Esta semana, entidades sanitarias junto a trabajadores y profesionales de la salud realizarán una jornada de protesta contra el ajuste libertaria contra el sector, y en defensa del sistema público. Durante una conferencia de prensa, autoridades de la Federación Sindical Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Salud (FESINTRAS) confirmó la federal para mañana 20 de mayo con movilizaciones en todo el país. La medida incluye un paro nacional, y la movilización que unirá la sede del Ministerio de Salud y la Casa Rosada. En la previa, denunciaron que el gobierno de Javier Milei “avanza en la destrucción de la salud como derecho mediante fuertes recortes en medicamentos esenciales, reducción en la entrega de vacunas, vaciamiento del PAMI y ajuste en programas claves para la salud de la población”.
Bajo el lema “La salud no puede esperar”, la convocatoria para marchar a Plaza de Mayo es a partir de las 13, con salida desde el Ministerio de Salud de la Nación, en avenida 9 de Julio y Belgrano. Se prevén marchas y adhesiones en todo el país. El ajuste anunciado por el Ejecutivo se inscribe en una serie de decisiones que, según denuncian organizaciones del sector, atentan directamente contra el derecho a la salud. Desde el Foro por el Derecho a la Salud alertaron sobre “el desfinanciamiento y la interrupción del programa Remediar”, que garantizaba el acceso gratuito a medicamentos esenciales mediante botiquines para centros de atención primaria.
Según informó FESINTRAS en un comunicado, “durante la actividad se brindarán detalles del paro nacional de salud anunciado para el próximo miércoles 20 de mayo, que tendrá como epicentro una Marcha Federal a las 13 horas frente al Ministerio de Salud de la Nación y se replicará a lo largo de todo el país con actos y movilizaciones en defensa de la salud pública”. La organización sindical señaló además que “la jornada de lucha es de carácter federal” y “en rechazo a la profundización de las políticas de ajuste en salud que están provocando consecuencias incalculables para millones de personas”.
Brutal ajuste
Trabajadores de la salud realizarán este miércoles este paro nacional con movilización a Plaza de Mayo para protestar contra el “desfinanciamiento del sistema sanitario público”, tras la decisión del gobierno nacional de recortar 63 mil millones de pesos en el presupuesto del área, reduciendo -entre otras cosas- la cobertura de medicamentos. La protesta buscará visibilizar el impacto del recorte presupuestario de 63 mil millones de pesos de los cuales la mayor parte -20 mil millones- impactó en el programa de Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica, un esquema que el gobierno pretende transferir a las provincias.
De este programa dependen, por ejemplo, el Banco de Drogas Oncológicas, la Asistencia al Paciente Trasplantado y la provisión de medicamentos por orden judicial y amparo, entre muchos casos más. El recorte no es sobre un área sobrevaluada. De acuerdo con los datos del sitio Presupuesto Abierto, del Ministerio de Economía, el Ministerio de Salud ya sufrió una poda de 741.556 millones de pesos sobre lo que había sido presupuestado originalmente para 2026.
Otros sectores afectados
También señalaron el desfinanciamiento del PAMI y la imposición de topes a sus médicos, el “desguace” del Programa Nacional de Inmunizaciones y el retroceso en políticas de salud mental, con una reforma que impulsa una mirada centrada exclusivamente en el diagnóstico médico. A través de un video difundido para convocar a la sociedad a sumarse a la marcha del miércoles 20 de mayo, el foro advirtió que “desde hace dos años, el gobierno nacional viene desfinanciando áreas fundamentales del sistema sanitario”.
Entre los puntos críticos mencionaron el faltante de vacunas, los recortes en programas de discapacidad, la reducción en formación de residencias y las deudas millonarias. “El resultado es alarmante: un millón de familias quedan sin cobertura y sin respuestas, frente a un gobierno que abandona su responsabilidad de cuidar a cada argentino”, afirmaron. Manuel Fonseca, referente del goro, sostuvo que “el ajuste empieza a sentirse en cada hospital, en cada centro de salud y en cada paciente que no puede acceder a su tratamiento”.