Antes de cerrar el año, en una cumbre con diversos gremios, funcionarios de la gobernación de la provincia de Buenos Aires se comprometieron a convocar en enero del 2026 a las paritarias estatales. Luego de algunas reuniones donde no se hizo ninguna oferta salarial, la gestión de Axel Kicillof admitió que recién este año podría mejorar los ingresos de los trabajadores, pero alertó que el ajuste del gobierno nacional complica el panorama. Por eso, mientras los gremios piden respuestas concretas, desde La plata volvieron a recordar la “asfixia financiera” que sufren por parte de Nación.
Empleados estatales, judiciales y docentes aguardan el llamado a paritarias salariales tras la postergación que tuvieron los llamados en diciembre pasado. En este contexto, la incertidumbre domina la escena, por lo cual voceros de la gobernación salieron a recordar que el problema para dar una respuesta a los pedidos es el ajuste libertaria, que se sigue profundizando, con especial énfasis en la provincia de Buenos Aires.
Desde el entorno del mandatario provincial insisten en que el escenario está condicionado por la “asfixia financiera” que sufre la Provincia a raíz de las políticas del gobierno nacional. Sin embargo, la incertidumbre crece ante la falta de un aumento que recomponga de manera significativa los salarios, muy por detrás de la inflación.
Relación
La relación entre los gremios estatales bonaerenses y el gobernador Axel Kicillof atraviesa uno de sus momentos más delicados, luego de transitar buena parte de los últimos seis años en armonía. El atraso salarial, la pérdida del poder adquisitivo y la falta de definiciones concretas sobre la recomposición de haberes encendieron las alarmas en los sindicatos que representan a trabajadores de la administración pública, la educación, la salud y el Poder Judicial. Sin embargo, por el momento no se esperan medidas de fuerza o reclamos demasiados airados.
Mientras algunos dirigentes gremiales canalizan su malestar con críticas al gobierno nacional de Javier Milei, otros ya advierten que la paciencia se agota y que podrían avanzar con medidas de fuerza si no hay respuestas en el corto plazo. El 22 de diciembre pasado, Kicillof mantuvo un encuentro con la dirigencia sindical para comunicarles que la negociación salarial se retomará en enero. Los gremios pretendían que el aumento se aplicara en diciembre y se pagara mediante una planilla complementaria, algo que fue descartado.
Otros aspectos
Las negociaciones también pasaron por la Legislatura provincial, donde los gremios presionaron vincular la reapertura de paritarias con la aprobación del Presupuesto 2026 y la autorización para emitir deuda que permita financiamiento. Según sindicalistas, no habrá avances sustanciales en los salarios sin señales claras del esquema financiero y de gasto provincial para los próximos meses.
La situación bonaerense también se inscribe en un contexto general de tensiones salariales en todo el país, donde varias provincias debaten mecanismos de actualización por inflación, como cláusulas automáticas o negociaciones trimestrales, para dar previsibilidad a los ingresos públicos. Aunque algunos acuerdos provinciales recientes, como en Neuquén, avanzan con esquemas de actualización por IPC, la realidad financiera bonaerense dificulta propuestas similares por ahora.