Sin un acuerdo a la vista con las empresas del sector, el paro de choferes de larga distancia impulsado por la Unión Tranviarios Automotor (UTA) continuaba este sábado y está previsto que se extienda hasta el próximo lunes, por lo que no habría servicio a lo largo de todo el fin de semana.

La medida se inició a partir del reclamo por parte del sindicato de un aumento de sueldo y del pago de conceptos salariales que, aseguran, les están adeudando a los conductores.

En medio de la medida de fuerza que comenzó el viernes al mediodía, en las redes sociales circuló un video de un grupo de trabajadores de una de las compañías de micros de larga distancia alrededor de una olla popular en uno de los galpones que tiene una firma del sector.

“Le estamos haciendo el aguante a la UTA. Paro nacional de larga distancia. Olla popular estamos haciendo”, se la escucha decir a la persona que filmó la escena, en la que se ve a varios choferes participando de la protesta.

El cese de actividades de los transportistas, convocado con el objetivo de lograr un aumento salarial, comenzó el viernes, se prolongará durante todo el fin de semana y culminará recién el próximo lunes a las 12 del mediodía.

“No vamos a permitir que nos precaricen las condiciones laborales de los compañeros representados, como prenda de cambio ante un justo pedido de aumento salarial”, anunció el sindicato a través de un comunicado oficial.

Entre otros puntos, la UTA aseguró que “la inmensa mayoría de las empresas del sector” tienen “salarios impagos o pagos parciales de los haberes por los que se ha trabajado” y también adeudan “sumas no remuneratorias acordadas”, así como viáticos y otros conceptos.

Por su parte, la Cámara Empresaria de Larga Distancia (CELADI) remarcó que la actividad “se encuentra atravesando en los últimos años una compleja crisis estructural, financiera y económica, profundizada aún más, por una pandemia que lo mantuvo paralizado en su totalidad por más de 9 meses consecutivos y que aún hoy, habiendo transcurrido un largo período desde su reactivación, apenas ha logrado reincorporar al 30% de su personal mientras que el restante 70% continúa suspendido por el derrumbe de la demanda”.

“Las empresas no se niegan a ofrecer y/o a negociar con el gremio mejoras para las empleadas y empleados de la actividad, simplemente no encuentran aún el cómo hacerlo, por todas las razones ya mencionadas. Y no resulta difícil suponer que de seguir por este mismo camino el futuro de la actividad en modo alguno puede vislumbrarse como promisorio”, agregó el organismo.

Ya a principios de mes y en medio de un conflicto salarial similar, la UTA inició por la madrugada del 8 de agosto un paro de colectivos de corta distancia que afectó a las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada.

El gremio explicó que la medida de fuerza fue dispuesta porque “las empresas no depositaron una suma mensual en concepto de estímulo acordada con el sector” en las últimas paritarias, razón por la cual decidieron interrumpir el servicio de todas las líneas de esta zona, tanto provinciales como municipales.

La ausencia de pago, indicaron aquella vez los voceros, afectaba a choferes, administrativos, técnicos, mecánicos y otros empleados vinculados a la actividad. En este sentido, el sindicato remarcó entonces que hay “alrededor de unos 1.800 trabajadores a los que le corresponde cobrar el monto salarial acordado”.