La crisis del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) sumó un nuevo capítulo de tensión con el paro de 72 horas que llevaron adelante los médicos platenses y que finalizó este lunes a las 0 horas. La medida, impulsada por la Agremiación Médica Platense (AMP), reactivó el conflicto por pagos atrasados y dejó expuesto un sistema sanitario cada vez más presionado.
Paro de 72 horas y conflicto abierto
La medida de fuerza se extendió durante viernes, sábado y domingo, con suspensión de la atención a afiliados en consultorios y centros privados, manteniendo únicamente guardias, emergencias y cirugías oncológicas.
El reclamo central fue la falta de pago de prestaciones ya realizadas. Según denunciaron desde la AMP, una parte significativa de los profesionales aún no percibió sus honorarios, pese a desembolsos parciales realizados por la obra social.
Aunque la medida se levantó, el conflicto sigue abierto. Desde el sector médico ya advirtieron que podrían retomar acciones si no se regulariza la situación en el corto plazo.
Deuda, atraso y deterioro salarial
El paro volvió a poner en primer plano el problema estructural del financiamiento del IOMA. La deuda con prestadores ronda los $1.300 millones por prestaciones de febrero y se combina con honorarios congelados desde fines de 2025.
La propuesta oficial —un aumento del 6%— fue rechazada por insuficiente frente a la inflación y el deterioro acumulado. En términos gremiales, el conflicto refleja una pérdida sostenida del poder adquisitivo y condiciones de trabajo cada vez más complejas.
El médico Carlos Alberto Marcheschi ya había advertido sobre un escenario de “extrema vulnerabilidad” del sistema, con profesionales sobrecargados y deudas salariales que en algunos casos se arrastran desde hace meses.
Afiliados afectados y presión sobre hospitales
Como ocurre en cada conflicto sanitario, el impacto más inmediato recayó sobre los afiliados, que durante el fin de semana vieron restringida la atención en múltiples especialidades.
La situación se da en un contexto de creciente demanda y traslado de pacientes al sistema público. Intendentes bonaerenses vienen alertando sobre hospitales saturados y dificultades para sostener la atención.
El intendente de Rojas, Román Bouvier, advirtió que la demanda “crece a pasos agigantados”, mientras que Cecilio Salazar señaló que cada vez más pacientes quedan fuera del sistema privado por falta de cobertura.
En esa línea, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, reconoció que el sistema público ya atiende entre un 30% y 40% más de población.
Tensión política y amenaza de escalada
El conflicto no solo tiene un componente gremial, sino también político. Durante el paro, el IOMA llegó a intimar a los médicos para que retomen la atención y advirtió sobre posibles sanciones, en medio de un fuerte cruce con las entidades profesionales.
Desde la conducción del organismo atribuyen parte de la crisis a problemas de financiamiento vinculados al contexto nacional, mientras que desde la oposición insisten en que la responsabilidad es de la gestión bonaerense.
En paralelo, volvió a instalarse el debate por la autarquía del IOMA como posible salida estructural para garantizar pagos en tiempo y forma.
Un conflicto que no terminó con el paro
Aunque el paro se levantó formalmente este lunes, el conflicto está lejos de resolverse. La combinación de deuda, atraso en pagos y deterioro salarial mantiene en estado de alerta a los profesionales de la salud.
En clave gremial, el episodio deja una señal clara: sin una recomposición de ingresos y un esquema de financiamiento más previsible, las medidas de fuerza podrían repetirse y profundizarse.
Y en el medio, como siempre, quedan los afiliados y un sistema sanitario que muestra signos cada vez más evidentes de desgaste.