Con la reforma laboral ya sancionada y a la espera de su reglamentación, crece el debate sobre sus efectos reales en el empleo y la conflictividad judicial. En ese contexto, el abogado laboralista Daniel Ghiraldo presentó una videocolumna para Data Gremial en la que desarma lo que definió como “dos grandes mitos” utilizados para justificar los cambios en la legislación.
Según planteó, ni la flexibilización generará empleo ni reducirá la litigiosidad, tal como sostiene el discurso oficial. Por el contrario, advirtió que la experiencia histórica y los números actuales muestran lo opuesto.
“Las flexibilizaciones laborales no generan empleo”
“El primer mito es que las flexibilizaciones laborales generan más empleo. Esto es completamente falso”, afirmó Ghiraldo.
Para el especialista, los derechos laborales no son la variable que determina la creación o destrucción de puestos de trabajo. “Los derechos laborales no generan ni destruyen empleo. Son las políticas económicas las que generan o destruyen empleo”, sostuvo.
En ese sentido, recordó la experiencia argentina de los años noventa, cuando se implementaron múltiples reformas de corte flexibilizador. Lejos de producir un boom ocupacional, el desempleo pasó del 6% en 1991 a superar el 20% en 2001.
El señalamiento apunta directamente al núcleo del argumento libertario: que la reducción de “costos laborales” y la ampliación de facultades empresariales activarían automáticamente el mercado de trabajo. Para Ghiraldo, esa relación causal no está respaldada por la evidencia empírica y desconoce el peso de las políticas macroeconómicas, el nivel de actividad y la estructura productiva.
“Va a aumentar los niveles de litigiosidad”
El segundo eje que cuestionó es el de la supuesta baja de la conflictividad judicial.
“Esta flexibilización laboral va a bajar los niveles de litigiosidad. Esto es completamente falso”, remarcó.
De acuerdo con el abogado, en el fuero laboral argentino la litigiosidad es baja en términos relativos. “El nivel de litigiosidad es apenas del 2%”, señaló, desarmando así el argumento de la llamada “industria del juicio”.
Más aún, advirtió que la nueva normativa —que calificó como “completamente inconstitucional”— podría generar el efecto contrario al prometido. “Esta norma va a aumentar los niveles de litigiosidad”, afirmó.
La advertencia no es menor. La reforma aprobada introdujo modificaciones en aspectos sensibles del régimen laboral, como indemnizaciones, período de prueba y nuevas modalidades contractuales, lo que ya generó cuestionamientos de constitucionalidad por parte de distintos especialistas y organizaciones sindicales.
Una reforma bajo la lupa
La intervención de Ghiraldo se suma a otras voces críticas que vienen analizando el impacto de la reforma laboral libertaria, aprobada por el Congreso y aún pendiente de reglamentación. Desde sectores sindicales y académicos advierten que, lejos de modernizar el sistema, podría implicar un retroceso en materia de derechos adquiridos.
En ese contexto, el planteo del laboralista pone en discusión el corazón del relato oficial: que menos derechos implican más empleo y menos juicios. Para Ghiraldo, la experiencia histórica argentina y los datos actuales demuestran que esa ecuación no solo es incorrecta, sino que podría derivar en mayor conflictividad y judicialización.
Con la reglamentación todavía en debate y posibles planteos judiciales en el horizonte, el escenario laboral argentino ingresa en una nueva etapa de tensión, donde el alcance real de la reforma comenzará a medirse en los hechos.