La crisis de la industria argentina volvió a mostrar esta semana dos nuevas postales: una fábrica con medio siglo de trayectoria que bajó sus persianas y dejó a 120 trabajadores sin empleo, y una empresa de indumentaria que ingresó en concurso preventivo con una deuda superior a los $7.000 millones.
Los casos de Will Der, que cerró sus plantas y despidió a todo su personal, y de IGT33 S.A., operadora de las marcas Rever Pass y Be Rebel, se suman a una extensa lista de compañías que atraviesan cierres, reducción de personal, cesación de pagos o concursos preventivos.
El escenario se da en un contexto de fuerte retroceso en la cantidad de empresas activas. Según el Monitor Mensual de Empresas de Fundar, elaborado sobre la base de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), desde que Javier Milei asumió la Presidencia, el 10 de diciembre de 2023, cerraron 30.633 empresas.
La cifra representa el 6% del total de firmas existentes al comienzo de la gestión y constituye, de acuerdo con Fundar, la peor caída registrada durante los primeros 30 meses de un gobierno desde 2003.
Una fábrica textil con 50 años de historia cerró y despidió a 120 trabajadores
El caso de Will Der generó especial impacto por la trayectoria de la compañía y por la cantidad de trabajadores afectados.
La firma tenía medio siglo de actividad y llegó a emplear a más de 280 personas en sus plantas de General Pacheco, Las Flores, Catamarca y Malvinas Argentinas. Se dedicaba a la fabricación de ropa deportiva para reconocidas marcas internacionales como Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon, New Balance y Macron.
La decisión de cerrar fue comunicada por los propios socios durante una reunión con el personal. Los audios del encuentro se difundieron rápidamente y reflejaron el impacto de la crisis sobre la empresa.
Uno de los socios, Armando Anasal, rompió en llanto al explicar la situación: “Son 50 años tirados a la basura porque no pude llegar a nada”.
También participó de la reunión Santiago “Tati” Phelan, exentrenador de Los Pumas y presidente de la firma, quien explicó que la empresa había intentado buscar nuevos mercados para sostener la actividad.
“Los planes de trabajo desaparecieron, fui a buscar empresas de minería, de otros rubros para hacer mamelucos, aunque sea. Empieza a haber pedidos pero para enero, febrero y marzo del año que viene; estamos en agosto y ahora no hay laburo”, señaló.
La incertidumbre también alcanzó a las indemnizaciones. Frente a los trabajadores, Phelan sostuvo: “No les voy a prometer nada, se va a pagar lo que se puede pagar, puede ser todo o puede ser nada”.
Rever Pass y Be Rebel, con una deuda superior a $7.000 millones
El segundo caso corresponde a IGT33 S.A., compañía propietaria de las marcas de indumentaria masculina Rever Pass y Be Rebel, que formalizó la apertura de su concurso preventivo.
La empresa cerró 2025 con ventas por $11.814 millones, lo que significó una caída del 24% en términos reales frente al año anterior. Al mismo tiempo, registró una pérdida neta de $4.365 millones.
Su pasivo supera los $7.000 millones, incluyendo una deuda bancaria de $3.276 millones, concentrada principalmente en el Banco de la Nación Argentina y el Banco Provincia, además de $1.725 millones en obligaciones previsionales y laborales.
La cesación de pagos quedó expuesta el 16 de mayo de 2026, cuando la compañía no pudo afrontar compromisos asumidos con trabajadores que habían acordado desvinculaciones.
El concurso fue abierto el 14 de julio y los acreedores tienen plazo hasta el 23 de septiembre para verificar sus créditos.
El caso se suma a las dificultades que atraviesa particularmente el sector textil, uno de los segmentos industriales más golpeados por la caída del consumo y la apertura de importaciones.
2.371 empresas cerraron solamente en mayo
Los datos de Fundar muestran que el deterioro no se limita a casos puntuales.
En noviembre de 2023 había 512.357 empleadores activos registrados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En mayo de 2026, la cifra había descendido a 481.724, el nivel más bajo en casi dos décadas.
La tendencia acumula 16 meses consecutivos de caídas mensuales y 27 meses seguidos de bajas interanuales.
Solo durante mayo cerraron 2.371 empresas, lo que equivale a unas 76 por día.
En paralelo, según datos de la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), desde el inicio de la gestión de Milei se perdieron más de 411.613 puestos de trabajo registrados.
El deterioro empresarial también aparece reflejado en la industria manufacturera. Desde diciembre de 2023, el sector perdió el 13,81% de sus empresas, ubicándose como el segundo más afectado, detrás de transporte y almacenamiento.
Concursos preventivos en aumento
Otro indicador que refleja las dificultades que atraviesan las empresas es la evolución de los concursos preventivos.
Según un relevamiento de Industriales Pymes Argentinos (IPA) sobre datos de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, durante 2025 se abrieron 190 concursos preventivos en los tribunales de Buenos Aires.
La cifra representó un incremento del 131,7% respecto de 2023.
La tendencia continuó durante 2026: hasta junio ya se habían iniciado 132 procesos, casi el 70% de todos los concursos registrados durante 2025 y más del doble del máximo alcanzado durante la pandemia en 2020.
Fate, Peabody y otros casos que marcaron 2026
Los nuevos episodios se incorporan a una lista de cierres y crisis empresariales que se fue ampliando durante este año.
Uno de los casos más resonantes fue el de Fate, histórica fabricante de neumáticos, que en febrero anunció el cierre definitivo de su planta de Llavallol después de 80 años de actividad. La medida implicó el despido de 920 trabajadores.
La compañía tenía capacidad para producir más de cinco millones de neumáticos anuales. El cierre derivó además en un fuerte enfrentamiento público entre su propietario, Javier Madanes Quintanilla, y el presidente Javier Milei.
Otro caso destacado fue el de Peabody, perteneciente a Goldmun S.A., que dejó de fabricar electrodomésticos en Argentina después de 16 años e ingresó en concurso de acreedores.
También Granja Tres Arroyos, que durante años fue una de las principales empresas avícolas del país, atraviesa un proceso de reestructuración de una deuda cercana a los USD 350 millones y ya desvinculó a más de 300 trabajadores entre sus distintas plantas.
A la lista se suman Citroën, que dejó de fabricar vehículos en Argentina y concentró su producción regional en Brasil y Uruguay; Leval S.A., histórica fabricante de estructuras metálicas y proveedora de Siderar, Siderca y Acindar, que cerró después de más de medio siglo de actividad; e Indumentaria Catamarca, que anunció el cierre definitivo de su planta para el 31 de agosto.
El impacto sobre la industria durante 2024 y 2025
El proceso comenzó a acelerarse desde los primeros meses de la actual gestión, en un contexto marcado por el ajuste fiscal, la apertura de importaciones y la paralización de la obra pública.
Según datos de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (Csira), durante 2024 cerraron 879 empresas de la industria manufacturera, cifra que ascendió a 2.333 si se suman minería y construcción. En ese período se perdieron 38.532 puestos de trabajo.
Entre las compañías que atravesaron procesos de cierre o reducción de actividad estuvieron Dánica, con 85 años de trayectoria y 150 despidos; SKF, que cerró su planta de Tortuguitas y dejó a 145 trabajadores afectados; Whirlpool, que terminó cerrando su fábrica de Pilar; y ARSA, que fue declarada en quiebra y perdió alrededor de 400 puestos laborales.
También se produjo la quiebra de Garbarino, que arrastraba un concurso preventivo desde 2021, mientras que otras compañías atravesaron procesos de reestructuración, despidos y reducción de sus operaciones.
El nuevo escenario plantea así una combinación de factores que golpea especialmente a las pequeñas y medianas industrias: caída de la demanda interna, dificultades financieras, pérdida de competitividad y una mayor presencia de productos importados.
Mientras los casos de Will Der y Rever Pass vuelven a poner el foco sobre la situación del sector textil, los datos generales muestran que el fenómeno excede a una actividad específica. El cierre de empresas y la pérdida de puestos registrados se mantienen como uno de los principales efectos sobre el mercado laboral de un proceso que ya acumula más de dos años y medio.