Insólito: pese a los despidos masivos en la industria, Sturzenegger aseguró que la apertura indiscriminada de importaciones traerá “un montón de empleo”

En plena crisis industrial, con despidos masivos y cierre de empresas, Federico Sturzenegger sostuvo que la apertura indiscriminada de importaciones traerá más empleo y bienestar, pese a que la industria manufacturera lidera la destrucción de puestos de trabajo formales.

Lunes, 19 de enero de 2026 17:40

En medio de una profunda crisis industrial que atravesó todo 2025 y se extiende a comienzos de 2026, el ministro Federico Sturzenegger salió a defender la política de mayor apertura a las importaciones y aseguró que el ingreso masivo de productos extranjeros tendrá un impacto positivo en el empleo.

La defensa oficial llegó a través de una publicación en la red social X, donde el funcionario respondió a críticas por la creciente importación de bienes —entre ellos autos chinos— con afirmaciones categóricas. “Esas importaciones van a generar un montón de empleo” y “todo será más bienestar y más empleo”, escribió Sturzenegger, minimizando el impacto negativo que la competencia externa ya muestra sobre amplios sectores de la industria nacional.

Para justificar su postura, el ministro explicó un supuesto mecanismo de compensación: “los empleos desplazados por las nuevas importaciones se reemplazan con nuevos empleos en sectores de exportación”. Según su razonamiento, en un equilibrio macroeconómico cada dólar importado requiere un dólar exportado, lo que liberaría recursos para el consumo y actividades “más intensivas en mano de obra”.

En esa línea, Sturzenegger sostuvo que la competencia externa, aun cuando genera “perdedores visibles” en sectores productivos locales, produciría un saldo neto favorable en términos de bienestar y empleo a mediano plazo, gracias a la baja de precios y la reasignación de recursos hacia sectores más competitivos.

Los datos que desmienten el optimismo oficial

Sin embargo, el diagnóstico del ministro choca de frente con los datos actuales del mercado laboral privado registrado. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, el sector privado perdió cerca de 177.000 puestos de trabajo formales, con la industria manufacturera entre los rubros más castigados.

Distintas estimaciones —de centros como CEPA, ADIMRA y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT)— indican que la industria perdió entre 60.000 y más de 74.000 empleos en ese período. A la par, se registró un proceso de cierres masivos de empresas: entre 19.000 y más de 21.000 firmas manufactureras y de otros sectores bajaron sus persianas, un promedio de 28 a 30 empresas por día.

El impacto fue particularmente severo en ramas como textil e indumentaria, donde se perdió alrededor del 13 % del empleo, lo que equivale a unos 16.000 puestos, además del cierre de cientos de fábricas. También se vieron afectados sectores estratégicos como la metalurgia, los electrodomésticos, las autopartes y la industria vinculada al mercado interno.

Una crisis que se acelera

Lejos de revertirse, la tendencia se profundizó en los últimos meses de 2025. En octubre, se perdieron 17.900 empleos privados formales en un solo mes, la mayor caída en al menos 18 meses. Entre junio y octubre, la destrucción acumulada alcanzó unos 71.300 puestos, con la industria liderando las bajas mensuales, que llegaron al –0,6 % desestacionalizado.

Este deterioro se dio en paralelo a niveles de capacidad instalada por debajo del 61 % en varios momentos del año y a un crecimiento explosivo de las importaciones. Un caso emblemático fue el del sector textil, donde las compras externas crecieron cerca de 89 % entre enero y octubre de 2025, desplazando producción local y profundizando la crisis del empleo industrial.

Promesas a futuro, ajuste en el presente

Mientras Sturzenegger insiste en que la apertura comercial impulsará empleo neto a través de exportaciones, servicios y un mayor poder adquisitivo derivado de bienes importados más baratos, los indicadores actuales muestran una realidad muy distinta. Los sectores exportadores más dinámicos —como energía, minería y agro— no lograron hasta ahora compensar en escala equivalente la destrucción de puestos de trabajo en la manufactura.

La expectativa oficial se apoya en un rebalanceo futuro hacia sectores considerados más competitivos, pero en el presente la dinámica predominante es clara: cierres de fábricas, suspensiones, despidos y caída sostenida del empleo industrial. Un escenario que vuelve insólitas —y difíciles de sostener frente a los datos— las promesas de “un montón de empleo” en medio de una de las crisis industriales más profundas de las últimas décadas.

 

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