En la sede de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) seccional Entre Ríos, el sindicato de trabajadoras sexuales entregó un reconocimiento económico, a modo de jubilación simbólica, a cuatro trabajadoras sexuales de la capital entrerriana. 

En el acto estuvo presente la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) a nivel nacional, Georgina Orellano.

La iniciativa forma parte de la campaña “Jubilación para las putas” que lidera AMMAR y busca visibilizar la importancia de reconocer derechos laborales para quienes ejercen el trabajo sexual. En total se beneficiarán 20 trabajadoras sexuales mayores de 50 años de distintas provincias del país.

En Entre Ríos recibieron el bono Norma Torres, secretaria general de AMMAR en la provincia, Susana Ibarra, Salma Susana y Silvia Olave, quienes ejercen el trabajo sexual desde hace 25, 22 o 15 años.

El dinero de la campaña se recaudó a través de las donaciones recibidas durante el Puta Fest Edición Jubiladas. Un evento de colecta organizado por AMMAR, que contó con la conducción de Señorita Bimbo y Stefy Fernández y las participaciones de Vanesa Strauch, Lula Bertoldi y Sara Hebe. La transmisión se realizó vía streaming desde Casa Brandon.

En Argentina el empleo sexual no es un delito, pero tampoco está reconocido como trabajo. Las personas que se dedican a la actividad no tienen la posibilidad de acceder a derechos laborales como obra social y jubilación. La pandemia puso en evidencia el desamparo histórico que han enfrentado las trabajadoras sexuales y ante la imposibilidad de salir a trabajar durante las fases de confinamiento estricto, generó una grave crisis alimentaria y habitacional en el sector. 

“En este contexto, hacer realidad el sueño de jubilarse para 20 trabajadoras sexuales de 50 a 70 años tiene un significado muy valioso en la lucha que lleva adelante AMMAR para que el Estado argentino reconozca el trabajo sexual y garantice su acceso a derechos”, dijeron desde AMMAR.

Sobre este acto, Norma Torres contó a UNO Entre Ríos: "Este bono económico fue un mimo al alma. Pero me hubiera gustado que esto no hubiese sido un acto simbólico impulsado por nuestras propias compañeras, que gestionaron los fondos, sino una jubilación genuina por parte del Estado. Nos gustaría que algún legislador nos reciba, porque nosotras también hacemos aporte al Estado con nuestros impuestos y no tenemos acceso a una vivienda, a una obra social, ni a una jubilación".

“Esto es un gran gesto de nuestras compañeras, ya que el Estado sigue ausente hacia nuestro sector, que es olvidado y marginado”, dijo a modo de conclusión.