Una vez que se confirmó que la mayoría de los integrantes del Frente Sindical de Universidades Nacionales firmarían el acta acuerdo con el gobierno y los rectores, que entrega recursos a las casas de estudio y un aumento salarial a sus docentes y trabajadores, hubo una generalizada sensación de alivio. Haberle sacado a la gestión de Javier Milei un aumento de más de 20 puntos, en medio del brutal ajuste que lleva adelante, fue considerado un triunfo. Incluso se especuló con un “efecto contagio” que pueda romper el techo salarial en la paritaria estatal. Pero con el correr de los días, el clima cambió. A la decisión de CONADU Histórica de no firmar el convenio se sumaron algunos cuestionamientos, sobre temas que quedaron afuera del acuerdo, como el tema de los salarios del sector científico, que impactan mucho en las universidades. Además, se renovó el pedido por la actualización de becas a estudiantes, en especial aquellas no fueron parte del acta firmada la semana pasada. Con estos nuevos condimentos, la dirigencia adelanta que “más temprano que tarde” volverán a las protestas, e incluso esta semana hubo gremios que decidieron movilizarse por varios de estos temas.
Las quejas por varias cuestiones pendientes en el conflicto universitario comenzaron a escucharse por estas horas, marcando que más allá del anuncio de la firma los integrantes del espacio sindical universitario no tiene unanimidad de criterio. La unidad alcanzada durante este tiempo –y muy elogiada por la dirigencia –dio espacio a voces críticas, que si bien no apuntan al convenio, que consideran “muy necesario”, marcan los pendientes detrás del acuerdo. La no firma de la CONADU Histórica fue el primer punto de desacuerdo en este sentido, además de las diferencias que surgieron entre las propias entidades.
Tanto la Asociación Gremial Docente (AGD-UBA), que reporta a esa confederación, como la FEDUBA, integrante de la CONADU, fueron críticos al acuerdo, y lo rechazaron en un primer momento. En el órgano deliberativo de la CONADU Histórica triunfó la posición de rechazo por 64 votos frente a 36 congresales a favor de la oferta salarial del gobierno. A su vez, se ratificó por 71 votos el paro nacional universitario para esta semana, desde el martes 16 al viernes 19 de junio. Los reclamos se mantienen sin modificaciones: “recomposición salarial en línea con la Ley de Financiamiento Universitario y presupuesto suficiente para el funcionamiento de las universidades públicas y las becas estudiantiles”.
“Los rectores se llevaron recursos que creían necesarios, los estudiantes algunas mejoras, incluso el gobierno se llevó la idea de un acuerdo. Los únicos que cedimos algo fuimos los docentes y trabajadores”, afirmó una fuente del Frente Sindical, que admitió que el malestar por el acuerdo comenzó a crecer en los últimos días. En este sentido la misma fuente le dijo a Data Gremial que “le pusimos el cuerpo a un larguísimo conflicto, cuatro marchas multitudinarias, pero recuperar la mitad de lo perdido”. Según los cálculos de la AGD-UBA, desde diciembre de 2023 la inflación acumula un 312,1 por ciento.
Mientras tanto, explicaron, “el salario de los cargos con dedicación simple y 10 años de antigüedad aumentó, en el mismo período, un 155,5 por ciento para un ayudante de primera, un 176 por ciento para un JTP, un 175 por ciento para un profesor adjunto, y un 174 por ciento para un asociado o un titular”. Con estos números, se apuraron a pedir un nuevo acuerdo, ya que “solo una recomposición del 75,6 por ciento puede equiparar ese salario a diciembre de 2023, como plantea la ley”.
Becas
Otro de los temas que generó reclamos fue las becas para estudiantes, que quedaron afuera del acta acuerdo. En este sentido, el miércoles varios gremios realizaron una clase pública y posta sanitaria frente a la Secretaría de Educación, como parte de las acciones para pedir por este tema. En el acto estuvieron dirigentes de la Federación de Docentes de Universidades (FEDUN) y la Federación del Trabajador de Universidades (FATUN), que junto a la Federación Universitaria Argentina (FUA) trataron de imponer el tema en la agenda. En especial, el reclamo apunta a las Becas Progresar, que en la actualidad otorgan 35 mil pesos mensuales, pero muchos estudiantes sufren “rechazos o la suspensión del pago por tener el estado académico desactualizado o registrar rezago en sus carreras”.
El programa brinda asistencia económica y acompañamiento integral por parte del gobierno nacional, administrado por la Secretaría de Educación, y en sus fundamentos está diseñado para garantizar condiciones igualitarias, incentivar la continuidad y finalizar los estudios o capacitarse en un oficio. Ante esto, el titular de FATUN Walter Merkis, junto a la secretaria de Juventud de esa entidad gremial, Mercedes Maffeo, participó de esta actividad frente al Palacio Sarmiento para reclamar por la actualización de las Becas Progresar. Durante el acto, se hizo entrega de un petitorio exigiendo la “restitución de los recortes y la actualización de los montos para garantizar el acceso y la permanencia de las y los estudiantes en la universidad pública”. “La solución a este conflicto es política. Hay que militar para construir una mayoría que nos permita recuperar un proyecto de país con desarrollo, justicia social y una patria más feliz“, expresó Merkis.
Aparato científico-tecnológico
En tanto, esta semana hubo una protesta en conjunto entre gremios docentes y agrupaciones viculadas a científicos y trabajadores del sector, para rechazar los despidos en el sector científico-académico y en reclamo contra lo que los gremios denominan “la entrega de la Ley de Financiamiento Universitario”. Cabe recordar que la mayoría de los científicos ejercen sus investigaciones en las casas de estudio. La convocatoria la encabezaron la AGD-UBA, en conjunto con la seccional de Capital Federal de ATE-CONICET, en la sede del Polo Científico Tecnológico, ubicado en el cruce de Godoy Cruz y Paraguay, en el barrio de Palermo. De acuerdo con lo expresado por las organizaciones convocantes a través de sus canales oficiales, la manifestación busca visibilizar “la preocupación de los trabajadores de la educación superior y de la ciencia respecto a la estabilidad laboral y el presupuesto destinado al sector”.
En cuanto a la cuestión salarial, luego de conocerse el último índice de inflación, que se ubicó en el 2,1por ciento en mayo, se conocieron datos de la pérdida salarial de científicos y becarios. “Mientras tanto, los salarios en el sector de ciencia y tecnología mostraron apenas un crecimiento del 10,3 por ciento en ese periodo”, señalaron desde el Grupo Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (EPC-CIICTI). Así, se confirma una nueva caída salarial que los sueldos en ciencia y tecnología acumulan 24 meses de caída ininterrumpida frente a la inflación, al punto que los sueldos en el CONICET perdieron 41 por ciento en lo que va de la gestión de Milei.
Según el último informe del Grupo EPC-CIICTI, al que tuvo acceso Data Gremial, los salarios y estipendios en el CONICET, principal organismo científico del país, “volvieron a caer en mayo ya que recibieron un aumento de apenas un 1,5 por ciento. De este modo, ya se encuentran un 40,8 por ciento por debajo de su nivel de noviembre de 2023”.
Por otra parte, las remuneraciones de los trabajadores del Sistema Nacional de Empleo Público ya perdieron un 3,8 por ciento en lo que va de 2026 y totalizan un deterioro del 32,5 por ciento desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Por último, en el caso de los docentes universitarios, antes del acuerdo firmado esta última semana, sus salarios finalizaron mayo con un nuevo descenso, acumulando un total de 34,7 por ciento perdido respecto de noviembre de 2023. En los últimos doce meses, estos salarios cayeron un 9,2 por ciento.