En la víspera del Día del Trabajador, una impactante noticia se conoció en el marco del conflicto de ILVA, la fábrica de cerámicas que desde agosto del año pasado decidió cerrar sus puertas, dejando sin comprar a unos 300 empleados. Uno de los despedidos se suicidó, lo que causó conmoción y puso en dimensión la profundidad de la crisis laboral que el modelo libertario genera. Como este caso, miles de trabajadores quedaron en la calle por el cierre de empresas, que empujadas por la recesión y otras cuestiones, como la apertura indiscriminada de las importaciones, no pueden sobrevivir a la actual situación. La lista de conflictos que terminaron en despidos el larguísima, y abarca a todos los rubros de la actividad. Así lo alerta un reciente informe, que midió la destrucción de empleo durante el gobierno de La Libertad Avanza. Según datos oficiales, desde el 10 de diciembre del 2023 se perdieron 400 puestos de trabajo por día, es decir, 17 cesantías por hora, una cifra despiadada que destruye el aparato productivo del país. Los rubros de industria, comercio y servicios son, junto con el trabajo doméstico, los más golpeados por esta “tormenta perfecta” para el empleo en la Argentina.
Con datos oficiales, el Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) midió la destrucción de empleo en el país desde que Javier Milei es presidente. En los más de dos años de gestión libertaria, el reporte determinó que la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas “se redujo un 3,45 por ciento, lo que representa una pérdida de 339.841 puestos de trabajo, al pasar de 9.857.173 a 9.517.332”.
Esto equivale, recalcó el análisis del CEPA, “a 400 trabajadores/as menos por día desde la asunción del gobierno actual”. Esta caída refleja “una combinación de factores, como la eliminación de subsidios, la flexibilización laboral, la menor inversión en sectores tradicionales y un posible traslado de trabajadores al empleo informal”. Más allá de la cantidad, “también implica un deterioro en la calidad del empleo, afectando salarios, beneficios y la estabilidad laboral de amplios sectores de la población”, según alerta el informe de CEPA, al que tuvo acceso Data Gremial.
Si sumamos trabajadores en las unidades productivas (industria, comercio, servicios) y empleadas en casas particulares, el empleo privado registrado “pasó de 10.486.833 en noviembre de 2023 a 10.116.346 en marzo de 2026”. “Son 370.487 personas en poco más de dos años. Eso equivale a 435 puestos de trabajo registrados que se destruyen por día”, se explicó.
El sector más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo fue el de Construcción con una reducción de 81.425 trabajadores entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Le sigue el sector de Industria manufacturera que perdió 79.263 puestos. También registraron caídas significativas en Administración Pública, defensa y seguridad social obligatoria con 67.312 empleos menos, y Servicios de transporte y almacenamiento con una pérdida de 64.660 puestos de trabajo.
En términos relativos, el sector más afectado también fue Construcción con una caída del 17,1 por ciento en la cantidad de trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Le siguen Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales con una retracción del 12,1 por ciento, y Servicios de transporte y almacenamiento que registró una disminución del 12 por ciento en el mismo período.
El sector de trabajadores en casas particulares (empleadas domésticas) sufrió una caída significativa en el empleo registrado: pasó de 629.660 en noviembre de 2023 a 599.014 en marzo de 2026. Son 30.646 personas, lo que equivale a una pérdida de poco más de 36 puestos de trabajo por día”.
Este sector es un termómetro sensible de la economía: al no estar protegido por grandes empresas ni convenios colectivos fuertes, el empleo en casas particulares reacciona rápido ante cualquier crisis. Si cae, es señal de que los hogares ajustan gastos (menos personas pueden pagar empleadas) y que el trabajo precario aumenta (muchas pasan a trabajar en negro para no perder el ingreso).
Casos emblemáticos
Enumerar la lista de conflictos por despidos desde que La Libertad Avanza se hizo cargo del gobierno sería prácticamente interminable. Algunos casos marcaron el pulso de la crisis, como el de ILVA, que desde que en agosto del 2025 se anunció el pago fraccionado de sueldos y aguinaldos comenzó un derrotero que muestra la peor cara del actual modelo laboral. Incluso la presencia de Cristian Jerónimo en la planta de Pilar, junto al acampe que se mantuvo por meses, fue una de las postales de esta realidad.
En este tiempo, los despedidos realizaron escraches a los dueños de la firma, se reunieron con Axel Kicillof y sufrieron el suicidio de un operario, todo parte de una larga lucha por sostener los puestos de trabajo. “Llevamos 10 meses de conflicto, seguimos en el acampe frente a la planta, porque no llegamos a ningún acuerdo”, le dijo a Data Gremial Marcelo Barrionuevo, uno de los cesanteados de ILVA. En este momento, siguen reclamando el pago de los dos meses de sueldo adeudados y las indemnizaciones.
En su momento, la empresa decidió cortar la cobertura de la obra social, otro punto que generó graves denuncias. “Muchos compañeros tienen hijos con discapacidad, necesitaban y necesitan esa cobertura, lo mismo que personas con enfermedades oncológicas”, relató Barrionuevo. Por la situación de la empresa, se abrió una causa en el Juzgado 13 de la Ciudad de Buenos Aires, que debe definir el destino final de la empresa. La última medida del juez de la causa fue permitir el ingreso de directores de la firma al predio.
“Estamos esperando a ver qué nos dicen, seguimos bancando el acampe, pero somos menos porque la necesidad de las familia hace que muchos busquen otros horizontes”, dijo Barrionuevo. En este sentido, muchos operarios se volcaron al trabajo de aplicación o a las changas. “Está complicada la situación, vamos a cumplir un año desde que se desató este conflicto y los responsables mayores, que son la patronal, siguen como el primer día: sin dar ninguna respuesta”, afirmó el referente de los trabajadores, que insistió que aunque “somos pocos, estamos más fuertes que nunca”.
La incertidumbre que hay en ILVA desde hace casi un año se vive en otras firmas. La emblemática textil marplatense Textilana, propietaria de la marca Mauro Sergio, atraviesa su peor momento histórico: con una deuda que supera los 5.200 millones de pesos, pérdidas por 650 millones de pesos, tiene actualmente una planta que se redujo de 800 a unos 200 empleados.
Esta semana, en tanto, la firma ALPAT llevó a cabo una nueva tanda de despidos en su planta de producción ubicada en la provincia de Río Negro y crece la preocupación por el futuro de una empresa estratégica, ya que es la única de toda América Latina que fabrica carbonato de sodio, un insumo necesario para la fabricación de vidrios, cristales, detergentes, jabones y baterías de litio, entre otros productos. Otros casos emblemáticos fueron los de Electrolux, que a fines del 2025 suspendió a 400 empleados en Rosario, Newsan, que concretó más de 150 despidos en Tierra del Fuego, por nombrar algunos.
Menos empresas
El informe del CEPA tuvo como objetivo analizar la evolución de la cantidad de trabajadores y desde el triunfo de Milei en el ballotage de noviembre de 2023 hasta marzo de 2026, en base a los datos disponibles al momento de su publicación.
Eso incluyó la cantidad de empleadores, a través de los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), correspondiente al sistema de Seguridad Social. Es que para que haya 400 despidos por día debe haber cierre masivo de fábricas y lugares de trabajo. En este sentido, la comparación entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 muestra “una disminución en la cantidad de empleadores, pasando de 512.357 a 485.909”. Esto implica “una contracción de 26.448 empresas, es decir, 31 empresas por día, reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial durante el período”.
El sector de Comercio fue el más afectado, con una pérdida de 6.836 empleadores en 28 meses. Otros rubros también registraron “caídas significativas”: Servicio de transporte y almacenamiento perdió 6.473, Servicios inmobiliarias sufrió una caída de 3.796 empleadores, Industria manufacturera de 3.393, Servicios profesionales, científicos y técnicos de 2.666 y Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca de 2.425 empleadores en el período.
Si se analiza la reducción de casos de empleadores, explicó el reporte final del CEPA, “se observa que los principales afectados, en los primeros 28 meses de la gestión de Milei, son las empresas de hasta 500 trabajadores: 99,75 por ciento del total de los casos (26.382 empresas menos)”. Por el contrario, la cantidad de empleadores de más de 501 trabajadores explican sólo el 0,25 por ciento (66 casos). En términos relativos, la cantidad de empleadores con más de 500 trabajadores/as se redujo un 3,66 por ciento, mientras que los empleadores con hasta 500 trabajadores/as disminuyeron un 5,17 por ciento en el mismo período.