El conflicto en Medio Oriente iniciado con el bombardeo de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero pasado, tiene un contexto bastante especial en el escenario geopolítico y, por más que no participen directamente, los países de América Latina y del Caribe también se ven afectados por sus consecuencias.
En un nueva entrega del ciclo “Entrevistas del Mundo Laboral”, de CLATEVisión, el analista geopolítico argentina, Gabriel Marino, profundizó cómo la escalada belicista repercute en la región al repasar que “las guerras por lo general disparan el precio de las materias primas y como dominantemente las economías de América Latina se basan en la exportación de materias primas, generan un incremento en los precios y mayores ganancias”, por lo que se preguntó “¿quién se queda con esas ganancias?”.
El impacto en la economía primaria
En tanto, analizó cómo deriva en la disparada del “precio del petróleo” y consideró que “si no tenés la capacidad como país, incluso siendo productor, como le pasa a la Argentina, y no podés desacoplar precios internos con precios externos, eso te pega en la inflación”.
Otro problema que detectó es que los países de América del Sur “son grandes exportadores de productos agrícolas y esos productos agrícolas necesitan fertilizantes que se compran en Medio Oriente”. “El 60% de los fertilizantes que compra Argentina vienen de allí”, sumó. Posteriormente, agregó “el costo de los fletes”, así como la cuestión geopolítica.
El especialista consideró que “estamos en un guerra mundial híbrida y fragmentada, estamos en un periodo de caos sistémico como se vivió entre 1914 y 1945 con la Primera y Segunda Guerra Mundial, la crisis del 30, el derrumbe de la hegemonía británica, a posteriori la hegemonía estadounidense”. “Estamos en un periodo parecido, aunque distinto porque la dinámica de la guerra es distinta”, aclaró.
¿Por qué se habla de fragmentación?
Luego, justificó que “es una guerra fragmentada porque tiene distintos pedazos: Ucrania es uno, Medio Oriente o esa región central de flaurasia es otro foco central”. Aunque, también incluyó que “en Asia Pacífica también hay profundas tensiones, aunque no hay directamente conflictos bélicos, pero para muchos actores se juega una guerra híbrida, hay guerra comercial, hay guerra tecnológica, hay guerra económica a través de distintas sanciones”.
Posteriormente, recordó que “en su momento, el Papa Francisco habló de una guerra mundial por pedacitos y, de hecho, en 2018, cuando asume Donald Trump, y se retira unilateralmente del pacto nuclear, que firmaron China, Rusia, Francia, Reino Unido, Estados Unidos ahí inicia la guerra con Irán”.
A la vez, confesó que “lo que da un poco de preocupación es hasta dónde puede escalar esta guerra híbrida y fragmentada”, al tiempo no descartó la posibilidad de que eso suceda “cuando pase a una guerra convencional entre potencias, ya que eso sería un escenario catastrófico, el armagedón nuclear”. “Yo creo que se va a mantener en esa dinámica híbrida y fragmentada, pero que va a ir escalando día a día”, transmitió.
“Hay una contravención fundamental que es entre el mundo unipolar, que es Estados Unidos, el Reino Unido y la OTAN, como alianza militar, que entra en contradicción con las fuerzas de un mundo multipolar emergente, Rusia, India, Brasil. Es algo dinámico, va cambiando según los gobiernos de turno. Hay una tensión fundamental, de hecho, la aparición de los BRICS, con Brasil, Rusia, India, China y luego Sudáfrica empieza a marcar esa tensión”, ensayó.
El especialista en temas internacionales apuntó que “la OTAN está fragmentada respecto al conflicto en Oriente Medio y, en particular, con relación a la guerra con Irán” e indicó que “ya vimos algunas fracturas relación al genocidio en Gaza, pero ahora se expresa claramente”.
En este sentido, recordó: “Hace días, Trump está insistiendo en que los aliados de la OTAN ayuden a Estados Unidos a abrir el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, otro tanto el gas y gran parte de los fertilizantes, pero le dijeron que no van a mandar tropas para liberar esa zona”. “La armada de los Estados Unidos se la va a tener que arreglar. Es más, el ministro de Defensa de Alemania les dijo que ´no es nuestra guerra´”, compartió.
Asimismo, puso el foco sobre China y Rusia , que “vienen desarrollando profundas asociaciones con Irán desde el 2018”. Y lo ejemplificó con que “Irán firmó un gran pacto, un acuerdo de inversiones y desarrollo con China por 4000 millones de dólares”.
En tanto, repasó que “China le compra el petróleo a un Irán sancionado, hoy por hoy el 90% del petróleo que exporta Irán va hacia China”. “El año pasado se terminó de construir un ferrocarril que conecta China con Irán. Lo mismo con Rusia, con quien está cooperando con el corredor Norte-Sur, India, Irán, Rusia. También hay ahí incluso un acuerdo en cooperación en defensa. Además Irán es parte de los BRICS a partir de la apertura de los BRICS Plus y de la estratégica organización para la cooperación de Shangai”, explayó.
Y, finalmente, puntualizó: “Por un lado no quieren intervenir de forma directa China y Rusia, pero es cierto que están cooperando. Incluso, te sumo algo más, que si bien Irán cerró el estrecho de Ormuz, no lo hizo del todo, sino que puso una barrera geopolítica, dado que los barcos que van a China con petróleo iraní pasan; de hecho, ya fueron vendidos unos 11 o 12 millones de barriles de petróleo en estas semanas”.