Con cambios menores, el oficialismo consiguió los votos y aprobó la muy cuestionada reforma laboral

Con 134 manos alzadas, la Ley de Modernización laboral obtuvo un importante aval de los libertarios y sus aliados. Se sacaron los límites en las licencias médicas, pero se blindó la mayoría de los artículos, que se aprobaron y enviaron al Senado para su revisión final.

Viernes, 20 de febrero de 2026 07:49

En una sesión extensa que duró más de 12 horas, la cámara de Diputados aprobó con cambios el proyecto de reforma laboral. En medio de movilizaciones en todo el país y un paro general de la CGT, el oficialismo logró los votos necesarios para avalar la iniciativa, que ahora será remitido al Senado para analizar las modificaciones aplicadas en la redacción. La iniciativa recogió 135 votos a favor y 115 rechazos en la votación en general, y ahora para ser convertida en ley deberá ser ratificada por el Senado, ya que se eliminó el artículo 44 que establecía una rebaja de los salarios para los trabajadores que tengan un accidente o enfermedad, fuera del ámbito laboral.

El proyecto fue aprobado con el voto favorable de La Libertad Avanza, Fuerzas del Cambio (UCR, MID, y PRO), Innovación Federal, Producción y Trabajo, Independencia, y algunos diputados sueltos monobloquistas. En cambio votaron en contra la totalidad de los diputados de Unión por la Patria, la gran mayoría de los diputados de Provincias Unidas, los cuatro integrantes del Frente de Izquierda, y los monobloques de Marcela Pagano, Natalia de la Sota y el puntano peronista Jorge Fernández.

En la votación en particular, el oficialismo logró blindar cada uno de los 26 títulos y 218 artículos del proyecto de reforma laboral. Ese incluye artículos polémicas como los que regulan las indemnizaciones y el Fondo de Asistencia Laboral, la supresión de la ultraactividad de convenios colectivos, la restricción de las tutelas sindicales, la limitación del derecho a huelga, la derogación de estatutos profesionales, y el desfinanciamiento del INCAA. El trámite continuará en el Senado y por ese motivo, el oficialismo convocó a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de presupuesto para este viernes a las 10, con el objetivo de emitir dictamen y así poder llevarlo al recinto el viernes 27 de febrero, en la antesala a la Asamblea Legislativa en la que el presidente Javier Milei inaugurará las sesiones ordinarias del Congreso.

Cambios

El proyecto que busca sancionar al gobierno de Milei introduce fuertes cambios en el sistema de convenios colectivos de trabajo, en la Ley de Asociaciones Sindicales, limita el derecho de huelga en los servicios públicos, crea el Fondo de Asistencia Laboral para financiar despidos, reduce las indemnizaciones, y establece un banco de horas para no pagar  horas extras.

El presidente de la comisión del Trabajo, Lisandro Almirón, defendió la reforma laboral y destacó “el marco regulatorio actual no hace otra cosa que expulsar a las personas de la formalidad”. Almirón, el único libertario que expuso a lo largo del debate y que fue abucheado por los opositores por leer su discurso, dijo que "hace décadas que nuestro país tiene un problema de fondo grave que es la incapacidad de crear empleo genuino". “No podemos ignorar la realidad de la que partimos y la realidad es que hoy el 55 por ciento de las personas están en la informalidad. Millones de argentinos trabajan por afuera del encuadre de las leyes vigentes sin aportes, sin obra social”, graficó.

La voz de los trabajadores

Durante el debate de la cámara baja, los diputados nacionales de origen sindical representaron a los trabajadores, y plantaron su oposición ante la reforma. En este sentido, hablaron Sergio Palazzo y Carlos Cisneros (La Bancaria), Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores), Vanesa Siley (FE-SITRAJU), Mario “Paco” Manrique (SMATA), y Hugo Moyano (h) (Camioneros), quienes manifestaron su rechazo a la iniciativa del Ejecutivo y su repudio a los gobernadores que facilitaron el quórum para iniciar el debate.  Cisneros, dirigente de Tucumán, tildó a la iniciativa de “mamarracho jurídico y anticonstitucional”, y advirtió que la ley que se votará solo otorga herramientas para despedir “al antojo patronal”. “Lo que los trabajadores hoy perdemos, lo vamos a recuperar en la calle, en la justicia y con la lucha”, sentenció el legislador, subrayando que ningún peronista puede avalar un proyecto que busca debilitar a las organizaciones sindicales.

Por su parte, Siley advirtió que la ley producirá una transferencia de riqueza que causará “dolor y miseria” a millones de argentinos. Siley apuntó directamente contra los legisladores de las provincias gobernadas por el peronismo que facilitaron el quórum y que cuentan con una tradición de lucha: “¿Cómo le van a explicar a la tradición de un pueblo de lucha como el de Felipe Varela de Catamarca, la traición que están haciendo al pueblo catamarquero, los que se sentaron a dar quórum?”, apuntó Siley que también recordó al salteño Martín de Güemes, entre otros caudillos regionales. Por su parte, Manrique calificó el proyecto como un escondite para el “fracaso del plan económico” del Gobierno y desmintió que la norma genere empleo genuino. En esa línea, recordó que con la legislación vigente se crearon millones de puestos de trabajo durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, diferenciando aquellas políticas productivas de la actual mirada orientada a la especulación.

Por último, Hugo Moyano (h), referente de Camioneros, tildó a la reforma como la más regresiva desde la última dictadura militar y denunció que su carácter es “totalmente inconstitucional por violar instrumentos internacionales”. Moyano sostuvo que el oficialismo busca “destruir el modelo sindical argentino” precisamente por la fortaleza y organización que le otorgó el peronismo y que se diferencia de las estructuras gremiales de la región y del mundo por su peso político y capacidad de acción.

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