Si se hiciera una nube de palabras luego de la multitudinaria marcha realizada este jueves frente al Ministerio de Economía, sin duda que “angustia” estaría entre las primeras. La mayoría de los endeudados que se movilizaron para reclamar al gobierno alguna medida que permita solucionar este verdadero drama rompieron con la lógica de la vergüenza, y pusieron en un contexto social lo que el propio presidente Javier Milei considera “un tema entre privados”. Por eso la idea de hacer de las deudas “una política del gobierno” fue otras de las frases más escuchadas. La presencia de la plana mayor de las tres centrales obreras muestra la gravedad de la situación, y el apoyo a los damnificados, trabajadores formales e informales golpeados por la crisis de ingresos. Este tema es clave, ya que los gremios vinculan cada vez más claramente los salarios deprimidos con la “pandemia de endeudamiento”, como se definió en la previa. Por eso las columnas de la CGT y las dos CTA fueron la columna vertebral de la jornada.
“No es un asunto entre privados, es una responsabilidad de la política económica del gobierno”, insistió Jorge Sola al llegar a la sede de Economía. La dirigencia consensuó un documento dirigido a Luis Caputo, donde piden una serie de medidas para paliar esta problemática. La marcha fue parte del plan de lucha que vienen llevando adelante las entidades, que crece en intensidad, y que la mayoría considera tendrá como destino inexorable un nuevo paro general.
La marcha de este jueves mostró la decisión de las central obreras de mantener en la calle los reclamos que comenzaron un miércoles, cuando acompañaron a los jubilados en su habitual reclamo frente al Congreso. La columna multitudinaria de gremios estuvo encabezada por la plana mayor de la dirigencia de las tres entidades, que vienen pronunciándose respecto el endeudamiento, y le pidieron al gobierno “un programa de refinanciación” para los millones de trabajadores en esa situación. Además, los referentes de esas organizaciones entregaron en el Ministerio de Economía un documento con reclamos para revertir esa situación, y si bien no hubo acto con discursos, el clima fue de protesta, y no faltaron los reclamos contra las políticas del gobierno, comenzando con la necesidad de recomponer los ingresos, inicio de la cadena que termina con la mora en el pago de las deudas.
Para Jorge Sola, encargado de entregar en la mesa de entrada de la cartera de hacienda el reclamo formal, la marcha vino a mostrar “esta pandemia de endeudamiento que está atravesando la ciudadanía argentina, trabajadores formales e informales, y que claramente no es un asunto entre privados”. “El poder adquisitivo no alcanza, y es una responsabilidad de la política económica el gobierno, que produce el endeudamiento, que tiene la responsabilidad de que la gente no llegue a fin de mes”, expresó el cosecretario general de la CGT en contacto con los periodistas durante la marcha. Allí mismo, se reclamó que se abra el Consejo del Salario, para mejorar el mínimo, vital y móvil. “Estamos reclamando que se abra la discusión, y que se alcance un valor por encima de la canasta de pobreza”, destacó el también titular del Sindicato del Seguro.
En la marcha estuvieron los miembros del triunvirato de la CGT, Cristina Jerónimo, Octavio Argüello y el propio Sola, además de otros referentes de la entidad, como Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez. También los dirigentes principales de ambas CTA, incluyendo la versión Autónoma, que ese mismo día cumplía con sus elecciones nacionales. “Logramos la unidad necesaria para marchar y poder parar las políticas de crueldad de este gobierno”, sostuvo en diálogo con Data Gremial el referente de la CTA de los Trabajadores Roberto Baradel.
Para el dirigente docente, la iniciativa que tomó la CGT y a la que se convocó y plegaron las dos CTA “es muy importante, para decirle el presidente Milei que sí le pusieron una pistola en la cabeza a las personas que se endeudan, porque bajar los salarios, pagar las muy bajas jubilaciones y quitar la cobertura de medicamentos, deja sin sustento a las familias y las obliga a endeudarse”. Respecto de la salida de este modelo de bajos salarios y endeudamiento, Baradel aseguró que “no hay solución sindical sin solución política”, y apuntó que esta solución “no se logra sin lucha, organización y protagonismo de los trabajadores”, por eso consideró que la figura de consenso es “el propio movimiento obrero”.
Por eso, la dirigencia llamó a los damnificados de este modelo, desde los despedidos hasta los endeudados, a “sumarse a la lucha”. “Sí hay una pistola en la cabeza y es la política económica del gobierno”, insistió Baradel.
Cambio de rumbo
La masiva movilización dejó en claro el malestar que existe entre los gremios ya no sólo con los niveles de endeudamiento sino con el rumbo de la economía. En este sentido, el gobierno eligió los salarios como “ancla inflacionaria”, y así comienza con los problemas de ingresos que derivan en este drama. “El equilibrio macroeconómico debe incluir una solución al endeudamiento y la morosidad de familias y pymes y reactivar la producción y el consumo y poner en marcha la economía real”, expresaron las centrales en el texto dirigido al ministro Caputo.
En este documento al que tuvo acceso Data Gremial, se denuncia que la situación económica “está golpeando cada vez con más fuerza a las familias trabajadoras y también a las empresas que producen y generan empleo”. “A la caída de los ingresos y el deterioro del consumo, se le suma el costo elevado del endeudamiento que sufren familias y pymes que está haciendo que cada vez sea más difícil llegar a fin de mes, pagar las cuotas y sostener las actividades productivas”, agregaron. El crecimiento de la mora financiera formal ya sea a través del sistema bancario u otros canales financieros, “es el reflejo de una economía que está perdiendo capacidad de ahorro, de consumo y de producción”. “Cuando una familia deja de poder pagar una tarjeta de crédito o un préstamo, deja de consumir. Cuando una empresa no puede financiar su capital de trabajo, reduce su actividad. Y cuando cae el consumo y cae la producción, también se resiente el empleo”, graficaron.
Un dato importante es que el texto fue dirigido al propio Caputo, y no al presidente o al gobierno, lo que marca que la dirigencia considera como autor intelectual de este modelo al funcionario.
Frente a esta situación de endeudamiento, que se agrava en los círculos informales, los gremios consideraron “necesario que las políticas públicas atiendan esta problemática que agrava aún más la crisis socioeconómica”. “La posibilidad de refinanciar las deudas, extendiendo los plazos y reduciendo transitoriamente la presión de las cuotas, puede permitir que las familias recuperen capacidad de consumo y que las empresas puedan sostener su producción”, reclamaron.
El objetivo es “liberar recursos para volver a poner en marcha ese círculo virtuoso que une ingresos, consumo, producción y empleo”. Porque “si los trabajadores no pueden consumir, las empresas no pueden vender. Si las empresas no venden, no producen. Y si no producen, se pierde empleo”.
En uno de los párrafos más potente del reclamo, la dirigencia resaltó que “la salida no puede ser un programa económico que solamente atienda los índices macroeconómicos, el ajuste permanente y al que le cierren las cuentas financieras”, sino que se debe enfocar también en “políticas de estímulo a la economía real, la que pone en marcha la capacidad instalada, la actividad económica y el consumo”. Esto pedido de cambio de modelo, a largo plazo, incluye medidas urgentes para paliar la realidad actual de millones de personas, por lo que se exigió “cumplir con la función de regulación del BCRA respecto a los niveles de tasa de interés aplicable a préstamos bancarios, las aplicaciones financieras, billeteras virtuales y todo medio susceptible de endeudamiento con personas físicas; analizar la situación de endeudamiento de las Pymes que compromete su capital de trabajo y amenaza la continuidad de su actividad poniendo en juego las fuentes de trabajo; y puesta en marcha de un programa de refinanciación de deudas que atienda el alarmante nivel de morosidad, incluyendo niveles de tasa acordes a la evolución de los ingresos”.
Posible paro
Marchar junto a los endeudados fue anticipado cuando las tres centrales acordaron en unidad el actual plan de lucha, que se viene profundizando, tanto en intensidad como en presencia callejera. En ese momento, se eludió hablar de un quinto paro general, pero la idea quedó flotando en el ambiente.
Con el correr de las acciones, y la falta absoluta de diálogo por parte del gobierno libertario, esta posibilidad comenzó a ser esbozada por la mayoría de la dirigencia, no sólo los sectores más combativos, como los integrantes del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU). Esa chance sumó mucha densidad esta última marcha, e incluso se llegó a hablar de la primera quincena de octubre como fecha tentativa. “inevitablemente vamos al paro nacional, con una marcha federal que muestra el descontento en todo el país”, le dijo a Data Gremial un dirigente en la marcha de este jueves, enrolado en la CTA Autónoma. El tema se mantiene “en reserva” para no apurar los tiempos de cada entidad, pero la decisión parece tomada. “No hay otra cosa que salir a la calle, y el paro es una de las herramientas que tenemos. La dirigencia se está convenciendo”, agregó este mismo dirigente.
La posibilidad de confluir en varias acciones hasta que en octubre se paro y movilice gana terreno, pero hay algunos obstáculos. Uno de ellos es que en esa fecha la CGT ya proyecta los festejos por el Día de la Lealtad, el 17 de octubre. Las versiones que circularon es que se podría hacer “un gran acto” en un estadio, lo que para muchos podría ser inconveniente si días atrás hay una medida de fuerza. “Hay que estar en la calle”, resumió otro dirigente, que recordó las palabras del camionero Pablo Moyano, sobre la necesidad de combatir a esta gestión movilizados.
Esto apuntala la posibilidad de un paro general en los próximos meses, que sumó en esta marcha otro eslabón más en la cadena del descontento, y que cada vez parece más inevitable.