Informalidad récord: casi el 85% de los trabajadores con menores ingresos está en negro

Según un estudio de la UBA basado en datos del INDEC. El fenómeno, que ya alcanza al 43% del total de ocupados, golpea con mayor fuerza a jóvenes, mujeres y sectores como el trabajo doméstico y la construcción, y expone el vínculo estructural entre precarización laboral y pobreza.


 

Lunes, 30 de marzo de 2026 11:32

Del primer quintil de trabajadores argentinos con ingresos bajos, casi el 85% se encuentra bajo el sistema informal, es decir, el 8 de cada 10 de las personas que cobran las peores remuneraciones, según informó un estudio de la Universidad de Buenos Aires (UBA), realizado a partir del relevamiento de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

El análisis realizado por la citada casa de altos estudios precisa que es el 84.8% del 20% de la población que cobra escasos haberes, los que realizan sus tareas laborales en negro. Y si se proyecta a todos los empleados, es el 4 de cada 10.

Los expertos que elaboraron el trabajo precisaron que “en la comparación interanual se observa un aumento de aproximadamente un punto porcentual”. Del 42 al 43%.

No obstante, aclararon que la precarización se da de manera diferente de acuerdo al tipo de actividad realizada,  el género, la edad, el nivel educativo, la región, el tamaño de la empresa y, como ya se mencionó, los niveles de ingreso.


Factores multicausales 

Los especialistas de la reconocida institución educativa procesaron una serie de datos que permiten profundizar los factores desarrollados.

En primer lugar, establecieron que entre los asalariados la tasa de informalidad fue del 36,3%, la de los trabajadores por cuenta propia fue del 63,4% y la de los patrones del 28,7%. 

Asimismo, detectaron diferencias entre la población masculina y femenina ya que  el porcentaje de informalidad de acuerdo es del 42,5% para los hombres y 44,4% para las mujeres; comprobaron que afecta al 67,4% de los jóvenes y al 67, 5% nivel  en el caso de los trabajadores que no completaron su educación media, en la provincia de (San Juan es del 60,9%.

El 79,8% de las empleadas domésticas efectúan sus tareas en negro y el 72,6% de los trabajadores de la construcción las hacen en la misma condiciones. 

En consonancia, la organización Futuros Mejores detecta que solo el 7,9% de las personas que viven en condiciones de pobreza y en edad de trabajar están desempleadas. Al respecto , recalcaron que “el 59% tiene trabajo en la construcción, comercio, industria” y que un 18% está ocupado en tareas de cuidado no remuneradas.

La entidad reveló que los empleados en estado de pobreza son los que más sacrificio realizan porque “trabajan un promedio de horas semanales superior a las personas no pobres (41,8 horas y 40,2 respectivamente)”. 


Sobre ambas situaciones, detallaron que “la mayoría trabaja en relación salarial (78% de los ocupados sobre línea de pobreza y 69% de los que se encuentran bajo la línea)”.

En diálogo con Perfil, la politóloga, Daniela Maciel consideró que “la pobreza en Argentina hoy es, en gran medida, una consecuencia directa de la precarización laboral”.

En otro orden, los investigadores cuestionaron la medición de la pobreza según los ingresos porque dejaron dejaron afuera a los demás aspectos, como el acceso a la salud, la educación, una vivienda y servicios adecuados. “Esta metodología tiende a invisibilizar desigualdades estructurales que requieren abordajes diferenciados”, agregan.

Una propuesta de cambio 

El sociólogo y creador del estudio, Lisandro Rodríguez Cometta graficó que “en los últimos 30 años Argentina reformuló al menos diez veces sus programas para población en edad de trabajar, sin lograr resolver el problema estructural”.

Por otro lado, se enfocó en la desarticulación de las medidas como el programa Volver al Trabajo al repasar que “las políticas sociales para las personas en edad de trabajar son siempre materia de discusión social y mediática”. 

Para cambiar esa situación, propusieron observar  las iniciativas aplicadas en países con elevado nivel de desarrollo, ya que fusionan las políticas de ingreso universal, empleo, formación y remuneración de cuidados.


Otra de las autoras, Lucía Cirmi, desarolló que “el debate sobre la política social está mal planteado: antes de preguntarnos a quién hay que exigirle qué, tenemos que entender quiénes son las personas en condiciones de pobreza en Argentina y qué están haciendo”.  “Y los datos son contundentes: la enorme mayoría ya trabaja”, añadió.

Finalmente, sentenció que “la idea de que la pobreza se explica por falta de esfuerzo, méritos o de voluntad de trabajar no resiste ningún análisis”.