Ramón Oscar Olivera, quien hubiera cumolido este 7 de enero 50 años, tomaba tres colectivos para trabajar durante 13 horas en un country, pero una conductora ebria lo arrolló con su camioneta y terminó con su vida en Nordelta, justo cuando iba a ser padre por primera vez. Lejos de actuar con celeridad, la Justicia volvió a responder de una manera clasista al concederle a la implicada la libertad bajo fianza con una cifra que parece una verdadera burla para la familia de la víctima.
El Juzgado de Garantías Nº5 de Tigre, cuyo titular es el magistrado Walter Seatone, le habilitó la excarcelación a cambio de una caución real fijada en tres millones de pesos a Loreley Quevedo, de 38 años, quien fue imputada por el trágico hecho ocurrido en la zona norte del Gran Buenos Aires.
Según trascendió en ámbitos judiciales, el magistrado entendió que, aun frente a la gravedad del hecho, no existen riesgos procesales que justifiquen mantenerla tras las rejas. En ese sentido, evaluó que la imputada cuenta con arraigo y que puede afrontar el proceso penal en libertad, siempre bajo las condiciones impuestas por el tribunal.
Gran indignación
La decisión del juez representó un baldazo de agua fría para los seres queridos de Olivera, los cuales exigen una respuesta más contundente. Es más, la querella solicitó que Quevedo siguiera detenida dado que señala que el desenlace fatal del siniestro y las circunstancias que rodearon el choque ameritan una medida más severa.
En simultáneo, la investigación continúa su proceso. En ese contexto, los fiscales trabajan sobre peritajes accidentológicos, informes médicos y en la recolección testimonios de testigos clave para reconstruir con precisión cómo se produjo el impacto que terminó con la vida de la víctima. En tanto, la defensa de la implicada aduce que se trató de un hecho culposo y que no hubo intención de provocar el desenlace trágico.
El choque
El hecho ocurrió durante la mañana del último domingo de 2025, a la altura del barrio privado Santa Bárbara, donde Ramón Oscar Olivera se desplazaba por el costado de la calzada cuando fue impactado por una Jeep Renegade blanca que circulaba fuera de control.
La responsable del hecho fue sometida a un test de alcoholemia que arrojó resultado positivo: 0,63 gramos de alcohol por litro de sangre, bastante por encima del límite permitido. En un primer momento intervino la comisaría 2ª de Tigre junto al fiscal de turno en Benavídez, Cosme Iribarren, sin embargo después la causa quedó a cargo del fiscal José Amallo.
Los allegados de Olivera comentaron que salía de madrugada desde la casa de su novia en Grand Bourg, partido de Malvinas Argentinas. Para llegar a su empleo en un country de la zona, viajaba en tres colectivos y luego caminaba para encontrarse con un compañero que lo trasladaba al lugar donde realizaba tareas de mantenimiento.
“Mi hermano hizo todo bien. Trabajaba más de 13 horas por día, estaba sano y esperando a su primer hijo. Esta persona, manejando alcoholizada, nos destruyó la vida a todos”, remarcaba la hermana de la víctima cuando llegó a la escena del hecho.