En pleno contexto electoral, surge esta iniciativa para subir el piso del impuesto a las ganancias (salarios a partir de los $150.000 brutos).

Históricamente, desde el movimiento obrero argentino (sobre todo, con Hugo Moyano encabezando la CGT), se vino reclamando con multitudinarias movilizaciones, no para la suba del mínimo no imponible, ni para la actualización de las escalas del impuesto a las ganancias.

Se movilizó para pedir por la eliminación de la aplicación del impuesto a las ganancias a trabajadores y jubilados en la República Argentina

Hablamos de un impuesto que, para los activos y pasivos, es confiscatorio, nefasto, injusto y de corte neoliberal.

El salario y la jubilación, no son ganancia.

Es importante señalar, que los trabajadores y los jubilados, no están en contra de la existencia del impuesto a las ganancias. 

Solo que el tributo debe ser aplicado, a quienes realmente generan riquezas en nuestra Nación, como por ejemplo: el juego, la megaminería, las petroleras,  el campo, los bancos, entre otros.

En la práctica, la modificación que se hizo sobre la ley del impuesto a las ganancias, fue un paliativo temporario para los activos y pasivos. 

Pero no solo que, con el devenir de los meses, el problema reapareció ante los nuevos acuerdos paritarios que vuelven a colocar a millones de trabajadores y jubilados por encima del nuevo mínimo no imponible, sino que la pesadilla que padecemos desde hace años, vuelve nuevamente a surgir.

Existen actividades, en las que existen carreras administrativas, como son en la administración pública municipal, provincial y nacional, en las entidades autárquicas, entre otras más; en las que la continuidad de la aplicación de este nefasto tributo, tiene una importante incidencia negativa.

Habría que preguntarse: 

¿Qué trabajadora o trabajador, va a querer una promoción a un cargo de jefatura, que implique tener un salario bruto que pueda superar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, para comenzar a pagarlo?

¿Tener un cargo de jefatura, tener mayores responsabilidades, mayor carga horaria, personal a cargo, para terminar percibiendo de bolsillo un ingreso inferior al de sus propios subalternos?

Es por ello, que, de forma indirecta, la última modificación de la ley del impuesto a las ganancias terminaría funcionando no sólo como un parche electoral, sino también como un verdadero instrumento que podría servir para ponerle techo a las paritarias.

Lo que sí llama poderosamente la atención, es el abandono de la lucha para la eliminación de la aplicación de ganancias a trabajadores y jubilados, por parte no solo de una CGT. ausente, sino fundamentalmente por parte de todo el movimiento obrero argentino en su conjunto. 

¿Acaso a quienes integran los Consejos Directivos de aquellos Sindicatos, en los que sus propias afiliadas y afiliados son alcanzadas por ganancias, no lo padecen también? 

¿Se han preocupado por relevar los elevados montos que le son descontados por este impuesto, a las trabajadoras, trabajadores y pasivos que representan?

¿Qué hacen al respecto?

Lamentablemente, tenemos una conducción en la CGT Nacional, que ha demostrado no estar a la altura de las circunstancias en los últimos años.

Necesitamos dirigentes sindicales activos e independientes de la política partidaria (mujeres y hombres) , que demuestran ser merecedores de ocupar cada cargo en el que están en las organizaciones sindicales. 

Necesitamos gente que hable menos y que gestione más, y en muchos casos es necesario iniciar un proceso de recambio dirigencial y generacional en los sindicatos.

Históricamente el movimiento obrero, tuvo dirigentes gremiales que alcanzaron enormes conquistas para los activos y pasivos, pero desde esa época hasta la actualidad no se logró ninguna conquista relevante.

Quizás sea hora de que las nuevas generaciones inicien este proceso, para volver a poner al sindicalismo en el lugar que tuvo siempre, instalando agenda, atendiendo las necesidades de los trabajadores y de los jubilados, exigiendo la reconversión de planes sociales en trabajo digno, combatir de verdad el trabajo no registrado en el país, y lograr de una vez por todas la eliminación de la aplicación del impuesto a las ganancias a quienes trabajan y a quienes se han jubilado.