Luego de la denuncia realizada en diciembre pasado en su sede de Suiza, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) confirmó que tratará el caso de Federico Giuliani, secretario general de la CTA Autónoma de Córdoba, por la “creciente represión” que realiza tanto el gobierno nacional como el provincial contra el dirigente y otros referentes del movimiento obrero. Así lo confirmó la entidad mediante una carta enviada a Hugo “Cachorro” Godoy, titular nacional de la central obrera, donde se acusa recibo de la queja presentada ante el Comité de Libertad Sindical, bajo el Caso 3516.
En diciembre pasado, Giuliani denunció la violación de los Convenios 87 y 98 de la OIT, que garantizan la libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva. Según expresó, el accionar del Estado argentino constituye una política deliberada de persecución destinada a disciplinar a las organizaciones gremiales. El dirigente, titular de ATE Córdoba, fue detenido luego de una protesta, y pasó dos meses en Bilbao, España, en condición de “refugiado político”.
La OIT sostiene que se “ha transmitido el tema al gobierno argentino y que se esperará un tiempo prudencial por su respuesta”. De lo contrario, el tema será igualmente tratado por el Comité de Libertad Sindical. Por su parte, la CTA Autónoma dispone de un mes para enviar informaciones complementarias en apoyo de la queja. En su documento, Giuliani describe una “larga serie de procesos judiciales de las que es víctima en el contexto donde el dirigente ejerce el derecho a la protesta social”, a la cabeza de multitudinarias movilizaciones en rechazo a la generalización de la pobreza y en demanda de alimentos para sectores vulnerables de la provincia, donde el Poder Judicial de Córdoba interviene como “ariete del poder político para amedrentar a los luchadores sociales”.
Argumentación
En el documento que se envió a la central obrera argentina, la OIT afirmó que el caso de Giuliani será examinado “en cuanto al fondo por el Comité de Libertad Sindical del Consejo de Administración una vez recibida la respuesta del gobierno”. No obstante, aclararon, “tras un plazo razonable, el comité se verá obligado a examinar este caso aún en la hipótesis de que no se hayan recibido las observaciones del Gobierno”.
“Me gustaría llamar su atención sobre el hecho de que, en su 393º informe de marzo de 2021, párrafo 17, el Comité de Libertad Sindical aprobó una serie de medidas relativas al funcionamiento del procedimiento previsto para el examen de las quejas”, recordó la entidad internacional. Estas medidas incluyen “disposiciones para la conciliación voluntaria opcional a nivel nacional, en la que sería posible solicitar la asistencia técnica de la Oficina Internacional del Trabajo, incluida la Oficina de Actividades para los Trabajadores”. “El uso de estos procedimientos requiere el acuerdo de la organización querellante, así como del gobierno, y daría lugar a una suspensión temporal, por un período máximo de seis meses, del examen del fondo de la queja”, agregaron. La OIT informó al gobierno de estas disposiciones y queda a su disposición para proporcionar “cualquier información adicional que pueda considerar útil a este respecto”.
Declaraciones
En los últimos meses, Giuliani denunció la creciente criminalización de la protesta social en la Argentina desde la asunción del presidente Javier Milei. Según relató sobre su caso, fue detenido durante una movilización pacífica en la ciudad de Córdoba, donde sufrió la fractura de un brazo y fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad. “Protestar es un derecho fundamental, la base de todos los demás derechos”, afirmó. En ese sentido, señaló que su situación personal visibiliza una realidad mucho más profunda: “Las cárceles están llenas de jóvenes y de personas pobres, y allí se vulneran sistemáticamente los derechos humanos”.
Durante su estadía en España, Giuliani destacó la construcción de redes internacionales de solidaridad y el intercambio de experiencias con organizaciones de distintos países. “Las luchas cambian de escenario, pero la causa de la opresión es la misma en todo el mundo: El capitalismo”, remarcó. En ese contexto, vinculó el crecimiento de la ultraderecha con el desgaste de la izquierda tradicional y del propio sistema democrático. “La democracia actual no garantiza derechos básicos como vivienda, trabajo, educación o salud. Se redujo a un mecanismo electoral que no asegura participación real del pueblo”, afirmó. Para Giuliani, la falta de definiciones políticas claras es uno de los principales errores del campo popular. “Estamos en una etapa donde no hay lugar para los grises. O se construye una alternativa opuesta al modelo de Milei o la gente termina eligiendo la versión original del ajuste”, advirtió.