La ciudad de Río Tercero quedó conmovida esta semana tras conocerse la muerte de Elías Casu, jefe de Recursos Humanos de la empresa Petroquímica Río Tercero (PR3). El directivo fue hallado sin vida en su domicilio y la causa fue caratulada como de etiología dudosa. Hasta el momento, la Justicia mantiene la investigación bajo secreto de sumario.
Casu no era un jerárquico más dentro de la estructura de la compañía: había sido designado como interlocutor con los empleados después de los despidos masivos que afectaron a la planta en los últimos meses. Su muerte ocurre en el momento más delicado de la historia reciente de PR3, una firma golpeada por la crisis productiva, las cesantías y las acusaciones gremiales de vaciamiento.
Un directivo recordado con respeto
En declaraciones periodísticas, Lucas Felici, secretario gremial del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos, expresó palabras de reconocimiento hacia Casu: “Era una persona muy buena y muy educada”. Al ser consultado por las circunstancias del fallecimiento, Felici advirtió: “La verdad que no tengo muchos datos, sería un irresponsable hablar de una situación así”.
La conmoción por el deceso no frenó el conflicto laboral. Los trabajadores continúan con la ocupación pacífica de la planta de Río Tercero, mientras reclaman por la reincorporación de los despedidos y el pago de salarios atrasados.
Más de 300 despidos y una planta paralizada
La crisis de Petroquímica Río Tercero no comenzó con la muerte de Casu, sino que viene escalando desde octubre de 2024, cuando la empresa inició un proceso de despidos masivos. En menos de un año, fueron cesanteados más de 300 trabajadores, lo que redujo la dotación de 375 a menos de 150 empleados.
Hoy, la planta está prácticamente paralizada. Los operarios denuncian que no tienen tareas asignadas y que la producción está frenada. “No estamos trabajando porque no nos dan tareas, está todo parado y nada, es como que entras a una fábrica, cumpliste tu horario y esa es la resistencia”, relató Felici.
Denuncias de vaciamiento y lockout patronal
El sindicato sostiene que detrás de los despidos masivos existe un plan de vaciamiento empresarial y la posibilidad de una venta encubierta. Según denunció Felici, la compañía paralizó la producción y vació los tanques sin dar explicaciones. “Entramos en la etapa en donde todos se esconden, donde nos dejan solos”, denunció.
El gremialista apuntó contra el directorio de la empresa, el Ministerio de Trabajo y el Gobierno nacional, acusándolos de no brindar respuestas en un conflicto que impacta de lleno en la economía regional. “Se están apagando las industrias en Argentina, y Córdoba no es ajeno a eso. Río Tercero es una de las ciudades más afectadas, y acá no habla nadie ni aparece nadie”, remarcó.
Un conflicto social que golpea a las familias
La situación económica de las familias trabajadoras se agrava día a día. Muchos despedidos no cobraron la totalidad de sus indemnizaciones y quienes aún permanecen en la planta denuncian que no perciben los sueldos en tiempo y forma.
“Tenemos trabajadores que no tienen para comer. Te destrozan la vida, la familia. La verdad es que nos han dejado tirados en la calle”, aseguró Felici, graficando la magnitud del drama social que atraviesan los operarios de PR3.
La muerte de Casu, en este contexto, es un golpe más en un escenario donde se combinan tragedia personal, crisis empresarial y conflicto gremial. Mientras tanto, la incertidumbre crece en Río Tercero, una ciudad que siente en carne propia las consecuencias de la desindustrialización y el abandono de la política hacia los trabajadores.