El gobierno de Brasil dio un paso clave en materia laboral al enviar al Congreso un proyecto de ley que propone reducir la jornada semanal de trabajo de 44 a 40 horas. La iniciativa, impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, busca además eliminar el esquema 6x1 —seis días de trabajo con uno de descanso— para avanzar hacia un modelo más equilibrado de cinco días laborales y dos jornadas de descanso.
La confirmación oficial llegó este miércoles de la mano del ministro de Trabajo, Luiz Marinho, quien detalló que el proyecto fue enviado con carácter de urgencia constitucional, con el objetivo de acelerar su tratamiento legislativo. Desde el Ejecutivo estiman que la aprobación podría concretarse hacia mediados de 2026.
Un proyecto con tratamiento urgente
Según explicó Marinho, la decisión de otorgarle urgencia constitucional a la iniciativa responde a la intención de acortar los tiempos parlamentarios. En paralelo, el debate sobre la reducción de la jornada laboral ya tiene otro frente abierto en el Congreso: una Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) que plantea una reducción aún mayor, llevando el límite semanal a 36 horas.
Esta propuesta alternativa podría comenzar a analizarse en la Cámara de Diputados en el corto plazo, lo que anticipa un debate profundo sobre el futuro del tiempo de trabajo en el país.
En ese contexto, el secretario general de la Presidencia, Guilherme Boulos, se mostró optimista respecto de los tiempos legislativos. “Creemos que se aprobará en 90 días”, aseguró en declaraciones al medio O Globo, y destacó que la dinámica dependerá en gran medida de la agenda que defina la conducción de la Cámara baja.
Cambios estructurales en la jornada laboral
El proyecto enviado por el Ejecutivo introduce modificaciones en el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) y en otras normativas laborales clave, con el objetivo de establecer un nuevo marco regulatorio sobre la duración de la jornada y el descanso semanal remunerado.
Entre los principales puntos de la iniciativa se destacan:
- La reducción de la jornada semanal de 44 a 40 horas.
- La implementación progresiva del esquema 5x2 (cinco días de trabajo y dos de descanso), en reemplazo del modelo 6x1 vigente en sectores como comercio y servicios.
- El establecimiento de un máximo de ocho horas de trabajo diario.
- La garantía de que la reducción horaria no implicará disminución salarial ni afectará el salario mínimo.
Este último punto resulta central para el oficialismo, que busca evitar que la reforma derive en una pérdida de ingresos para los trabajadores, una preocupación habitual en este tipo de debates.
Alcance amplio y aplicación general
La normativa propuesta no se limitaría a nuevas contrataciones, sino que abarcaría tanto a los contratos vigentes como a los futuros. Además, incluiría todas las modalidades laborales: tiempo completo, parcial y turnos especiales.
El alcance también sería amplio en términos sectoriales, ya que se aplicaría a todas las categorías contempladas por la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT), incluyendo trabajadores domésticos, empleados del comercio minorista y otros regímenes específicos.
Debate abierto y expectativas políticas
La iniciativa de Lula se inscribe en una tendencia internacional que busca revisar la organización del trabajo frente a cambios tecnológicos, productivos y sociales. Sin embargo, el debate en Brasil promete ser intenso, especialmente por la coexistencia de propuestas con distintos niveles de reducción horaria.
Mientras el Ejecutivo apuesta a una reducción de 40 horas, otros sectores van más a fondo e impulsan avanzar hacia esquemas más cortos, como la semana de 36 horas.