Luego que el gobierno nacional decidiera otorgar un aumento salarial unilateral del 2 por ciento, los gremios universitarios alertaron sobre la pérdida salarial que vienen sufriendo en estos dos años de gestión libertaria. Desde el sector nodocente aseguraron que cada vez más trabajadores deben completar sus ingresos con otros empleos, por lo general de baja calidad. “Van esmerilando tanto a la planta docente como en los nodocentes, que está sufriendo el pluriempleo porque la situación económica es muy grave”, le dijo a Data Gremial Julián Di Silvestro, secretario general de ATUNLa. Este fenómeno parece ser una marca de la época: empleos de baja calidad que obligan a tener varios para llegar a la canasta básica. Así lo confirmaron los datos del último informe del Centro CIFRA de la CTA de los Trabajadores, que analizó las características del mercado laboral en 2024 y 2025, y alertó que por el momento esto no se refleja en una suba de desocupación, porque se compensa con este empleo absolutamente precarizado. Además, este panorama se completa con los salarios registrados promedio que según el análisis “no crecieron en el último año” y perdieron 5,8 por ciento de poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023. Para los gremios, esta situación se profundizará aún más si se aprueba la reforma laboral, que la semana que viene en el Congreso y que está configurando un gran frente de resistencia.
El informe del Centro CIFRA genera una radiografía respecto del mercado laboral que dejan los dos primeros años de gestión libertaria, que está en plena discusión con la inminente reforma laboral, que los gremios resisten por considerarla regresiva y dañina para los derechos de los trabajadores. La base en que se sienta el debate es un sector que ya está castigado por el modelo económico actual, según marcan los datos. En relación con los puestos de trabajo generados en esta etapa, recalcó el trabajo al que tuvo acceso Data Gremial, se destaca principalmente “el deterioro en su calidad”. “Aunque entre los terceros trimestres de 2023 y 2025 se crearon 486.600 nuevos puestos netos, el crecimiento se concentró exclusivamente en las categorías de asalariados no registrados y no asalariados y los puestos registrados en relación de dependencia cayeron en 222.300”, explicó el reporte. En ese sentido, “los problemas del mercado laboral se manifiestan más en el hecho de que el 85 por ciento del incremento del empleo que muestra la Encuesta Permanente de Hogares estuvo constituido por trabajadores informales por cuenta propia, que en el aumento de la tasa de desocupación del 5,7 por ciento al 6,6 por ciento en el mismo período”. A su vez, la caída en los puestos asalariados formales no es independiente del patrón sectorial de crecimiento.
Según los datos recogidos por CIFRA, los sectores que más destruyeron empleos, construcción e industria, fueron sumamente afectados por el esquema de políticas económicas; mientras que las ramas de actividad con mayor crecimiento económico no resultan relevantes como generadores de empleo, como sucede con el sector agropecuario, el sector minas y canteras y la intermediación financiera. A esto se le suma un fenómeno “notable y persistente” en los últimos años es el incremento del pluriempleo, que se profundizó bajo el gobierno de Milei: “la proporción de personas ocupadas con más de un empleo subió desde 11 por ciento en el segundo trimestre de 2023 a 11,9 por ciento en el mismo trimestre de 2025, reflejando la necesidad de complementar ingresos en los hogares”. Los casos como el de los nodocentes se multiplican en todo el país, de la mano de la baja de ingresos. Así, proliferan los trabajadores que se suman a las plataformas para completar salarios, que sigue alejada de la maorí de los salarios.
Caída de los ingresos
Esta precarización del empleo en la Argentina tuvo como consecuencia lógica una pérdida en los ingresos. Los salarios registrados promedio medidos por CIFRA “no crecieron en el último año y evidencian una pérdida de poder adquisitivo del 5,8 por ciento respecto de noviembre de 2023, mes previo a la asunción de Milei, o del 9,8 por ciento si el cálculo se realiza con un ‘IPC reponderado’ que considera una canasta de consumo más actualizada que la del IPC”. Dentro de esta dinámica, agregaron, la disparidad entre los salarios privados y públicos “es marcada”. Mientras que los salarios reales del sector privado prácticamente recuperaron los niveles de noviembre de 2023, los del sector público permanecen 14,4 por ciento por debajo, arrastrados por las remuneraciones del sector público nacional, que se redujeron un 33,3 por ciento.
Estos datos alejan cada vez más a los trabajadores de la canasta básica, mucho más a otros bienes u servicios. Ante las dudas que genera el IPC oficial –que en febrero estrenará actualización de contenidos –los gremios buscan alternativas para medir las necesidades salariales. El estudio más constante y confiable es el que hace la Junta Interna de ATE en el INDEC, que marca que en diciembre de 2025 un trabajador “necesitó 2.136.860 de pesos salario de bolsillo para cubrir las necesidades mínimas de un hogar tipo, constituida por una pareja con dos hijos en edad escolar”. Este valor surge de una canasta alimentaria mínima de 729.753 pesos y de 1.407.107 pesos necesarios para otros bienes y servicios esenciales. “Ningún salario por debajo de ese monto garantiza una vida digna”, marcaron en el reporte, al que tuvo acceso Data Gremial.
Política de ingresos
Este panorama desolador para los trabajadores se forjó, analizó el Centro CIFRA, por las decisiones gubernamentales, que impactaron en el nivel salarial “no sólo de manera indirecta, sino también a través de medidas explícitas”. Por un lado, explicaron, “mediante las definiciones sobre el salario mínimo, vital y móvil, cuyo poder adquisitivo en 2025 se redujo al 66,7 por ciento del valor registrado en 2023, ubicándose incluso por debajo de los niveles de la década de 1990”. Por otro lado, “por el techo impuesto a los acuerdos paritarios que se tradujo en un sendero negativo para los salarios de convenio durante el último año”. Las políticas de ingreso que dependen de fondos públicos también sufrieron extraordinarios recortes; el poder de compra de la jubilación mínima se redujo 9,1 por ciento entre 2023 y 2025 –y 13,8 por ciento si se considera la jubilación más el bono previsional-, lo que, sumado a retrocesos previos, la ubicó en un nivel 44,0 por ciento menor que en 2015 y por debajo de la década del noventa.
Si bien la asignación universal por hijo sobresale como “la única política de ingresos que tuvo un elevado crecimiento en su poder de compra (70 por ciento entre 2023 y 2025), el aumento se reduce al considerar conjuntamente la AUH y la Tarjeta Alimentar: 9 y 16 por ciento para familias con 1 y 2 hijos, respectivamente”. En este contexto, la participación de la masa salarial en el producto se redujo, pasando del 44,7 al 43,4 por ciento entre los terceros trimestres de 2023 y 2025, dado que las remuneraciones tuvieron una caída mayor que la productividad de la economía.