Crece el drama del endeudamiento: los gremios lo vinculan a los bajos ingresos y presionan por soluciones

Los problemas para llegar a fin de mes de millones de trabajadores no son “una cuestión entre privados”, como asegura el presidente, sino una consecuencia de la crisis de los salarios, pisados por la estrategia económica. Por eso las centrales obreras se movilizarán al  ministerio de Luis Caputo. El CEO de Waya propone crear un Fondo de Impacto Social.

Por Diego Lanese

Redactor de Data Gremial

Domingo, 16 de agosto de 2026 10:00

Desde que el presidente Javier Milei se desligó del creciendo endeudamiento de las familias argentinas, hablando de una cuestión “entre privados”, el tema creció en el debate social. Varios funcionarios respaldaron la postura del gobierno libertario, y se desligaron de cualquier tipo de solución, por lo que las expectativas recayeron en el Congreso. Allí, varios proyectos buscan abordar algunas de las aristas de este drama, como las tasas usurarias de algunas billeteras virtuales, o la posibilidad de créditos blandos para quienes están en una situación más complicada. La “pandemia de endeudamiento”, como la definió la CGT antes de confirmar una marcha al Ministerio de Economía, afecta a trabajadores formales e informales, y los datos muestran que no sólo aumenta el ritmo de las deudas, sino además las moras. Todo en un contexto donde la mayoría utilizó esos recursos no para hacer gastos que podrían considerarse “suntuosos” en este momento, sino para abonar cuestiones básicas, como comida y servicios públicos.

Por eso el pedido de los gremios es que más allá de poner en marcha instrumentos para aliviar los casos más complejos, lo que apuntan es a mejorar los ingresos. Es que los salarios bajos son el inicio de un círculo vicioso que termina en préstamos usureros que se dan en los barrios.

El drama del endeudamiento de los trabajadores y sus familias esté en la agenda mediática, y crece el malestar por la actitud del gobierno respecto a dar alguna respuesta. Cuando el presidente preguntó si “se le puso una pistola en la cabeza” a quienes están en esta situación, dejó claro que no está en carpeta alguna solución.

Algo que ratificó el vocero presidencial y el ministro Luis “Toto” Caputo. La respuesta de la oposición y los gremios se intensifica en estos días, los primeros con proyectos diversos, los segundos vinculando de forma directa el endeudamiento con los bajos salarios. Este tema no suele reflejarse, y pasa desapercibido de muchos análisis.

Otros, como el que realizó el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), lo atan de forma ineludible. Según la entidad, en la actualidad los ingresos que se pagan en el mercado laboral –formal e informal –confirman que “tener empleo no garantiza llegar a fin de mes”. El ingreso promedio de los ocupados medido por el instituto “fue de 1,08 millones de pesos, pero cae a apenas 524 mil pesos entre los cuentapropistas informales y a 700 mil pesos entre los asalariados informales”. Además, resaltó el reporte al que tuvo acceso Data Gremial, el 17,5 por ciento de los trabajadores “gana menos que el salario mínimo, proporción que alcanza al 24,4 por ciento entre las mujeres”.

Frente a ingresos que no alcanzan, resaltó el informe, los hogares “profundizan sus estrategias de supervivencia: 4 de cada 10 personas viven en hogares que tuvieron que gastar sus ahorros, el 18,7 por ciento recurrió a préstamos de familiares o amigos y el 17,3 por ciento a bancos o financieras”. Además, más de la mitad utiliza “tarjetas de crédito o compra fiado”.

Así, comienza el círculo de endeudamiento.  Quienes no pueden afrontar el pago de las cuotas en las entidades formales recurren a las billeteras virtuales, y cuando estas se hacen insostenibles –a partir de tasas que superan cualquier lógica de mercado –recurren a los préstamos informales, incluso a bandas cuasi delictivas.

Cuando están “con la soga al cuello”, recurren a cualquier fuente de financiación, incluyendo a los gremios. Así lo confirma la dirigencia, que todos los días tiene testimonios de esta realidad. “Como todo el mundo, los metalúrgicos están endeudados, mucho o poco pero estamos viendo ese problema”, le dijo a Data Gremial el titular de la seccional Quilmes, Berazategui y Florencio Varela de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Adrián Pérez. Para buscar dar respuesta a este drama, el dirigente recalcó que “dimos charlas a los delegados sobre endeudamiento y morosidad, transformada en usura”.

Mejorar los salarios

Como sucede con la seccional de la UOM que lidera Pérez, en muchos distritos los gremios locales son la primera barrera de contención ante la desesperación de los trabajadores. En este sentido, las entidades municipales comenzaron a armar pequeñas carteras de recursos para salvar las realidades más angustiantes.

Así se lo confirmó a Data Gremial una fuente de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FESIMUBO), que vienen siguiendo con alarma el tema. En muchos distritos, estos préstamos flexibles no alcanzan para satisfacer la demanda, que “creció notablemente este año”. La dirigencia comunal no tiene duda, y vincula los bajos salarios como el principio de la crisis: “tenés intendentes que pagan básicos de 150 mil pesos, salarios de bolsillo de 350 mil pesos, con esos ingresos no hay chance de evitar el endeudamiento”.

El sector público es uno de los más complejos en materia de deudas. Así lo estableció un reciente informe de ATE, que reveló que casi 9 de cada 10 trabajadores estatales permanecen endeudados y que una parte importante recurre al crédito para afrontar gastos básicos. La encuesta relevó a trabajadores del Estado Nacional (47,8 por ciento), Estado Provincial (41,7 por ciento), Estado Municipal (5,8 por ciento), Empresas Estatales (2 por ciento) y otros ámbitos (2,7 por ciento), cuyo promedio de edad es de 45 años.

Por eso, el Frente de Gremios Estatales se sumará a la jornada de lucha del 209 de agosto, como parte de las acciones que viene realizando para conflontar con la política de ajuste libertaria. “No lo tenemos medido el endeudamiento de los judiciales, pero seguramente que hay muchos compañeros endeudados, hay que tener en cuenta que los ingresantes judiciales de 16 provincias están debajo de la línea de la pobreza”, sostuvo Matías Fachal, titular de la Federación Judicial Argentina (FJA), y referente de este frente.

En diálogo con Data Gremial, el dirigente recalcó que “la falta de negociación colectiva en muchas provincias, las paritarias planchadas o que no se reabren, los salarios que no alcanzan, rubros no remunerativos ni bonificables, hacen que esta situación esté cada vez más extendida y además más agudizada”.

Desde adentro

La mirada desde adentro del sistema también apunta  al responsabilidad de las billeteras y el sistema financiero. Este punto es vital para entender cómo se llegó a esta realidad. Así lo viene alertando Leonardo Ferrucci, especialista en microeconomía y CEO de la billetera virtual Waya. “La inflación bajó, pero para millones de argentinos y miles de pymes endeudarse sigue siendo extremadamente caro. Porque buena parte del sistema de crédito todavía conserva un viejo vicio de la economía argentina: prestar caro”, dijo Ferrucci en diálogo con Data Gremial.

En  2026, explico, “aproximadamente 12,1 millones de personas tienen financiamiento de proveedores no financieros de crédito, un 5 por ciento más que apenas seis meses antes”. Ahora, las fintech ya superan los 7 millones de clientes y su cartera había crecido 47 por ciento interanual en términos reales. Según sus datos. El crédito creció, según admitió Ferrucci. El problema es a qué costo.

En la última actualización, “la tasa nominal anual informada para préstamos personales otorgados por el grupo de otros proveedores no financieros de crédito se ubicaba en torno al 144 por ciento”. Y en los últimos días nos encontramos con tasas significativamente superiores de hasta 700 por ciento provocado por el scoring crediticio del cliente. Al mismo tiempo, insistió, “la irregularidad de los préstamos personales dentro de los proveedores no financieros alcanzaba el 34,1 por ciento. Sumamos que la irregularidad de los créditos a las familias llegó al 12,1 por ciento, muy por encima de los niveles de un año atrás”.

Para buscar una solución, el CEO de Waya propone crear un Fondo de Impacto Social para volver a prestar a tasas posibles destinado al financiamiento de personas y pymes. “No estoy hablando de regalar dinero. No estoy hablando de perdonar indiscriminadamente deudas. Y tampoco estoy proponiendo construir un sistema en el que el Estado absorba permanentemente las pérdidas del sector privado. Estoy hablando de algo diferente”, explicó.

Lo que se propone es “crear un vehículo que permita movilizar capital hacia personas y pequeñas empresas a tasas más competitivas y alcanzables, sin eliminar la rentabilidad de quienes aportan ese capital”. El concepto es sencillo: “que las dos partes puedan ganar, que quien necesita financiamiento acceda a una tasa que tenga una posibilidad real de pagar. Y que quien aporta el capital obtenga una rentabilidad razonable y sustentable”.

Para lograrlo, aseguró, “necesitamos trabajar sobre aquello que hoy encarece el crédito: riesgo, fondeo, garantías, información, costos de originación y niveles de incobrabilidad”. “Tenemos tecnología que hace algunos años no existía. Podemos conocer mejor el comportamiento financiero de una persona o una empresa, analizar flujos de ingresos, construir modelos de riesgo más precisos y desarrollar soluciones diferentes según la capacidad real de pago de cada cliente”, agregó Ferrucci.

“Incluso podríamos pensar mecanismos mediante los cuales quienes regularicen exitosamente su situación recuperen progresivamente mejores condiciones crediticias.El objetivo no debería ser solamente refinanciar una deuda. Debería ser recuperar a una persona o una pyme para el sistema financiero formal”, concluyó.