Esta semana, el INDEC difundió los datos de inflación de diciembre, que tuvo un incremento del 2,8 por ciento, cerrando el 2025 con una tasa anual del 31,5 por ciento. El gobierno nacional salió a destacar que ser trata de número más bajo en ocho años, según publicó en sus redes sociales el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo. Pero la otra cara de la medición es que desde julio el valor del IPC crece mes a mes, lo que parece contradecir la idea de un proceso de desinflación, sino más bien todo lo contrario. En este contexto, volvieron los cuestionamientos a la forma de computar la suba de precios de la entidad nacional, que vienen realizando algunos sectores sindicales y de la oposición.
“No es lo que impacta en nuestra economía familiar”, dijeron desde la Mesa Sindical, espacio que viene criticando los datos oficiales, y hablando de “trucos y malabares” para esconder el verdadero valor de los incrementos. En este sentido, este mes comenzará a usarse una nueva metodología para el IPC, en base a canastas actualizadas, lo que genera expectativa. Si bien los gremios consideran que “poco cambiará”, se espera que haya un repunte de la inflación, al ser un índice “más realista”.
Pese al festejo de Caputo y las declaraciones victoriosas del presidente Javier Milei, en el gobierno ese 2,8 por ciento no cayó bien. La tendencia alcista se mantiene desde la mitad del año, y la nueva forma de medir, actualizando la canasta de productos y servicios, puede darle un empujón. “Está vez tuvieron que admitir que los rubros en que los argentinos gastamos más, fueron los que más subieron: alimentos, transporte, agua, luz, gas, combustibles y comunicaciones”, afirmó la Mesa Sindical, un espacio de más de 50 gremios que integran APJ GAS, APJBO, ASIJEMIN, aceiteros, varios gremios estatales y la Federación Judicial, entre otras organizaciones. Desde este colectivo se viene cuestionando el IPC, y pidiendo una actualización.
Según el INDEC, Transporte (4 por ciento) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4 por ciento) fueron las divisiones con mayor aumento durante el último mes del año. Respecto a los nuevos datos, afirmaron que “pone sobre el tapete una cuestión clave para las mayoría: ¿cuánto cuesta ir y venir del trabajo y cuánto cuesta comer?”. Para la Mesa Sindical, “esta medición está amañada y el gobierno tuvo que asumirlo”.
A partir de enero, habrá una nueva medición. Según informó la entidad, medirá el costo de vida con una canasta de consumo actualizada: ahora, los servicios públicos y el transporte pesarán mucho más que la comida en el cálculo final. “Es un maquillaje”, le dijo de forma tajante a Data Gremial un referente de la Mesa Sindical, sobre las expectativas que genera este cambio. Según su visión, más allá de esta actualización “se siguen con las mismas mañas para frenar lo que pasa en la economía real”.
En este sentido, el dirigente consultado recordó que ya en agosto del año pasado “denunciamos que por más que se cambien algunas cosas, las presiones y la injerencia política sigue. Y seguirá”. Además, adelantó que "algo va a corregir (el nuevo índice) pero lleva años que esa canasta refleje la realidad". En este punto, la Mesa Sindical dijo que el INDEC no mide “el 23 por ciento que nos deben a los trabajadores por su cálculo desactualizado y pretenden empezar de cero nuevamente, como si nada hubiera pasado”. Por eso, mantiene su reclamo de mejora salarial generalizada para trabajadores, jubilados y pensionados que compense esa pérdida, y permita mejorar la situación general de los asalariados.
Nuevo índice
El malestar generalizado de los gremios con el IPC obligó al gobierno a generar un nuevo método para medir la inflación, que según las versiones estaba listo hace unos años –la actualización se hizo entre 2018 y 2019 –pero no se puso en marcha por cuestiones políticas. El nuevo esquema de “ponderaciones” (cuánto influye cada rubro en el número final) altera el equilibrio del IPC. Lo que antes “movía la aguja”, ahora lo hará con menos fuerza, y viceversa, según la interpretación de los especialistas.
El rubro Vivienda, electricidad y gas pega el salto más grande: pasa de representar el 9,4 por ciento al 14,5 por ciento del gasto familiar. Por su parte, Transporte sube al 14,3 por ciento y Comunicaciones (internet y celular) prácticamente duplica su importancia, llegando al 5,1 por ciento. El rubro Alimentos y bebidas —el corazón de la medición histórica— baja su peso del 26,9 al 22,7 por ciento. También pierden terreno Indumentaria (cae al 6,8 por ciento) y Restaurantes y hoteles (baja al 6,6 por ciento).
El cambio se basa en la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017-2018, pero con ajustes realizados en 2025 para captar consumos post-pandemia. Es, en esencia, admitir que el país gasta más en el acceso a internet y mantenimiento del hogar que en esparcimiento o ropa nueva. Estos cambios fueron parte de los pedidos que vienen haciendo los trabajadores del organismo, desde hace años. Cuando se anunciaron, la Junta Interna de ATE en el INDEC recordó que “tiene entre sus históricos reclamos el de crear un sistema de estadístico nacional que sea independiente del poder político de turno, con metodologías reconocidas, que eviten las dudas que se fueron planteando, por distintas circunstancias, en los últimos años”.
Además, recalcaron que pese al descrédito que hay del IPC, “no hay ninguna forma de manipulación”. “El trabajo realizado es transparente y se rige por una metodología reconocida y validada. El problema es que la canasta y sus ponderaciones son anticuadas”, insistieron desde ATE-INDEC.
Expectativas
Cuando se anunció la nueva metodología, el propio INDEC aclaró que esto no generará “saltos bruscos de un mes a otro”, sino que busca evitar que el índice “quede ciego ante los consumos modernos”. Los primeros resultados con este sistema se conocerán a mediados de febrero, cuando se publique el dato oficial de enero. Lo cierto es que las expectativas no son las mejoras, y se espera que la tendencia alcista se mantenga. “Todo hace pensar que la inflación va a seguir subiendo en enero, porque la realidad es que los precios están en una escalada constante”, le dijo a Data Gremial una fuente del organismo, que conoce el funcionamiento de las estadísticas. Como ejemplo, esta fuente puso a la carne: “Esta aumentando mucho, va a bajar el peso en la medición de la canasta que se comienza a usar, pero va a empujar una suba igual”. En cuanto al peso de los servicios, sería el otro “motor” para que se mantenga la suba.
En este panorama, el año que comienza puede volver a poner en el centro de la escena el tema de la inflación.
Para la Mesa Sindical, este problema se suma a otros, como la destrucción de empleos y la reforma laboral. “Al mismo tiempo se introduce los casi 300 mil despidos, sólo en el trabajo registrado y la existencia de paritarias pisadas para la gran mayoría que no pudo acercarse ni a la inflación maquillada”, dijo el espacio. Los gremios que atraviesan varias actividades productivas de diferentes sectores también ponen en contexto el tratamiento de la reforma laboral, a la que califican de “esclavista”, puntualizan que “para ello no escatiman en prometer recursos a gobernadores de manera impúdica, quienes ya advirtieron que les succionan ingresos vitales con la nueva norma”. Por todo esto, se llamó a participar del paro y movilización del próximo 10 de febrero frente al Congreso Nacional.