Las negociaciones salariales entre los sindicatos aceiteros y las empresas agroexportadoras quedaron estancadas, luego de la nueva audiencia realizada esta semana. A pesar de las recientes mediaciones gubernamentales, que incluyó la declaración de la conciliación obligatoria para evitar un paro de actividades, las partes no han logrado un acuerdo, lo que genera incertidumbre en un momento estratégico para la economía nacional debido al inicio de la cosecha récord. Por ahora, la resolución del conflicto depende de la voluntad de las partes para destrabar las paritarias antes de que finalice el periodo sin paros. El mismo termina el 18 de junio próximo, a la tarde.
De hecho, hubo una reunión virtual entre la Federación Aceitera, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo y representantes de las cerealeras y no hubo avances. "Brevísima, ningún avance", dijeron desde el sindicalismo sobre la tercera reunión a distancia. En la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) sostienen que los responsables de que sea "brevísima" son los sindicalistas: "Ellos no hablan, están cinco minutos y cortan. Por eso queremos la presencial para ver qué llevan". Igualmente, pudieron acordar para el martes próximo una reunión presencial ante la Secretaría de Trabajo de la Nación.
En la Federación Aceitera creen que volverán a intentar una negociación por índice inflacionario y no por un monto por el salario mínimo vital y móvil, como quieren los sindicalistas. Es que es la primera traba en la negociación: mientras la CIARA sostiene que debe actualizarse los salarios sobre la base del Índice de Precios al Consumidor del INDEC, es decir, que ningún salario real pierda contra la inflación, la federación tiene un cálculo distinto para cubrir necesidades básicas. En este caso, pide 2.879.877 pesos para un básico, hoy en 2.344.000 pesos, aunque con extras y otros ítems pueden triplicar en algunos casos.
Negociación
Vale recordar que para tener más fuerza la Federación y el SOEA se unieron para negociar paritarias. “Lo que queremos es negociar. No amenazamos con un paro”, afirmó Daniel Succi, titular del SOEA de San Lorenzo, en declaraciones al diario La Nación. El conflicto cobra relevancia internacional puesto que el sector es el principal generador de divisas para el país y concentra la mayor capacidad de procesamiento de soja a nivel global.
Además, el dirigente defendió el reclamo de llevarlo a los 2.800.000 pesos, apalancado en las millonarias inversiones anunciadas por Molinos Agro y Louis Dreyfus tras bajarse del concurso de Vicentin: “Todos acá en el Cordón Industrial están invirtiendo de a 30, 40 o 50 millones de dólares y son empresas de primer nivel que ganan mucha plata. Lo único que les digo a los empresarios es que a mí me gusta tener paritarias cara a cara, no por Zoom. A mí no me gusta ventilar las cosas tampoco”, concluyó Succi.
Mirada empresarial
En tanto, la CIARA argumenta que ya se le otorgó el 13,5 por ciento adelantado y la inflación del año no llegó a eso. “Tenemos propuestas vinculadas a la inflación", adelantan. Se verá qué es, porque desde hace semanas sostienen en boca de Gustavo Idígoras, presidente de la cámara, que el 20 por ciento pedido "es un absurdo que tiene más connotaciones políticas que reales”.
La industria aceitera argumenta que las exigencias sindicales actuales son desmedidas en comparación con el resto del sector privado. “El salario promedio del empleo privado registrado ronda los 1,4 millones de pesos, mientras que la categoría inicial aceitera parte de 2,34 millones de pesos, una diferencia del 67 por ciento por encima del promedio privado formal”, indican. Y agregan que, en las categorías superiores, la diferencia llega hasta el 117 por ciento, mientras que el salario promedio ponderado del sector aceitero alcanza los 4,9 millones de pesos en mayo de 2026. Es decir: puede haber más altos.