La crisis que atraviesa la industria textil argentina sumó un nuevo capítulo con el cierre de Will Der, una histórica empresa dedicada a la confección de indumentaria deportiva que llegó a trabajar para marcas internacionales como Puma, Adidas, Salomon y Vans. La firma bajó las persianas de sus plantas ubicadas en General Pacheco, partido de Tigre, y en el Parque Industrial de Las Flores, en una decisión que implica la pérdida de alrededor de 120 puestos de trabajo.
El cierre se produce en un contexto de fuerte deterioro para la industria textil nacional, marcado por la apertura de las importaciones, la caída del consumo interno y el incremento de los costos operativos. En los últimos meses, distintas empresas del sector atravesaron despidos, suspensiones, reducción de personal y cierres de plantas.
En el caso de Will Der, la situación generó preocupación entre los trabajadores debido a la falta de precisiones sobre la continuidad laboral, las liquidaciones pendientes y las indemnizaciones. La empresa habría comunicado informalmente el cese de actividades y posteriormente enviado un mensaje a sus trabajadores en el que sostuvo que no estaban despedidos, sino "suspendidos".
Cierre de las plantas y preocupación entre los trabajadores
En Las Flores, la planta ubicada a la vera de la Ruta Nacional 3 llegó a contar con más de 100 trabajadores a fines de 2023. Sin embargo, durante los últimos meses la dotación se redujo de manera considerable como consecuencia de un proceso de ajuste.
En los últimos días, autoridades municipales confirmaron que la decisión de la empresa de cerrar la planta no tendría marcha atrás. Según trascendió, los directivos comunicaron que no extenderían la situación financiera de la compañía y se comprometieron a avanzar con el pago de las indemnizaciones correspondientes.
La situación también golpeó a la planta de General Pacheco, donde la firma dejó de operar y quedaron afectados al menos un centenar de empleos directos.
A comienzos de esta semana, trabajadores que intentaron presentarse en sus puestos se encontraron con los accesos bloqueados por personal de seguridad privada. Hasta el momento, según la información difundida, la empresa no habría enviado los telegramas formales de despido.
La comunicación inicial se habría realizado de manera informal el viernes pasado, cuando la compañía pidió a los trabajadores que no concurrieran a la planta.
Posteriormente, los empleados recibieron un mensaje vía WhatsApp firmado por la representación legal de Will Der. Allí se indicó que el personal no se encontraba desvinculado, sino "suspendido", y se anticipó que habría contactos individuales para avanzar en acuerdos de salida.
La modalidad generó incertidumbre entre los trabajadores, que reclaman precisiones sobre su situación laboral y económica.
Denuncian deudas salariales
Además de la incertidumbre por las desvinculaciones, los trabajadores señalaron que la empresa arrastraría deudas salariales previas, entre ellas saldos correspondientes a vacaciones que no habrían sido liquidadas.
Los operarios también cuestionaron la falta de interlocutores con quienes poder discutir las liquidaciones finales y las condiciones de una eventual desvinculación.
La situación alcanzó incluso a trabajadores que se encontraban haciendo uso de su licencia anual y que fueron informados sobre el cierre al momento de intentar regresar a sus puestos.
Ante el bloqueo de las instalaciones y la falta de respuestas, el personal se declaró en estado de asamblea, mientras aguarda una posible intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense.
El conflicto suma así un componente laboral a una crisis empresarial que, según los trabajadores, se viene profundizando desde hace meses.
Una empresa vinculada al mundo del rugby
Will Der inició sus actividades en 2006, en un contexto en el que la industria nacional buscaba recuperar capacidad productiva después de la crisis de 2001 y las dificultades para acceder a productos importados.
La empresa incorporó como socio al exjugador y exentrenador de Los Pumas, Santiago Phelan, y con el paso de los años logró posicionarse dentro del mercado de la confección de indumentaria deportiva.
Entre sus clientes y trabajos se encontraron marcas como Puma, Adidas, Salomon y Vans, además de la línea Weis y la licencia de Jockey International.
La compañía también llegó a confeccionar prendas destinadas a las delegaciones argentinas que participaron de los Juegos Olímpicos, consolidando su presencia dentro de la industria nacional de indumentaria deportiva.
El cierre de sus dos plantas representa ahora un fuerte golpe para una estructura productiva que durante años generó empleo y abasteció tanto al mercado interno como a grandes marcas internacionales.
La industria textil, cada vez más golpeada
El caso de Will Der se suma a una extensa lista de empresas textiles que en los últimos meses atravesaron situaciones críticas. Entre ellas aparecen Texilo, Dass, Amesud, Textilana y la empresa propietaria de la marca Mauro Sergio, proveedora de Kosiuko, entre otras.
Otro caso reciente se produjo en Catamarca, donde la empresa Sabri, dedicada a la confección para marcas internacionales como Zara y Puma, comunicó el despido de 80 trabajadores de su planta de Recreo mediante mensajes de WhatsApp. La fábrica había llegado a generar empleo para más de 350 familias.
La reiteración de cierres, despidos y suspensiones expone el deterioro que atraviesa el entramado productivo textil argentino.
De acuerdo con los datos mencionados en el sector, la utilización de la capacidad instalada de la industria textil se encuentra en niveles inferiores al 45%, mientras que las actividades vinculadas al tejido y la confección operarían apenas al 38% de su potencial.
La caída de la actividad tiene un impacto directo sobre las pequeñas y medianas empresas industriales, que enfrentan simultáneamente una menor demanda interna y una creciente competencia de productos importados.
Menos ventas, más importaciones y pérdida de empleo
El escenario también se refleja en las ventas minoristas de indumentaria. Según los datos citados de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el sector acumula una caída superior al 18% interanual.
La contracción del mercado impactó especialmente sobre la confección, que habría registrado una baja del 28,5%, con una pérdida estimada de más de 10.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
A esto se suma el incremento de las importaciones. Informes de Aduana y de la Cámara de Importadores señalan un aumento superior al 35% en el ingreso de prendas terminadas y de hilos sintéticos provenientes del exterior.
Para las empresas nacionales, la combinación de menores ventas, mayores costos y competencia externa configura un escenario cada vez más difícil de sostener.
El cierre de Will Der vuelve a poner en primer plano las consecuencias laborales de esta situación. Detrás de las cifras de producción y comercio exterior aparecen cientos de trabajadores que, en distintas plantas del país, enfrentan despidos, suspensiones, salarios adeudados y la incertidumbre sobre el futuro de sus fuentes laborales.
La industria textil, uno de los sectores manufactureros con mayor capacidad de generación de empleo, continúa así atravesando una etapa crítica, mientras se multiplican los reclamos sindicales y laborales frente al avance de los cierres y la pérdida de puestos de trabajo.