Después de su cierre y vaciamiento durante la gestión de la exgobernadora María Eugenia Vidal, los 150 trabajadores de la fábrica de mobiliario escolar de la Dirección General de Cultura y Eduación (DGCyE) volvieron a producir mesas y sillas para las escuelas bonaerenses. ⠀

Actualmente, después de seis años de inactividad, la fábrica de mobiliario escolar volvió a funcionar plenamente, lo que implica la construcción y reparación de mesas y sillas para los más de 5 millones de estudiantes bonaerenses.

Los objetivos del mobiliario escolar

La fábrica de mobiliario escolar y sus trabajadores están dispuestos para producir el equipamiento para 10 aulas por día. Un kit de aula escolar se compone por 15 mesas, 30 sillas, el escritorio del docente, el pizarrón y el armario.

“Nosotros producimos diariamente diez de estos kits, el equivalente a dos camiones grandes repletos o cuatro camiones chicos, como para tener idea del volumen de mobiliario que estamos haciendo”, explicó el responsable de la fábrica de mobiliario escolar.

La reactivación de la fábrica de mobiliario escolar incluyó también un cambio en el modelo de los muebles que se utilizan en las instituciones educativas, con lo que se espera mejorar la durabilidad y el confort, según indicaron desde la DGCyE.

Después de su cierre durante la gestión de Vidal, la fábrica de mobiliario escolar bonaerense volvió a producir mesas y sillas para escuelas

En esta nueva etapa, los asientos de plástico polímero serán reemplazados por madera laminada con forma ergonómica. Además, como tienen una menor posibilidad de hundirse, doblarse o rajarse, se estima que la nueva forma de producción disminuirá el porcentaje de rotura del mobiliario.

Esta fábrica estatal con 70 años en funcionamiento, es una proveedora del Estado con características única en Sudamérica. Desde su apertura en el año 1952 hasta el 2005 los talleres se encontraban en la calle 63 entre 3 y 4 de La Plata, y en ese año se mudaron a un predio de 520 entre 28 y 29.

El director provincial de Equipamiento Escolar, Fabián Luayza, destacó que lograron hace algunos meses poner nuevamente en funcionamiento la fábrica de mobiliario escolar, que hacía 6 años que estaba cerrada.

“Compramos el material para fabricar las mesas y sillas, cuyo costo es mucho menor que los muebles ya terminados”, remarcó y agregó que lo curioso es que “si bien la fábrica existía con 150 trabajadores y todas las maquinarias, estuvo cerrada durante 6 años”.

Hace algunos meses la fábrica de mobiliario escolar comenzó solo a construir y reparar mesas y sillas para atender las escuelas con riesgo de inicio de clases 2022 por falta de mobiliario. Al momento ya hay más de 39 distritos bonaerenses equipados.

Después de su cierre durante la gestión de Vidal, la fábrica de mobiliario escolar bonaerense volvió a producir mesas y sillas para escuelas

Además, se espera que desde la fábrica de mobiliario escolar comience a realizar convenios con escuelas técnicas de cada municipio para que se encarguen de la reparación del mobiliario en desuso.  

“Hay que concientizar a los chicos de que el Estado es uno, para que aprendan a cuidar los materiales, porque llevamos mobiliario y en tres meses está destrozado”, destacó Luayza.

Se estima que el 10% del mobiliario de cada escuela bonaerense se rompe cada año por el uso. El problema es que, como durante seis años la fábrica estuvo cerrada, cada municipio tiene muchas sillas y mesas en desuso y hay una gran demanda de nuevos nubles, como de reparación.

Cómo es la producción de la fábrica de mobiliario escolar

El proceso de producción de las mesas y las sillas de las escuelas bonaerenses comienza en una de sus plantas, donde se cortan las tablas que se utilizarán en los respaldos, asientos y tapas. Las pequeñas partes de madera se trasladan a la planta principal, ubicada en las calles 520 y 29.

En la fábrica de mobiliario escolar los profesionales de la herrería procesan paquetes de caños de acero de 6 metros de largo y más de una tonelada de peso con cuchillas neumáticas de distintas medidas según las piezas a lograr. Luego se doblan y se perforan con tornos adaptados.

En otro de los pasos, esas piezas se trasladan al área de soldadura, donde se colocan en los moldes para la finalización de la estructura. El mueble se cuelga e ingresa en un gran sistema de rieles, pasa por una batea de desengrase que le quita la suciedad, luego se enjuaga y se seca.

Las futuras mesas y sillas para las escuelas bonaerenses ingresan a la cabina de pintura, donde dos brazos de robot imprimen la pintura en polvo. El viaje continúa en el horno de secado, que incluye varios metros de largo y trabaja a una temperatura cercana a los 210°C.

Después de unos 35 minutos, que es lo que demora el proceso de pintado, los armazones salen listos para continuar con el ensamble, donde los operarios de la fábrica de mobiliario escolar dividen tareas para colocar respaldos, asientos, tapas y sellar remaches.