La Asociación de Guardavidas de Pinamar (AGP) rechazó la insólita postura del Municipio, que propone no recomponer los salarios desde hace más de un año, y confirmó el inicio de un plan de lucha que tendrá como primera medida un paro el domingo 1° de febrero, tras fracasar las negociaciones paritarias con el Ejecutivo local. La situación ya fue notificada al Ministerio de Trabajo en el marco de un reclamo colectivo.
Fernando Espinach, representante del sector, calificó la posición de la gestión del intendente macrista Juan Manuel Ibarguren como “inaceptable” y cuestionó que el gobierno local pretenda sostener los sueldos sin actualización en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo.
“Cero recomposición”
El eje del reclamo pasa por la pauta salarial. Según explicó Espinach, la propuesta del Municipio es directamente de cero recomposición, lo que implica que los guardavidas continúen trabajando con los salarios del año pasado, pese a una inflación interanual superior al 31%.
“En un contexto en el cual el propio municipio le impuso a la comunidad, por una supuesta necesidad económica, una suba del 66% de las tasas en 2025 —cuando ya venían ajustándose por inflación—, la comunidad tiene que saber que los guardavidas no estamos pidiendo un aumento salarial, sino únicamente la recomposición del salario, del mismo modo que se venían recomponiendo los haberes municipales”, sostuvo el dirigente.
Graves falencias en la seguridad en playa
Además del reclamo salarial, desde la AGP denunciaron serias deficiencias en el operativo de seguridad en las playas. Espinach advirtió que la Provincia de Buenos Aires notificó que Pinamar no está habilitado como ciudad balnearia debido a los recortes implementados por la gestión municipal en el servicio de guardavidas.
Entre las principales falencias señaladas por el gremio se encuentran la reducción de personal en la costa, el recorte de horarios que deja amplios sectores sin cobertura, el desmanejo organizativo con cambios improvisados en los turnos y la falta de equipamiento básico, con casillas en mal estado, vidrios rotos y ausencia de herramientas esenciales para el trabajo.
“Hoy el servicio se sigue prestando únicamente por el compromiso de los trabajadores, pero la playa está técnicamente inhabilitada, poniendo en riesgo la vida tanto de los bañistas como de los propios guardavidas”, alertó Espinach.
Acusaciones a la gestión municipal
El referente gremial también cuestionó duramente a la gestión municipal por el manejo del presupuesto. Denunció prácticas de corrupción y contrastó la falta de recursos básicos para garantizar la seguridad en playa con lo que describió como un “festival de horas extras” destinado a la jefatura.
“No solo subieron repentinamente las tasas un 66% interanual, sino que además no dan respuesta a una situación crítica en un servicio que es obligatorio. Encima, esta semana fuimos notificados por la Provincia de que las playas continúan inhabilitadas justamente por estos recortes”, remarcó.
Medidas de fuerza
En asamblea, las y los guardavidas resolvieron por unanimidad rechazar la propuesta municipal y declararse en estado de alerta y movilización. Si bien por el momento no se implementa un paro total para no abandonar la seguridad de los bañistas, no descartan profundizar las medidas si el Municipio no modifica su postura.
“La pelota está del lado del municipio. Con esta medida estamos mostrando el descontento unánime de los trabajadores y también las consecuencias que puede tener este conflicto a futuro si no hay respuestas”, concluyó Espinach.