Denuncian más de 100 despidos sin causa y sin indemnización en Flybondi, y apuntan a la “complicidad” del gremio: “Nunca vi un sindicato tan entongado”

Tras los retiros “voluntarios”, el pago desdoblado de salarios y el cierre de rutas, trabajadores despedidos de la low cost denunciaron persecución contra quienes reclamaron por sus sueldos y acusaron a la Asociación de Trabajadores de Flybondi (ATAF) de actuar en sintonía con la empresa. Los exempleados hablaron con Data Gremial bajo estricta reserva de identidad porque iniciaron acciones legales y temen nuevas represalias.

Por Matías Tagliani

Director de Data Gremial

Jueves, 14 de mayo de 2026 21:11

La crisis de Flybondi sumó un nuevo capítulo explosivo. Tras los retiros “voluntarios”, el pago desdoblado y fuera de término de salarios y el cierre de rutas, ahora trabajadores de la low cost denunciaron más de 100 despidos sin causa y sin pago de indemnizaciones, en medio de un clima de miedo, persecución interna y fuertes acusaciones contra la Asociación de Trabajadores de Flybondi (ATAF), el gremio de empresa que representa al personal.

En diálogo exclusivo con Data Gremial, empleados despedidos de distintos sectores de la compañía relataron irregularidades operativas, destrato, amenazas implícitas y un presunto mecanismo de disciplinamiento contra quienes reclamaron por los salarios adeudados o participaron de asambleas.

Todos los testimonios fueron brindados bajo estricta reserva de identidad, ya que los trabajadores se encuentran iniciando acciones legales y conciliaciones obligatorias para intentar cobrar salarios e indemnizaciones pendientes. Además, aseguraron temer nuevas represalias.

Los despedidos incluso armaron un grupo de WhatsApp donde comparten información, asesoramiento legal y se contienen mutuamente frente a una situación que describen como “desesperante”.

“Nos enteramos que estábamos despedidos porque nos bloquearon los sistemas”

Uno de los trabajadores despedidos del sector de operaciones contó que la desvinculación ocurrió de manera completamente irregular y sin comunicación formal previa.

“El 16 de abril trabajé hasta las 22 horas. Cuando llegué a mi casa vi que mi correo corporativo ya no funcionaba. Ahí empezamos a escribirnos con compañeros y nos dimos cuenta de que nos habían echado porque no podíamos entrar a ningún sistema”, relató.

Según explicó, al día siguiente recibió un llamado informal de Recursos Humanos comunicándole verbalmente que estaba desvinculado, aunque nunca había recibido telegrama.

“Fui igual a trabajar porque no tenía ninguna notificación formal. Cuando llegamos nos dieron una copia de una carta documento que nunca llegó a mi casa. Ya pasó casi un mes y todavía no me llegó”, denunció.

El trabajador aseguró que solamente entre el 16 y el 17 de abril fueron despedidas más de 100 personas, entre tripulantes de cabina, personal operativo y trabajadores de distintas escalas del interior del país.

“Hay provincias donde directamente vaciaron las bases. En Iguazú echaron a todos. En otras escalas mandan gente desde Aeroparque porque no quedó nadie”, explicó.

Sin indemnización y con salarios adeudados

Los testimonios coinciden en que Flybondi todavía no abonó indemnizaciones, liquidaciones finales ni salarios correspondientes a los días trabajados antes de los despidos.

“Me dijeron que al cuarto día hábil después de firmado el telegrama me pagaban la liquidación final. Estamos a mediados de mayo y no pagaron nada”, explicó otro trabajador despedido del área de operaciones.

El empleado, con más de 15 años de experiencia en el sector aeronáutico, aseguró que actualmente no puede afrontar gastos básicos.

“Tengo obligaciones que cumplir, mantengo a mi madre además de mi hogar y estoy desempleado y sin un peso encima”, sostuvo.

Otro de los despedidos aseguró que muchos trabajadores ya iniciaron reclamos ante el SECLO, aunque denunció que la empresa no tiene voluntad de negociar.

“La compañía directamente dijo que no tenía intención de negociar. Nos dejaron literalmente en la calle”, señaló.

La situación también afecta a trabajadores que habían aceptado los retiros “voluntarios” ofrecidos previamente por la empresa.

“Fueron unas 200 personas que agarraron el retiro voluntario y tampoco les pagaron lo que correspondía, incluso habiéndolo firmado ante escribano”, denunció uno de los empleados.

El reclamo salarial, las asambleas y el miedo a represalias

Una trabajadora despedida del sector de tripulantes de cabina aseguró que gran parte de las desvinculaciones alcanzaron justamente a quienes habían reclamado por los atrasos salariales o participado de asambleas internas.

“Participé de las asambleas convocadas por los atrasos salariales y también envié un mail formal al sindicato solicitando intervención y acompañamiento”, relató.

Según explicó, luego de esas acciones comenzó a percibirse un patrón entre los despidos.

“Gran parte de las personas que participaron activamente de las asambleas o reclamaron terminaron siendo despedidas entre el 16 y el 17 de abril”, aseguró.

La trabajadora sostuvo además que entre el personal comenzó a circular la versión de que desde sectores vinculados a la conducción gremial se habrían acercado listados con nombres de empleados considerados “conflictivos”.

“Eso jamás fue comunicado oficialmente, pero es algo que se comenta reiteradamente entre compañeros y coincide con lo ocurrido posteriormente”, afirmó.

Según describió, el clima interno actual es de “persecución, temor y silencio”.

“Muchos dejaron de expresarse o reclamar por miedo a perder también su puesto de trabajo”, explicó.

Las críticas al sindicato de empresa

La Asociación de Trabajadores de Flybondi (ATAF) quedó en el centro de las críticas de los despedidos.

“Nunca vi un sindicato tan entongado”, resumió uno de los trabajadores consultados por este medio.

Los testimonios cuestionan especialmente el rol de ATAF durante la crisis salarial y los despidos masivos.

“Las personas que despidieron fueron bloqueadas por el gremio. Los pocos que pudieron cobrar aseguran que el sindicato les descontó su porcentaje y después también los bloquearon”, denunció uno de los empleados.

El modelo sindical de Flybondi representa además una anomalía dentro del sistema laboral argentino.

A diferencia de la tradición sindical argentina, basada en gremios de actividad que representan a todo un sector —como ocurre con la Asociación Argentina de Aeronavegantes para los tripulantes de cabina—, en Flybondi funciona un sindicato de empresa creado durante el macrismo, en el marco de la llamada “Revolución de los Aviones”.

Ese esquema, frecuente en países con sindicalismo débil como Chile o Colombia, fue históricamente impulsado por sectores liberales que buscan fragmentar la representación colectiva y debilitar la capacidad de negociación de los trabajadores.

Para muchos empleados despedidos, ATAF terminó funcionando más como un apéndice de la empresa que como una herramienta de defensa gremial.

“Vendían pasajes sin tener aviones”

Los trabajadores también describieron un escenario operativo crítico dentro de la low cost, con cancelaciones constantes, problemas de mantenimiento y falta de pago a proveedores.

“La operación fue de las peores que vi en una línea aérea”, aseguró un exempleado con larga trayectoria en el sector aeronáutico.

Según explicó, Flybondi continuaba vendiendo pasajes pese a contar cada vez con menos aeronaves operativas.

“Se fueron quedando sin aviones por fallas, por no pagar a los lessors y por problemas con los mantenimientos. La operación ACMI también fue un desastre porque cortaban contratos por falta de pago”, sostuvo.

Incluso deslizó sospechas sobre el manejo financiero de la compañía. “Veía que el negocio era vender pasajes y después no realizar los vuelos, como si hicieran una rueda financiera con ese dinero”, afirmó.

Mientras tanto, los trabajadores despedidos aseguran sentirse completamente abandonados.

“Nos trataron como si fuéramos delincuentes. No nos dejaron entrar más, nos sacaron las huellas digitales y ni siquiera nos permitieron despedirnos de nuestros compañeros”, relató uno de ellos.

Y concluyó: “Lo peor es que mientras nosotros no tenemos plata para comer o pagar el alquiler, ves a los gerentes viajando por el mundo. La empresa dice que no tiene plata para pagar indemnizaciones, pero sí para eso”.

 

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