó este martes desde las 14 horas. En los últimos días los delegados de la UOM en Tenaris Siat buscaron alternativas para evitar el despido de 150 operarios, que están bajo un contrato que se venció en junio. La decisión de no renovarlos se dio en medio de la tensión entre el grupo Techint y el gobierno por la apertura de las importaciones, que hizo que la empresa nacional pierda la licitación para producir los tubos sin costura para la segunda etapa del gasoducto.
“Nosotros venimos haciendo asambleas desde que comenzaron a circular las versiones, para darle difusión al problemas, mientras se preparan las medidas a tomar”, recordó Daniel Ingui, delegado en la planta. Luego de lograr el respaldo de la UOM Avellaneda, los trabajadores anunciaron la protesta. Antes, le confirmó Ingui a Data Gremial, “se hizo una denuncia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense, y esperamos que se dicte la conciliación obligatoria y se retrotraiga el conflicto para poder negociar una salida”. Los operarios que están en la cuerda floja tienen más de cuatro años de tareas, y son considerados “mano de obra calificada”.
La pelea entre Paolo Rocca y el gobierno nacional por la producción de los tubos para el gasoducto, que generó el término “don chatarrín” por parte de Milei para el empresario, dejó a los trabajadores como rehenes, que ahora deben salir a pedir una solución a esta crisis.
“De nuestra parte estamos pidiendo a la empresa que recapacite y mantenga los contratos por lo menos hasta fin de año, donde nos sentamos a ver el panorama respecto a la carga de trabajo”, explicó Ingui, que marcó que los problemas en Valentín Alsina comenzaron “cuando se perdió la obra grande en manos del conglomerado indio, que usa además acero chino”. Con estas tareas, remarcó, “se tenía garantizado el trabajo a todo el personal durante todo el 2026”. “No entendemos por qué por esta mala jugada que hizo el dueño de Techint la tenemos que pagar los trabajadores”, insistió el delegado sindical. La idea es sentarse a buscar una alternativa, incluyendo algún acuerdo de suspensión que permita cobrar algo del salario, y mantener activos los 150 puestos de trabajo.
Crisis y contexto político
Tras perder la licitación vinculada a los caños del gasoducto Vaca Muerta-Río Negro a comienzos de este año, Tenaris Siat comenzó con los problemas que comentan sus delegados. Sin nuevos proyectos de gran escala que permitan ocupar la capacidad instalada, la planta comenzó a funcionar bajo un régimen de suspensiones desde abril, para evitar despidos. Pero la semana pasada se anunció la decisión.
A esto se le suma que en la empresa se alertó que se va a aplicar los cambios que introduce la reforma laboral, algo que se rechaza. También los delegados recuerdan el componente político: En campaña, Milei fue apoyado por Paolo Rocca, pero la pérdida de esta y otras obras generaron los cruces.
La situación contrasta con el nivel de actividad que la planta registró durante 2023, cuando llegó a emplear a más de 550 trabajadores bajo convenio y operaba en tres turnos para la fabricación de caños destinados al Gasoducto Néstor Kirchner. Ya en diciembre pasado se conoció la amenaza patronal de cerrar directamente la plata, por la pérdida de la licitación.
El Grupo Techint es líder de las empresas del acero en la región, alertó recientemente sobre las asimetrías que produce la política económica y reclamó coordinación de medidas de protección a las cadenas de valor regionales. La estructura de producción siderúrgica en el país está sumamente concentrada en dos grandes grupos económicos globales: Arcelor-Mittal (Acindar) es el segundo productor mundial de acero, mientras que el Grupo Techint (Ternium y Tenaris) ocupa el 25 lugar entre los 50 mayores productores mundiales.
Tradición de lucha
En este contexto, esta semana los trabajadores entregaron un petitorio a la conducción de la empresa solicitando que se mantenga el esquema actual y se suspendan los despidos. Sin embargo, las perspectivas sobre una posible marcha atrás de la compañía aparecen, por el momento, como poco alentadoras. La planta de Valentín Alsina de Tenaris Siat tiene una larga historia de conflictos, que se intensificaron en los últimos años.
En pandemia, por ejemplo, fueron los primeros en denunciar la suspensión del cobro de una bonificación histórica, que representó una baja salarial. Además, se registraron despidos persecutorios, además de problemas con los contratados para aumentar la producción de los tubos del gasoducto Néstor Kirchner.
Pese a todo, se completó la entrega de los materiales, y había un compromiso de seguir trabajando para la nueva etapa de la red, que sacaría GNL de Vaca Muerta. A fines del año pasado, con la importación de chapa y acero chino, los trabajadores alertaron sobre la posibilidad de que se avance en la compra de tubería para la obra que se suponía iban a realizar en Lanús. Ante esto, las consecuencias eran claras: “Se podría cerrar la planta”. Esto no avanzó pero la crisis volvió, con estos despidos y el plan de lucha que busca, otra vez, revertir los planes de ajuste de la patronal.