Desde hace décadas, la clase trabajadora y pasiva de nuestro país, viene reclamando la eliminación de la aplicación del Impuesto a las Ganancias a todos los gobiernos de turno.

Lamentablemente, han pasado varios gobernantes en el poder, muchos de ellos autoproclamados “peronistas”, pero que en la práctica y durante su mandato, se mantuvo el Impuesto a las Ganancias.

En la práctica, solo quienes generan ganancias millonarias y por lo tanto deben pagar este impuesto, son sectores como por ejemplo: la renta financiera, la renta petrolera, la mega minería y el juego, entre otros.

Basta hacer un simple análisis de las definiciones de salario y jubilación, para entender el porqué, no deben pagar nunca más ganancias los mismos.

¿Cómo se puede cobrar ganancias a un trabajador por percibir un salario? ("Salario es la suma de dinero que recibe de forma periódica un trabajador de su empleador por un tiempo de trabajo determinado o por la realización de una tarea específica o fabricación de un producto determinado").

¿Cómo puede ser que pague ganancias un jubilado por simplemente percibir su jubilación? ("Jubilación es el acto administrativo por el que un trabajador en activo, ya sea por cuenta propia o ajena, pasa a una situación pasiva o de inactividad laboral, tras haber alcanzado la edad máxima, o por enfermedad crónica grave o incapacidad. Obtiene entonces una prestación monetaria para el resto de su vida".

El impuesto a las ganancias, aplicado a los trabajadores y jubilados en la Argentina, es sin lugar a dudas, un tributo injusto, regresivo, confiscatorio y de corte neoliberal.

El anterior gobierno del ex – presidente Mauricio Macri, en su campaña electoral para la Presidencia, dijo que los trabajadores en su gobierno no pagarían ganancias. No cumplió para nada esta promesa electoral al pueblo (como otras tampoco).

En la gestión del actual gobierno nacional, se implementaron desde el Congreso, cambios en la Ley de Ganancias (para que menos trabajadores y jubilados paguen este impuesto).

Si bien es un alivio transitorio para estos sectores (podríamos decir un parche), el problema persiste porque se sigue considerando ganancia  tanto al salario y a la jubilación.

Asimismo, este cambio implementado en la ley de ganancias, provoca dos efectos que directamente o indirectamente perjudican a quienes trabajan.

En primer lugar, funciona como una forma de ponerle techo a las paritarias, y por otro lado, desalienta la carrera laboral especialmente en el Estado, pero también en el sector privado.

Al fijarse el piso a partir del cual se comienza a pagar ganancias: ¿Qué trabajadora o qué trabajador va a pretender tener una suba salarial, para terminar siendo alcanzado por ganancias?

Desde el punto de vista de la carrera laboral en el Estado (especialmente) y en el sector privado también: ¿Quién va a querer concursar para cubrir un cargo de Jefatura,  que significará tener mejores ingresos y seguramente, comenzar a tributar impuesto a las ganancias?

¿Se imaginan una Jefatura que en la mayoría de los casos, tiene más carga laboral, más responsabilidades, personal a cargo, entre otras; que a causa de su promoción y de un mejor salario; comience a pagar ganancias y que termine irónicamente teniendo menores ingresos de bolsillo que sus propios subalternos?

La modificación implementada por el actual Congreso Nacional hace poco tiempo, termina desalentado aumentos salariales dignos y acordes (en relación a la pérdida de poder adquisitivo real), y desalienta la carrera laboral también.

Somos millones de personas, las que estamos convencidas que se tiene que eliminar definitivamente la aplicación de ganancias a los activos y pasivos,   pero sí debe ser cobrado a quienes realmente generan ganancias en nuestra Nación.

Necesitamos urgentemente,  un recambio dirigencial y generacional en la C.G.T., con un único conductor.

 Los actuales dirigentes que están al frente, no representan los intereses de la clase trabajadora y menos a los jubilados.

Cumplieron su ciclo y deberían dar un paso al costado en las próximas elecciones de esta Central Obrera Nacional.

¿Por qué si no hay respuestas de los gobernantes, no se organiza y se lleva adelante un verdadero y contundente plan de luchas nacional, para que definitivamente se elimine el Impuesto a las ganancias (Cat. 4ta.), desde todos los Sindicatos argentinos?

¿Qué sucede con el Congreso Nacional y las distintas fuerzas o bloques que lo integran, que no se ponen de acuerdo para llevar adelante, una verdadera reforma tributaria nacional (facultad del Congreso), que le saque de la espalda al pueblo argentino, una de las presiones tributarias más pesadas e injustas del mundo?

Podrían empezar a trabajar en eso y agregarlo en sus agendas como un tema prioritario, Señores Legisladores Nacionales.

Con la situación económica de la última década (por lo menos), todos los gobiernos (incluyendo el actual), vienen engrosando los números de la pobreza, entre la elevada inflación, el I.V.A., el impuesto a las ganancias y el resto de los tributos que se aplican a trabajadores y jubilados (incluyendo a otros sectores vulnerables).

Sólo han logrado reducir drásticamente el poder adquisitivo de los argentinos, lo que se traduce en la práctica en un mayor enfriamiento de la economía, y como uno de los resultados obtenidos, reitero, se observa un importante aumento de la pobreza que aumenta día a día, sin acciones que tiendan a modificar esta grave situación, en un país en el que sobran los alimentos y el territorio.

Hay millones de argentinas y argentinos que pasan hambre, en el granero del mundo (especialmente niños y ancianos).

Es inmoral.

Creo que es hora de que cada uno empiece a corregir el rumbo a la mayor brevedad posible: el Gobierno Nacional, el Congreso y la C.G.T. (con un nuevo y único conductor).